Mostrando entradas con la etiqueta Internacional. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Internacional. Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de marzo de 2024

A medida que los mercados se volvían más libres y más internacionales, la cantidad de riqueza disponible se incrementaba

Cuenta el profesor canadiense Stephen R. C. Hicks que “con el desarrollo del libre mercado llegó una comprensión teórica del impacto productivo de la división del trabajo y de la especialización, del impacto retardatorio del proteccionismo y de otras regulaciones restrictivas. Capturando y ampliando esas percepciones, La riqueza de las Naciones, de Adam Smith, publicado en 1776, es el texto trascendental en la historia de la economía moderna. La teoría y la práctica se desarrollaron en conjunto, y a medida que los mercados se volvían más libres y más internacionales, la cantidad de riqueza disponible se incrementaba dramáticamente. Por ejemplo, las estimaciones de NFR Crafts sobre el ingreso anual promedio per cápita británico, aceptadas tanto por los historiadores a favor del capitalismo como por los opositores, muestran un incremento sin precedentes históricos, de 333 dólares en 1700 a 399 dolares en 1760, a 427 dólares en 1800, a 498 dólares en 1830, para dar un gran salto en 1860 a 804 dólares”.

jueves, 15 de junio de 2023

La tragedia de la España republicana

Stanley George Payne escribe que “la tragedia de la España republicana fue que había una guerra civil interna y latente en sus filas mientras combatía en la gran Guerra Civil contra los nacionales. Existían cuatro fuentes de disensiones internas: 1) la extrema izquierda revolucionaria, que al principio intentó concentrarse en la revolución social y económica más que en los esfuerzos militares; 2) los nacionalismos vasco y catalán, que normalmente intentaron sacar el mayor provecho posible de la situación, hasta el punto de intentar negociar en secreto con potencias extranjeras la separación y la división de España; 3) la Internacional y el PCE, que no quisieron imponer un régimen comunista, pero desearon dominar la República tanto como les fuera posible, estableciendo en 1937 y 1938 una pequeña hegemonía, con la colaboración de Negrín; y 4) la creciente oposición, aunque prácticamente oculta, de los elementos más o menos moderados. Al principio solo eran los republicanos de izquierdas, y ya en 1938 cada vez más socialistas, que preferían una paz negociada y comenzaron a oponerse radicalmente a Negrín y los comunistas…….Desde el mismo comienzo del gobierno de la República, los líderes de los partidos republicanos se equivocaron a la hora de evaluar el alcance de la oposición a sus proyectos y a su forma de gobernar.El principal error fue el de suponer que el país podía gobernarse en exclusiva desde la izquierda en un régimen parlamentario y que la oposición de la derecha se había debilitado radicalmente tras los citados cambios históricos. En el sistema político de la República, absolutamente fragmentado, cualquier proyecto político serio dependía de la formación de una alianza. Los líderes de la izquierda republicana siempre lo supieron, aunque no puede decirse lo mismo de los líderes de los movimientos revolucionarios, cuya postura respecto a las alianzas con la izquierda moderada se movía entre la negativa absoluta y la connivencia temporal y oportunista, con pocas excepciones.La unidad del Frente Popular resultó más perjudicial que beneficiosa, porque estaba basada en la aversión que todos los partidos participantes sentían hacia la derecha; sin embargo, aunque unidos, estos fueron incapaces de diseñar un programa común de gobierno”.

Julián Besteiro

“De todos los grandes partidos socialistas europeos de la época, el PSOE era el más contradictorio y el más dividido. Solo una pequeña minoría moderada y democrática, la liderada por Julián Besteiro, mantenía ideas políticas coherentes y razonadas.Desde 1933, y dirigido por la mayoría liderada por Largo Caballero, el PSOE desarrolló políticas inflexibles y sin concesiones, pero de tal extremismo que resultaban tan impracticables como autodestructivas.”

jueves, 30 de mayo de 2019

La verdadera cultura no puede ser nunca internacional

Tessenow
El arquitecto alemán, profesor, y urbanista Heinrich Tessenow enseñaba que “el estilo nace del pueblo. Es natural amar la patria.La verdadera cultura no puede ser nunca internacional. La cultura únicamente procede del seno materno de un pueblo”. 

