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sábado, 22 de abril de 2023

La imposible Segunda Republica

El golpe de estado de 1934
Desde noviembre de 1933 el centro derecha gobernaba la Segunda República española. En diciembre, los anarquistas protagonizaron una sublevación armada con un balance de 75 muertos y 101 heridos, entre los insurrectos, y 11 guardias civiles y 3 guardias de asalto muertos y 45 y 18 heridos respectivamente. En octubre de 1934 el Partido Socialista comenzó una revolución violenta de inspiración bolchevique con especial virulencia en Asturias con apoyo de los anarquistas de la CNT. Simultáneamente Esquerra Republicana, liderada por Lluís Companys, se alzó en armas en Barcelona y proclamó la independencia de Cataluña. Según el historiador Julián Casanova, durante los combates murieron 1.100 personas entre las que apoyaron la insurrección, además de unos 2.000 heridos, y hubo unos 300 muertos entre las fuerzas de seguridad y el Ejército. 34 sacerdotes y religiosos fueron asesinados. En toda España fueron encarcelados más de treinta mil revolucionarios y miles de obreros perdieron sus puestos de trabajo. En febrero de 1936 se celebraron elecciones parlamentarias en las que se alzó con el poder de forma ilegítima el Frente Popular, como ya advirtió en sus memorias el entonces presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora. Cuenta el profesor Luis Togores que entre febrero y julio de 1936 se produjo un proceso revolucionario “desde arriba” que aspiraba a conseguir por otros medios la revolución violenta fallida en octubre de 1934. Un grupo de militares, apoyados por una parte de la sociedad, proyectó un golpe de Estado para reconducir la República a sus cauces democráticos. El golpe fue un fracaso. Se iniciaba así una guerra civil que había de durar tres años. 



Resulta necesario precisar, dice Togores, que la victoria nacional y la derrota frente populista fue fruto de las acciones de guerra realizadas por ambos bandos, la decisión de sus mandos y el valor de sus combatientes; pero sin que la ayuda militar extranjera fuese el factor determinante. El bando sublevado venció por sus capacidades militares y por la falta de estas cualidades en sus enemigos. Moscú, París, Berlín o Roma intervinieron en la guerra con uno y otro bando, pero sus acciones no fueron decisivas en el resultado final de la guerra. La derrota y la victoria siempre estuvieron en manos de los combatientes españoles en su propia guerra civil. La victoria de los nacionales el 1 de abril de 1939 puso fin a la guerra. La España nacional, liderada ya de forma incuestionable por el general Francisco Franco, quedó arrasada, dividida en vencedores y vencidos.


sábado, 26 de febrero de 2022

El nacionalismo no ha sido nunca el monopolio de la derecha

El nacionalismo no ha sido nunca el monopolio de la derecha. En el País Vasco coinciden el PNV de sotana y misa diaria con el terrorismo marxista de ETA, ahora proyectado políticamente en el partido Bildu. Lo mismo ha ocurrido históricamente en Cataluña, donde la bandera nacionalista la han compartido Esquerra Republicana y Convergencia. De hecho, el fenómeno político más relevante de la última década es la desaparición del catalanismo colaborador y pragmático, y su sustitución por un movimiento típicamente revolucionario, en el que confluyen elementos burgueses y antisistema; las corbatas del expresidente Mas y las chanclas del antisistema. Basta escarbar con la yema de un dedo para descubrir entre los separatistas y Podemos un entramado de similitudes.Lo resumió la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en junio de 2015: “Si hay que desobedecer leyes injustas, se desobedecen”. Populismo en estado puro.


miércoles, 17 de febrero de 2021

En las chekas se encerraba sin acusación concreta ni juicio alguno


Las chekas, recuerda el historiador Cesar Alcalá en su libro “Checas, las prisiones republicanas”, no eran sólo lugares para retener prisioneros, sino también centros de tortura. La palabra viene de las iniciales CH y K, del ruso CHrezvichàinaya Komissia, que se refieren a la "Comisión Extraordinaria para la supresión de la contrarrevolución" creada por los bolcheviques en 1917, predecesora de la OGPV, NKVD y KGB. En las chekas republicanas se torturó a españoles de todas las clases sociales. No sólo se torturó a españoles por ser conservadores o católicos. Las checas del SIM en Cataluña, ligadas al Partido Comunista y a Stalin, también torturaron a anarquistas y trostkistas y otros militantes de izquierdas.


Hubo unas 400 chekas entre Madrid, Barcelona y la Comunidad Valenciana. Tuvieron chekas y las usaron para torturar partidos que en el siglo XXI tienen diputados en el Parlamento español y en los parlamentos autonómicos, como el Partido Comunista de España, Esquerra Republicana de Catalunya, el Partido Nacionalista Vasco y el Partido Socialista Obrero Español. En todas ellas se encerraba a detenidos sin ninguna acusación concreta ni juicio alguno. Se calcula que 12.000 personas fueron torturadas en las chekas. La mayoría fueron después asesinadas. En Madrid se contabilizaron 10.000 personas asesinadas; en la Comunidad Valenciana, 6.118, y en Cataluña, 8.353, "aunque con toda probabilidad llegaron a las 12.000", escribe César Alcalá.