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jueves, 2 de febrero de 2023

Hay que pensar en largo plazo y actuar en el corto

Isidro Fainé, al cerrar en Córdoba el XX Congreso de Directivos españoles, dio una serie de consejos a los directivos allí presentes que vale la pena guardar. Aconseja a los ejecutivos que hay que pensar en largo plazo y actuar en el corto, pensar como un hombre de acción y actuar como un hombre de pensamiento. El buen empresario tiene paciencia y trata de ganar dinero a largo plazo y nunca olvida el consejo del mago Buffet: “Nunca olvides que puedes perder dinero” y añade “muchas veces los pesimistas tienen razón pero todas las transformaciones han sido obra de los optimistas”.

“Entusiasmo, amabilidad y exquisitez en el trato, sabiendo hacia dónde va, porque el cordobés Séneca dijo que no hay viento favorable para el navegante que no sabe a qué puerto se dirige. El líder es el que sabe a qué puerto se dirige”.Y más: “Cuando trabajamos para mejorar lo llamamos esfuerzo, cuando trabajamos con ilusión lo llamamos pasión y cuando trabajamos para los demás, lo llamamos ilusión”.

domingo, 18 de septiembre de 2022

El amor es un proceso de renuncias


Benedicto XVI escribe en el libro Jesús De Nazaret:
El pan es “fruto de la tierra y del trabajo del hombre”, pero la tierra no da fruto si no recibe desde arriba el sol y la lluvia. Esta combinación de las fuerzas cósmicas que escapa de nuestras manos se contrapone a la tentación de nuestro orgullo, de pensar que podemos darnos la vida por nosotros mismos o sólo con nuestras fuerzas. Este orgullo nos hace violentos y fríos. Termina por destruir la tierra; no puede ser de otro modo, pues contrasta con la verdad, es decir, que los seres humanos estamos llamados a superarnos y que sólo abriéndonos a Dios nos hacemos grandes y libres, llegamos a ser nosotros mismos.
Francisco Javier

Igual que el zumo de la uva tiene que fermentar para convertirse en vino de calidad, el hombre necesita pasar por purificaciones, transformaciones, que son peligrosas para él y en las que puede caer, pero que son el camino indispensable para llegar a sí mismo y a Dios. El amor es siempre un proceso de purificación, de renuncias, de transformaciones dolorosas en nosotros mismos y, así, un camino hacia la madurez. Cuando Francisco Javier pudo orar a Dios diciendo: “Te amo no porque puedes darme el cielo o el infierno, sino simplemente porque eres lo que eres, mi rey y mi Dios”, es evidente que antes había tenido que recorrer un largo camino de purificación interior hasta llegar a esta máxima libertad; un camino de maduración en el que acechaba la tentación, el peligro de caer, pero, no obstante, un camino necesario.

viernes, 10 de junio de 2022

Fuera de contexto


Para el poeta e intelectual mexicano Gabriel Zaid Giacoman “todo texto citado, por definición, está fuera de contexto. Está en el curso de un segundo discurso que no es el original. Transcrito o de memoria, literal o alterado, intencionalmente o no, adquiere un significado ligera o totalmente distinto, aunque la cita sea exacta. En este sentido, es obra de un segundo autor, como las traducciones o los arreglos musicales. Un ejemplo de tantos. En inglés, la frase quis custodiet ipsos custodes? (¿quién vigila a los vigilantes?) se dice en el mundo político para señalar el peligro de que las autoridades tengan un control no sujeto a control. Pero está tomada de un poema misógino de Juvenal (Sátira VI): Ni encerrándola bajo llave, custodiada por celadores, puedes estar seguro de que no te engañe. ¿Quién vigila a los vigilantes? Empezará con ellos. Este uso político de una frase apolítica es un ejemplo de las transformaciones que sufren los significados de un texto citado, aludido, imitado, parodiado o plagiado en otro. Transformaciones que son recreaciones (geniales o pedestres, legítimas o abusivas) de un segundo autor, aunque nadie sepa quién fue. La recreación puede ser anónima y hasta accidental, pero el hecho de que no sepamos cómo, cuándo, ni quién introdujo esta lectura de una frase de Juvenal no quita que el proceso es creador. El nuevo significado está y no está en el poema original, de igual manera que las palabras españolas quién custodia a los mismos custodios están y no están en las palabras latinas quis custodiet ipsos custodes".

viernes, 21 de diciembre de 2018

Aparecerán nuevas formas de usar el poder para responder mejor a las necesidades y exigencias de la gente.

Se avecina una revolucionaria oleada de innovaciones políticas e institucionales. El poder está cambiando tanto, y en tantos ámbitos, que sería sorprendente que no aparezcan nuevas formas de usar el poder para responder mejor a las necesidades y exigencias de la gente. Por todo esto no es descabellado pronosticar que veremos transformaciones inevitables en la forma en que la humanidad se organiza para sobrevivir y organizarse, dice Moisés Naím, miembro del Carnegie Endowment for International Peace.

El historiador Henry Steele Commager afirmaba a propósito del siglo XVIII que “inventamos prácticamente todas las instituciones políticas importantes que poseemos, y no hemos inventado ninguna más desde entonces. Inventamos el partido político, la democracia y el gobierno representativo. Inventamos el primer sistema judicial independiente de la historia … Inventamos el procedimiento de revisión judicial. Inventamos la superioridad del poder
civil sobre el militar. Inventamos la libertad religiosa, la libertad de expresión, la declaración de derechos constitucionales. Podríamos seguir y seguir… Todo un legado. ¿Pero qué hemos inventado después que tenga una importancia comparable?” 

Después de la Segunda Guerra Mundial, vivimos una oleada
Moisés Naím.
de innovaciones políticas para evitar otro conflicto de esa magnitud. El resultado fue la creación de Naciones Unidas y toda una serie de organismos especializados, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que cambiaron el mapa institucional del mundo. Ahora está fraguándose, dice Naím, una nueva oleada de innovaciones, incluso de mayor envergadura, que promete cambiar el mundo tanto como las revoluciones tecnológicas de los últimos dos decenios. No empezará desde arriba, no será ordenada ni rápida, resultado de cumbres o reuniones, sino caótica, dispersa e irregular. Pero es inevitable.