domingo, 21 de diciembre de 2025

Ninguna persona es un verso suelto

Todos componemos un tejido de relaciones; el que nos ha acogido a nuestra llegada al mundo, y que nos sostiene a lo largo de nuestra existencia. Nos necesitamos unos a otros: “Por el hecho de ser animal social, un hombre le debe naturalmente a otro todo aquello sin lo cual la conservación de la sociedad sería imposible”, dice Tomás de Aquino. Y, si es verdad que el primer apoyo que requerimos suele ser de tipo material, o de supervivencia, necesitamos también sostenernos mutuamente en nuestro camino hacia el futuro; necesitamos sabernos parte de una misma cadena que se extiende hacia adelante con esperanza. Por eso, continúa Tomás de Aquino en la  Suma de teología que “la convivencia humana no sería posible si los unos no se fiaran de los otros”.
Nuestro corazón no se satisface con una vida absolutamente autónoma, en soledad: “ninguna vida humana es una vida aislada, sino que se entrelaza con otras vidas. Ninguna persona es un verso suelto”, escribe Josemaría Escrivá.

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