domingo, 25 de enero de 2026

Sólo existe una felicidad indudable en el mundo, vivir para los demás

“Resultaba extraño, pero la verdad es que hasta los diecisiete años viví entre estos seres y era para ellos más ajena que para gente que no había visto nunca. Jamás se me ocurrió pensar que amaban y tenían deseos y sentimientos como yo. Nuestro jardín, nuestros bosques, nuestros campos, que conocía desde hacía tanto tiempo, tornárnosle de pronto nuevos y maravillosos. No en vano Serguei Mijáilovich decía que sólo existe una felicidad indudable en el mundo, vivir para los demás. Esta idea me pareció extraña entonces porque no la comprendía; no obstante, se infiltró en mi corazón sin razonamientos. Serguei Mijáilovich me descubrió un mundo entero de alegrías en el presente, sin cambiar para nada mi existencia, sin añadir más que su persona a cada emoción. Todo aquello había vivido en silencio alrededor mío desde mi infancia y había bastado que viniera él para que resonase y entrase a raudales en mi alma, llenándola de felicidad”. (Tolstoi, L).


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