La república Islámica de Irán sufre una profunda crisis. Las protestas se iniciaron en la capital, Teherán, pero ya se han registrado incidentes violentos en otras muchas ciudades. Las manifestaciones dieron comienzo principalmente por parte de comerciantes y en seguida se produjeron en más puntos del país.
En los videos difundidos en redes sociales, las consignas políticas se mezclan con las reivindicaciones económicas, lo que refleja un hartazgo generalizado que atraviesa todos los estratos de la población, como muestra el análisis de los mensajes coreados en los últimos días en las calles del país.
En un callejón del bazar de Teherán, una joven vestida de manera informal, con tenis y cola de caballo, encabeza la marcha de comerciantes en el tercer día de manifestaciones. Se da la vuelta y arenga a la multitud con su voz aguda, con el puño en alto: “¡No tengamos miedo! ¡No tengamos miedo! ¡Estamos todos juntos!”. Los hombres que la siguen repiten inmediatamente la consigna. A su paso, miradas atónitas y una transeúnte que graba la escena y grita: “¡Bravo! Qué valiente es esta chica”. Esta consigna, que se ha escuchado en todas las manifestaciones iraníes durante los últimos años, no es nueva. Pero la presencia de esta joven entre los comerciantes del bazar, que parecen apoyarla, ilustra una convergencia de luchas que ahora sale a la luz. Las reivindicaciones políticas del movimiento “Mujer, vida, libertad” se suman aquí al descontento de los comerciantes del bazar, que pertenecen a los sectores más religiosos y tradicionales de la sociedad.
Un punto destacable de las consignas lanzadas durante las recientes protestas ha sido la politización de algunas consignas, declarando la insatisfacción con toda la estructura del Gobierno de la República Islámica y, en algunos casos, apoyando a Reza Pahlavi, el hijo mayor y heredero del último Sha de Irán.
En un callejón del bazar de Teherán, una joven vestida de manera informal, con tenis y cola de caballo, encabeza la marcha de comerciantes en el tercer día de manifestaciones. Se da la vuelta y arenga a la multitud con su voz aguda, con el puño en alto: “¡No tengamos miedo! ¡No tengamos miedo! ¡Estamos todos juntos!”. Los hombres que la siguen repiten inmediatamente la consigna. A su paso, miradas atónitas y una transeúnte que graba la escena y grita: “¡Bravo! Qué valiente es esta chica”. Esta consigna, que se ha escuchado en todas las manifestaciones iraníes durante los últimos años, no es nueva. Pero la presencia de esta joven entre los comerciantes del bazar, que parecen apoyarla, ilustra una convergencia de luchas que ahora sale a la luz. Las reivindicaciones políticas del movimiento “Mujer, vida, libertad” se suman aquí al descontento de los comerciantes del bazar, que pertenecen a los sectores más religiosos y tradicionales de la sociedad.
Un punto destacable de las consignas lanzadas durante las recientes protestas ha sido la politización de algunas consignas, declarando la insatisfacción con toda la estructura del Gobierno de la República Islámica y, en algunos casos, apoyando a Reza Pahlavi, el hijo mayor y heredero del último Sha de Irán.

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