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lunes, 28 de agosto de 2023

La legalidad se ha roto cuando ello convenía

El 13 de Octubre de 1932, Largo Caballero publicaba en El Socialista que el PSOE “no es (puramente) reformista ni lo es el espíritu de sus miembros. Y ahí está la historia del partido para demostrar que la legalidad se ha roto cuando ello convenía a nuestras ideas….Nadie intenta someter a revisión nuestra doctrina. Se trata ahora únicamente de una cuestión de táctica.” Incluso en la cumbre de la alianza entre la izquierda republicana y los socialistas, parte de la cúpula socialista dejó claro el limitado compromiso del movimiento con la propia República democrática, el cual dependería de si servía a los intereses del socialismo y se encaminaba hacia el mismo.

martes, 3 de mayo de 2022

Los socialistas, durante la Segunda República, se fijaron como objetivo la derrota de la Iglesia católica


El tono de El Socialista cuando se confirmó la disolución de la Compañía de Jesús, a principios de 1932, marcó toda una pauta que ya no se abandonó: “la desclerificación de España es una hermosa realidad”; en cuanto sea posible, precisa meter en cintura a las demás Órdenes religiosas”. Los jesuitas no debían quejarse: “Piensen que Dios, sin cuya voluntad no se mueve la hoja del árbol, así lo ha querido”. Los socialistas se fijaron como objetivo prioritario dentro de su estrategia la derrota de la Iglesia católica a todos los niveles, pues al fin y al cabo la veían como el buque insignia del mundo tradicional que aspiraban a destruir.Cuando los propagandistas católicos consiguieron hablar ante el público, en múltiples ocasiones fueron boicoteados por alborotadores izquierdistas mediante huelgas, actos de violencia o coacciones de todo tipo.



Los enfrentamientos entre las fuerzas del orden público y los campesinos pobres fueron frecuentes durante todo el período republicano, incluido el primer bienio en el que varios ministros socialistas formaban parte del Gobierno. Largo Caballero se explayó con la sincera rudeza que le caracterizaba, exponiendo a los lectores el núcleo más antidemocrático de su pensamiento: “Yo no sé cómo hay quien tiene tanto horror a la dictadura del proletariado, a una posible violencia obrera. ¿No es mil veces preferible la violencia obrera al fascismo?”. El fascismo, se insistía con absoluta imprecisión conceptual, estaba en marcha en España, y como fascistas eran motejados todos aquellos que podían hacer sombra a los socialistas en el combate electoral: “El papel que el señor Lerroux se ha arrogado dentro del régimen consiste, por lo visto, en servir de puente al fascismo.… Lerroux es un político de golpe de Estado”.



sábado, 6 de febrero de 2021

El Partido Socialista Obrero Español fue circunstancialmente republicano



El 11 de marzo de 1934, El Socialista, órgano de expresión del Partido Socialista Obrero Español, declaró: ”Fuimos circunstancialmente republicanos… El cataclismo puede y debe ser el renacimiento de la España grande en la que venimos soñando y cuyo rescate nos hemos propuesto”. Los socialistas comenzaron a importar armas, cuenta el historiador Stanley Payne.

miércoles, 10 de octubre de 2018

Deserciones entre las filas milicianas.

En sus diarios de guerra, Azaña recuerda una conversación con Prieto sobre la escasa fiabilidad de los reclutas forzosos. La anotación es del 29 de junio de 1937, cuando sólo se habían llamado a filas a seis de los veintiséis reemplazos movilizados en la zona gubernamental. Los llamamientos forzosos, le decía Prieto al presidente de la República, nos dan gente poco de fiar. A estas alturas, los que no se han alistado voluntariamente, o son enemigos, o van a la fuerza. Se producen muchas deserciones. También continúan desertando oficiales. Ultimamente se han marchado dos del propio ministerio de la Guerra.

A la vista de los miles de enemigos que se entregan a sus fuerzas, el ejército franquista da instrucciones para que se respeten las vidas de prisioneros y desertores. El 9 de abril, el jefe del Ejército del Norte, general Dávila, hace llegar una orden en tal sentido al Cuerpo de Ejército Marroquí: “El grado de derrumbamiento del “Ejército Rojo” hace que sus Jefes establezcan ametralladoras a su retaguardia para
evitar los frecuentes y desordenados repliegues de sus fuerzas. En el frente de Huesca se vio como las armas automáticas ametrallaban y hacían volver a sus posiciones los contingentes en repliegue. Por consiguiente es necesario hacer llegar a la convicción de las tropas al mando de V.E. que 1.º- Los que combaten en las filas rojas hoy, son en sus tres cuartas partes afectos a la Causa Nacional. 2.º- Combaten a la fuerza obligados por el terror rojo. 3.º- Sólo esperan una ocasión para huir o pasarse a nuestro campo. Por todo ello, es indispensable extremar el buen trato y humanitarismo con los prisioneros españoles rojos, evitando que un disculpable rencor en el calor de la batalla pueda arrastrar a las tropas a extremismo contrarios al interés de la Causa. Otro proceder, aparte de inhumano, traería como consecuencia el desprestigio de la Causa Nacional y que las fuerzas rojas se batiesen a la desesperada al saber que su entrega acarrearía la muerte inmediata. Aquellos Jefes o milicianos que hayan cometido crímenes o sean responsables de delitos, pasan constantemente por los Tribunales que discriminan su responsabilidad y ejercen con toda urgencia la justicia”.


Explica el historiador Pedro Corral que no faltaron tampoco, y desde muy temprano, las amenazas directas para evitar las deserciones entre las filas milicianas, lo que desmiente la legendaria imagen de aquellos primeros voluntarios de la libertad. Un ejemplo notable es el anuncio publicado en la portada del periódico El Socialista, órgano del PSOE, el 30 de septiembre de 1936. Junto a la figura de un miliciano que cae abatido por un fusil que le dispara por la espalda, se lee la consigna: “Soldado de la Milicia. Al desertor que huye, ¡pena de muerte!”. Esta incitación a los milicianos a que asesinaran por la espalda a sus propios compañeros, llevaba el sello del Secretariado de Propaganda de las Juventudes Socialistas Unificadas, lideradas por Santiago Carrillo.

El mismo periódico publicó una breve columna, el 1 de noviembre, bajo el título de “Consejos útiles para los milicianos que luchan en los frentes”. En este artículo se hacía una interpretación letal de la ley de probabilidades para quien decidiera darse la vuelta en medio de un asalto propio o del enemigo: “Miliciano desertor del frente: Huyes ante el enemigo por el temor de que una bala te mate. Has de saber que de cada cinco mil balas disparadas, sólo una hace blanco. En cambio, si desertas ante el enemigo, el Gobierno puede fusilarte por traidor. Qué prefieres: ¿la inseguridad de que una de las cinco mil balas disparadas por el enemigo te hiera, o que te mate la única que dispara el pelotón de ejecución? La elección no es dudosa. ¡No huyas, pues, miliciano!”.