Arquitectura de Heinrich Tessenow
Tessenow condenaba la gran ciudad, a la que oponía ideas rurales y manifestaba que “la gran ciudad es algo terrible. La gran ciudad es una mezcla confusa de lo viejo y lo nuevo. La gran ciudad es combate, un combate brutal. Nos obliga a prescindir de todo lo acogedor… Donde lo urbano entra en contacto con lo rural, el campesinado termina siendo destruido. Es una lástima que no se pueda seguir pensando de forma rural”.

martes, 30 de abril de 2019

Angloesperanto


En nuestros días, la lengua global es el inglés y así seguirá siendo, probablemente, a lo largo del siglo XXI. Ya está apareciendo en esa lengua una literatura especializada internacional. Este nuevo “angloesperanto” guarda poco parecido con el inglés literario; el mismo parecido, de hecho, que el latín eclesiástico medieval tenía con la lengua de Virgilio y Cicerón.

jueves, 22 de noviembre de 2018

La unificación cultural de Europa comenzó antes del Renacimiento.

Pórtico de Santa María de los Reyes (Laguardia, Gótico español).
La unificación cultural de Europa, la europeización de Europa, había comenzado mucho antes del Renacimiento, siendo ya perceptible en los siglos XII y XIII. El llamado estilo gótico, por ejemplo, era un lenguaje artístico internacional. Pese a las variaciones locales (el uso de ladrillo en las iglesias danesas o el contraste entre el énfasis francés en la altura de las catedrales y la preferencia inglesa por la longitud), el estilo gótico es reconocible desde Portugal hasta Polonia. Los valores de la nobleza medieval, encarnados en el arte del combate a caballo, era otro fenómeno internacional. Los romances caballerescos, que relataban las nobles hazañas de héroes como Roldán o Lancelot en las cortes del emperador Carlomagno y el rey Arturo, eran leídos
o escuchados en gran parte de los países europeos. La filosofía y teología escolásticas se desarrollaron en las aulas de las universidades medievales en los siglos XII y XIII. Aunque estos estudios atraían a un pequeño grupo, se trataba también de un grupo internacional. Puesto que en las universidades se hablaba y se escribía en latín, y los maestros de artes tenían “el derecho a enseñar dondequiera” (ius ubique docendi), la cultura académica era auténticamente paneuropea.

lunes, 6 de agosto de 2018

Para Marx la concentración del poder absoluto en manos de un hombre era una aberración histórica.

Marx.
Para Marx la concentración del poder absoluto en manos de un hombre era, en cualquier contexto (ya fuera en la Francia burguesa o en la bárbara Latinoamérica) una aberración histórica. Marx no solo abjuraba del poder personal. Lo incomodaba también su propio poder personal. Mucho tiempo después de sus escritos sobre Napoleón III y Bolívar, en noviembre de 1877, diez años después de publicado el primer volumen de El capital, Marx escribió a Guillermo Bloss que “Engels y yo no damos un penique por la 
Engels.
popularidad. Como prueba de ello citaré, por ejemplo, el siguiente hecho. Por repugnancia a todo culto a la personalidad, durante la existencia de la Internacional, nunca permití que se publicaran los numerosos y molestos mensajes que recibía de diversos países en reconocimiento de mis méritos. Nunca los respondimos, salvo para amonestarlos. La primera afiliación mía y de Engels a la sociedad secreta de los comunistas se realizó bajo la única condición de que se eliminara de los estatutos todo lo que contribuyese a la postración supersticiosa ante la autoridad”. 

Marx había sido mucho más que un iniciador y un visionario de la historia; Marx había cambiado la Historia del mundo, pero el papel trascendental que tuvo en ella no incluía el culto al poder unipersonal, el culto a los héroes, menos aún el culto a sí mismo, explica Enrique Krauze.