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lunes, 16 de diciembre de 2024

En la publicidad aparecen nuevos actores

La inversión publicitaria mundial se ha doblado en los últimos años, de 400.000 millones de dólares a 750.000 millones, debido a la proliferación de pantallas y actores y al impacto de la digitalización. “Los medios digitales acaparan la mayor parte de la inversión publicitaria, y en EE.UU., el conjunto de medios digitales ya ha superado a los tradicionales”, manifiesta Silvia Velasco. La transferencia de inversión del sector es consecuencia de “cambios de consumo de la audiencia, con la explosión del uso del smartphone, y la irrupción de las redes sociales, que compiten en el mercado audiovisual (en tiempo de consumo ha ido ganando peso en detrimento del de la televisión)”. Con las redes sociales “las marcas pueden hablar de tú a tú con el consumidor, con un tipo de publicidad menos invasiva que la tradicional”.
En la publicidad aparecen nuevos actores, como los influencers; y en, cuanto a hábitos de consumo, el creciente peso de lo audiovisual (solo el 15% lee de manera habitual en EE.UU.) y el consiguiente crecimiento de la inversión en ese ámbito.Respecto al fenómeno de los influencers, Silvia Velasco dice que es “resultado del boom de las redes sociales y para según qué generaciones la influencia es real, aunque depende de los sectores, puede ser prescriptivo para moda o belleza, pero en otra industrias su impacto es menor”. Alfonso Rodés opina que hay que distinguir entre “influencers, y hay cientos de miles, y celebrities que usan las redes sociales para promocionar marcas”. La clave, en cualquier caso, es la credibilidad… “si se percibe que se trata de publicidad pagada pierde credibilidad”.


domingo, 18 de febrero de 2024

Somos el producto

Facebook tiene objetivos. El objetivo de Facebook es convertir a cada persona viva en una celda de su base de datos, para poder llenarla de información. Su política es acumular la mayor cantidad posible de esa información para vendérsela al mejor postor. Somos el producto. La empresa argumenta que lo hace para facilitar la vida de los usuarios, que se pueden saltar varios pasos a la hora de hacerse una cuenta y encontrar a sus amigos de inmediato gracias a funciones como “personas que quizá conozcas”. El objetivo es obtener la mayor cantidad posible de información sobre el usuario, sus amigos y todo aquello que le interesa, asusta, preocupa, deleita o importa. Lo único que facilitan las herramientas es el uso de las herramientas. Y cada pequeño aspecto de su funcionamiento ha sido diseñado por expertos en comportamiento para generar adicción. Google controla las tres interfaces más utilizadas del mundo: el servidor de correo Gmail, el sistema operativo para móviles Android y el navegador Chrome. Por no hablar de su sistema de geolocalización con mapas, de su plataforma de vídeos YouTube y sobre todo de su buscador. Google Search es el intermediario entre la Red y el resto del mundo, y cada vez más el intermediario entre la población conectada (ahora mismo más de cuatro mil millones) y todo lo demás. 
Entre 2008 y 2010, los coches de Google salieron a fotografiar las calles de más de treinta países. Algunos vecinos se quejaron de que las cámaras invadían su intimidad. Google se ofreció inmediatamente a corregir aquellas invasiones accidentales de intimidad con un modesto pixelado. Era la coartada perfecta, porque la verdadera invasión estaba ocurriendo en la esfera de lo invisible. Los coches iban capturando todas las señales wifi de todos los edificios por los que pasaban, incluyendo los nombres de las redes (ESSID), las IP, las direcciones MAC de los dispositivos. También se embolsaron la gran cantidad de correos privados, contraseñas y todo tipo de transmisiones emitidas por redes abiertas y routers domésticos mal protegidos. Cuando fueron descubiertos por las autoridades alemanas de protección de datos, Google pagó siete millones de multa que, para Google, no es mucho. Google ya no necesita husmear las calles para saber los nombres, direcciones, teléfonos y contraseñas de las personas cuyas casas y oficinas salen en los mapas. Para eso tiene Android, un sistema operativo que viene preinstalado en el 74,92 por ciento de los móviles de todo el mundo. Un dispositivo que el usuario mantiene encendido en todo momento, lleva encima a todas partes y tiene dos cámaras, un micrófono, una media de catorce sensores y al menos cuatro sistemas de geolocalización. Sabiendo dónde está en cada momento de su vida sabremos dónde vive, dónde trabaja, cuántas horas duerme, cuándo sale a correr, con quién se relaciona, a dónde viaja, cómo se transporta de un sitio a otro, cuál es su terraza favorita. Sabemos si tiene un amante, si se hace el enfermo, si apuesta, si bebe. Sabemos cosas que la propia persona no sabe, como sus rutinas inconscientes y sus correlaciones sutiles. Un smartphone le cuenta todas esas cosas a las aplicaciones que lleva dentro, una mina de oro sin fondo para la industria de la atención.
Referencia:El enemigo conoce el sistema  de Marta Peirano



