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miércoles, 24 de abril de 2024

La filosofía no es otra cosa que amor a lo bello y bueno

El escritor coreano-alemán Byung-Chul Han en su libro Loa a la tierra. Un viaje al jardín cuenta cómo recuperó la fe católica en la que fue educado en su infancia, cuidando, durante tres años, su jardín en Berlín: ”De algún modo mi jardín me ha dado la fe en Dios. La existencia de Dios ya no es para mí un asunto de fe, sino una certeza, e incluso una evidencia. Dios existe, luego yo existo. Utilicé la esterilla de gomaespuma para las rodillas como mi alfombra de oraciones. Recé a Dios: Alabo tu creación y su belleza! ¡Gracias! ¡Grazie!. Pensar es agradecer. La filosofía no es otra cosa que amor a lo bello y bueno. El jardín es el bien más bello, la belleza suprema, to kalon» . ….“Hoy hace más falta que nunca una loa a la tierra. Tenemos que tratar con cuidado la tierra. De lo contrario, pereceremos por culpa de la destrucción que nosotros mismos causamos”.

May Sarton es una escritora enamorada de la jardinería, que se retira a una casa en la pequeña localidad de Nelson, New Hampshire, para poder escribir en soledad. En sus diarios se entremezclan amplios comentarios sobre las flores que cultiva en su jardín con reflexiones sobre la actividad poética. Cuatro pasajes de Diario de una soledad:
“Ocúpate de sobrevivir. Imita a los árboles. Aprende a perder para luego recobrar, y recuerda que nada permanece igual por mucho tiempo, ni siquiera el dolor, el dolor psíquico. Resiste. Déjalo pasar. Suéltalo”.
“Hoy quiero reflexionar un poco acerca de la lealtad, y está comprobado que solo soy capaz de reflexionar sobre algo cuando lo escribo”.
“Solo una clase de oración es posible: Concédeme hacer lo que haga en este día con un sentido sagrado de la vida. Concédeme estar en tu presencia, Dios mío, aunque solo la conozca en ausencia”.
“No es fácil encontrar el equilibrio, pues si no soñamos con realizar logros extraordinarios del modo más salvaje, carecemos de estímulos incluso a la hora de fregar los platos. Hay que pensar como una heroína para comportarse como un mero ser humano decente”.

sábado, 18 de diciembre de 2021

El signo patológico de los tiempos actuales no es la represión, es la depresión

Los tiempos en los que existía el otro se han ido. El otro como misterio, el otro como seducción, el otro como eros, el otro como deseo, el otro como infierno, el otro como dolor va desapareciendo. Hoy, la negatividad del otro deja paso a la positividad de lo igual. La proliferación de lo igual es lo que constituye las alteraciones patológicas de las que está aquejado el cuerpo social. Lo que lo enferma no es la retirada ni la prohibición, sino el exceso de comunicación y de consumo; no es la represión ni la negación, sino la permisividad y la afirmación. El signo patológico de los tiempos actuales no es la represión, es la depresión. La presión destructiva no viene del otro, proviene del interior, manifiesta Byung-Chul Han, filósofo surcoreano y profesor de la Universidad de las Artes de Berlín.

La interconexión digital total y la comunicación total no facilitan el encuentro con otros. Más bien sirven para encontrar personas iguales y que piensan igual, haciéndonos pasar de largo ante los desconocidos y quienes son distintos, y se encargan de que nuestro horizonte de experiencias se vuelva cada vez más estrecho. Nos enredan en un inacabable bucle del yo y, en último término, nos llevan a una “autopropaganda que nos adoctrina con nuestras propias nociones” escribe Elí Pariser.

viernes, 12 de junio de 2020

Selfies



“La adicción a los selfies no tiene mucho que ver con el sano amor a sí mismo. No es otra cosa que la marcha en vacío de un yo narcisista que se ha quedado solo. En vista del vacío interior uno trata en vano de producirse a sí mismo. Pero lo único que se reproduce es el vacío. Los selfies son el yo en formas vacías. La adicción a los selfies intensifica la sensación de vacío. Lo que lleva a tal adicción no es el sano amor a sí mismo, sino una autorreferencia narcisista. Los selfies son bellas superficies lisas y satinadas de un yo vaciado y que se siente inseguro. Para escapar del atormentante vacío hoy se echa mano o bien de la cuchilla de afeitar o bien del Smartphone. Los selfies son superficies lisas y satinadas que ocultan por breve tiempo el yo vacío. Pero si se les da la vuelta, uno se topa con reversos recubiertos de heridas y sangrantes”, escribe el filósofo Byung-Chul Han.

lunes, 20 de mayo de 2019

La expulsión de lo distinto

Cuenta el filosofo Byung-Chul Han que los tiempos en los que existía el otro han pasado. El otro como amigo, el otro como infierno, el otro como misterio, el otro como deseo van desapareciendo, dando paso a lo igual. La proliferación de lo igual es lo que, haciéndose pasar por crecimiento, constituye hoy esas alteraciones patológicas del cuerpo social. Lo que enferma a la sociedad no es la alienación, la sustracción, la prohibición ni la represión, sino la hipercomunicación, el exceso de información, la sobreproducción y el hiperconsumo. La expulsión de lo distinto y el infierno de lo igual ponen en marcha un proceso destructivo totalmente diferente, la depresión y la autodestrucción.

sábado, 4 de mayo de 2019

Inacabable bucle del yo


La interconexión digital total y la comunicación total no facilitan el encuentro con otros. Más bien sirven para encontrar personas iguales y que piensan igual, haciéndonos pasar de largo ante los desconocidos y quienes son distintos, y se encargan de que nuestro horizonte de experiencias se vuelva cada vez más estrecho, manifiesta el filósofo surcoreano Byung-Chul Han.

Eli Pariser explica que nos enredan en un inacabable bucle del yo y, en último término,nos llevan a una “autopropaganda que nos adoctrina con nuestras propias nociones”.