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sábado, 26 de septiembre de 2026

Una vida malograda es una existencia herida y dispersa

Una vida malograda es una existencia herida y dispersa, que ha perdido el norte y la esperanza de recuperarlo. Como un avión mal pilotado, ha entrado en pérdida y no consigue remontar el vuelo. Ya no se procura vivir bien, sino simplemente sobrevivir.Está internamente empobrecida, porque se ha ido vaciando de su propia sustancia. Es una vida que se ha dañado a sí misma en puntos esenciales y no ha acertado a poner remedio a sus errores prácticos. La raíz de la cuestión está en que se ha vuelto contra si mismo y se ha golpeado ciegamente, aunque probablemente haya sido con escasa voluntariedad, llevado más por la debilidad que por la malicia, escribe el filósofo Alejandro Llano.

viernes, 21 de diciembre de 2018

Aparecerán nuevas formas de usar el poder para responder mejor a las necesidades y exigencias de la gente.

Se avecina una revolucionaria oleada de innovaciones políticas e institucionales. El poder está cambiando tanto, y en tantos ámbitos, que sería sorprendente que no aparezcan nuevas formas de usar el poder para responder mejor a las necesidades y exigencias de la gente. Por todo esto no es descabellado pronosticar que veremos transformaciones inevitables en la forma en que la humanidad se organiza para sobrevivir y organizarse, dice Moisés Naím, miembro del Carnegie Endowment for International Peace.

El historiador Henry Steele Commager afirmaba a propósito del siglo XVIII que “inventamos prácticamente todas las instituciones políticas importantes que poseemos, y no hemos inventado ninguna más desde entonces. Inventamos el partido político, la democracia y el gobierno representativo. Inventamos el primer sistema judicial independiente de la historia … Inventamos el procedimiento de revisión judicial. Inventamos la superioridad del poder
civil sobre el militar. Inventamos la libertad religiosa, la libertad de expresión, la declaración de derechos constitucionales. Podríamos seguir y seguir… Todo un legado. ¿Pero qué hemos inventado después que tenga una importancia comparable?” 

Después de la Segunda Guerra Mundial, vivimos una oleada
Moisés Naím.
de innovaciones políticas para evitar otro conflicto de esa magnitud. El resultado fue la creación de Naciones Unidas y toda una serie de organismos especializados, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que cambiaron el mapa institucional del mundo. Ahora está fraguándose, dice Naím, una nueva oleada de innovaciones, incluso de mayor envergadura, que promete cambiar el mundo tanto como las revoluciones tecnológicas de los últimos dos decenios. No empezará desde arriba, no será ordenada ni rápida, resultado de cumbres o reuniones, sino caótica, dispersa e irregular. Pero es inevitable.