viernes, 8 de octubre de 2021

Existe un aumento cada vez más desmesurado de las cookies en nuestro navegador


Existe un  aumento cada vez más desmesurado de las cookies en nuestro navegador, que registran prácticamente todo lo que hacemos al utilizar Chrome, Safari, Opera o incluso Firefox. Cientos y cientos de webs conocen a la perfección todos nuestros hábitos de navegación, nuestros intereses e incluso las horas a las que nos conectamos a internet, una información a todas luces desmedida que, además, suele compartirse con muchos otros terceros de los que, en la mayoría de los casos, no sabemos ni quiénes son. Todo esto se agrava en los smartphones, donde apps con hábitos depredadores de datos privados como Facebook o Instagram se apropian prácticamente de toda la información que tenemos en nuestro teléfono. Por eso, a la hora de instalar algunas de estas apps se nos solicita el acceso a la cámara, las fotografías, los micrófonos, los mensajes de texto, la ubicación, y muchos otros datos que realmente no deberían estar en manos de empresas o desarrolladores de apps de los que no sabemos prácticamente nada.


Los peligros a los que nos exponemos al facilitar nuestros datos privados allá donde vamos son extensos y van mucho más allá del mero hecho de recibir publicidad no deseada en casi cada página web que visitamos. Al facilitar información como nuestra ubicación, nuestros intereses y nuestros datos personales, nos exponemos a ciberataques como el phishing e incluso al acoso. Toda la información que compartimos online puede volverse en nuestra contra, de ahí que sea tan importante tomar las precauciones necesarias para protegernos en la red.Tus dispositivos pueden estar infectados por malware capaz de recopilar tus datos privados y enviarlos a terceros. Recuerda tener siempre instalado un antivirus profesional y escanear tus dispositivos de forma regular para prevenir este problema y eliminar cualquier forma de malware que puedas tener en tus equipos.

viernes, 12 de junio de 2020

Selfies



“La adicción a los selfies no tiene mucho que ver con el sano amor a sí mismo. No es otra cosa que la marcha en vacío de un yo narcisista que se ha quedado solo. En vista del vacío interior uno trata en vano de producirse a sí mismo. Pero lo único que se reproduce es el vacío. Los selfies son el yo en formas vacías. La adicción a los selfies intensifica la sensación de vacío. Lo que lleva a tal adicción no es el sano amor a sí mismo, sino una autorreferencia narcisista. Los selfies son bellas superficies lisas y satinadas de un yo vaciado y que se siente inseguro. Para escapar del atormentante vacío hoy se echa mano o bien de la cuchilla de afeitar o bien del Smartphone. Los selfies son superficies lisas y satinadas que ocultan por breve tiempo el yo vacío. Pero si se les da la vuelta, uno se topa con reversos recubiertos de heridas y sangrantes”, escribe el filósofo Byung-Chul Han.

jueves, 10 de mayo de 2018

Ya no accederemos a la red, sino que viviremos en ella.


Ofrecer un libro digital como regalo empieza a ponerse de moda, y aún más el hecho de leerlo en un smartphone, prueba de que las cosas han cambiado desde la época en que el pánico se había apoderado de los editores y libreros a finales de los años 1990. Tres palabras parecen esenciales: almacenamiento, organización y difusión. En un futuro próximo, el patrimonio mundial debería estar almacenado en forma digital, con una organización efectiva de la información y una red internet adaptada. De limitada difusión en el año 2000, y luego pariente pobre de los archivos musicales y videos, ahora el libro digital ocupa un lugar respetable junto a la música y las películas.

La conexión a la red resulta más fácil gracias a la DSL, la fibra óptica, a las tecnologías WiFi, para un sector geográfico limitado, y a WiMAX  para un sector geográfico amplio. Jean-Paul, webmaster del sitio web hipermedia cotres.net, resume la situación: “Tengo la impresión de que estamos viviendo un periodo flotante, situado entre los tiempos heroicos, en los que se trataba de avanzar esperando a que la tecnología nos alcanzara, y el futuro, en el que la anchura de banda muy alta liberará fuerzas que aún no se han desencadenado”. La próxima generación del internet sería
una red “pervasiva”, omnipresente, que permitiría conectarse en cualquier lugar y en cualquier momento a través de cualquier tipo de aparato vía una red única. Rafi Haladjian, fundador de la sociedad Ozone, desarrolla este concepto de red pervasiva en su sitio web: “La nueva ola afectará nuestro mundo físico, nuestro entorno real, nuestra vida cotidiana en cualquier momento. Ya no accederemos a la red, sino que viviremos en ella. Las futuras componentes de esta red (cables, operadores, etc.) serán completamente transparentes para el utilizador final. La red estará siempre abierta, posibilitando así una conexión permanente en cualquier lugar. También será agnóstica en términos de aplicaciones, ya que estará fundada en los mismos protocolos del internet”.

¿Se parecerá el futuro al ciberespacio que describe el filósofo Timothy Leary en su libro Chaos & Cyber Culture? “Toda la información del mundo está en el interior de gigantescas bases de datos. Y gracias al ciberespacio, todo el mundo puede tener acceso a ella. Todas las señales humanas contenidas hasta ahora en los libros han sido digitalizadas. Han sido guardadas y están disponibles en estos bancos de datos, sin contar todos los cuadros, todas las películas, todos los programas de televisión, todo, absolutamente todo”.