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miércoles, 24 de septiembre de 2025

Europa, apertura ilimitada

Para el filósofo Pierre Manent “Europa ya no representa el progreso porque sea el marco de producción de una nueva asociación humana, la sociedad industrial o socialista, como pensaban Augusto Comte o Karl Marx, sino que representa el progreso porque ha renunciado a toda afirmación de sí misma, haciéndose apertura ilimitada al otro, incluso cuando éste va directamente en contra de nuestros principios, especialmente el de la igualdad entre hombres y mujeres. Así, en cuanto medimos la calidad de nuestro progresismo por nuestra disposición a aceptar incondicionalmente el Islam, esto contribuye a confirmar el gran relato en lugar de refutarlo. Como, no obstante, debemos tener en cuenta el hecho de que las costumbres musulmanas chocan con algunos de nuestros principios esenciales, decretamos confiadamente (éste es el movimiento complementario de la estrategia) que la laicidad ya se encargará del asunto, exigiendo a los musulmanes que eliminen al menos los signos visibles de la condición subordinada de la mujer. Mientras que el primer movimiento se jacta de aceptar a los musulmanes tal como son, el segundo promete que la laicidad hará de ellos lo que deben ser. Así, se eliminan todos los límites a la aceptación del Islam, ya sea en nombre de su diferencia presente, ya en nombre de su semejanza futura. Por supuesto, esa semejanza tarda en llegar, pero el progresismo vive de esperar”.

sábado, 18 de diciembre de 2021

El signo patológico de los tiempos actuales no es la represión, es la depresión

Los tiempos en los que existía el otro se han ido. El otro como misterio, el otro como seducción, el otro como eros, el otro como deseo, el otro como infierno, el otro como dolor va desapareciendo. Hoy, la negatividad del otro deja paso a la positividad de lo igual. La proliferación de lo igual es lo que constituye las alteraciones patológicas de las que está aquejado el cuerpo social. Lo que lo enferma no es la retirada ni la prohibición, sino el exceso de comunicación y de consumo; no es la represión ni la negación, sino la permisividad y la afirmación. El signo patológico de los tiempos actuales no es la represión, es la depresión. La presión destructiva no viene del otro, proviene del interior, manifiesta Byung-Chul Han, filósofo surcoreano y profesor de la Universidad de las Artes de Berlín.

La interconexión digital total y la comunicación total no facilitan el encuentro con otros. Más bien sirven para encontrar personas iguales y que piensan igual, haciéndonos pasar de largo ante los desconocidos y quienes son distintos, y se encargan de que nuestro horizonte de experiencias se vuelva cada vez más estrecho. Nos enredan en un inacabable bucle del yo y, en último término, nos llevan a una “autopropaganda que nos adoctrina con nuestras propias nociones” escribe Elí Pariser.

lunes, 16 de septiembre de 2019

Las ocho palabras más terroríficas


Ludwig von Mises, un aristócrata austriaco exiliado, sostenía en su libro de 1944 Burocracia que, por definición, los sistemas de administración de gobierno nunca podrían organizar la información con una eficiencia similar a la de los impersonales mecanismos de precios del mercado. Ronald Reagan hizo el uso más famoso de esta línea de pensamiento con su famosa afirmación de que “las ocho palabras más terroríficas  son: soy del gobierno y estoy aquí para ayudar”.

martes, 7 de agosto de 2018

Las catedrales.

Catedral de Milán, Italia
Como señaló Proust “las catedrales no sólo son los ornamentos más hermosos de nuestro arte, sino también los únicos que siguen vinculados con el propósito para el que se construyeron”, una afirmación que hoy es incluso más cierta que cuando la hizo Proust en 1907.