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miércoles, 11 de marzo de 2026

Londres estaba dispuesta a devolver Gibraltar, pero el activismo de los sefardíes lo impidió

El derrumbe del imperio en los años posteriores hizo que el Reino Unido llevase sus colonias al comité de descolonización de la ONU. Todas querían quitarse de encima a la metrópoli y la metrópoli estaba encantada de deshacerse de unos territorios que no podía mantener. ¿Todas? No. Una pequeña aldea al sur de la Península Ibérica se resistió ferozmente. De ninguna manera querían dejar de ser británicos si eso significaba que debían ser españoles. La idea horrorizaba especialmente a los comerciantes y abogados sefarditas, que percibían (con razón) que no encontrarían acomodo en un estado nacional-católico. Hoy sabemos que su activismo político fue crucial, pues Londres estaba más que dispuesto a entregar Gibraltar a España. En el nuevo contexto de alianzas posbélicas, el peñón había dejado de tener valor estratégico. Si no se produjo esa entrega que los ministros de Franco esperaban “como fruta madura”, fue porque la sociedad civil, liderada por la comunidad judía y transformada en fuerza política, se plantó y dijo aquello de “British we are, British we stay”. El resultado fue la creación de un sistema parlamentario autónomo de Downing Street y de Westminster que, en 1964, eligió su primer parlamento y su primer Gobierno. En ese ejecutivo estaban Joshua Hassan de ministro principal y Solomón Seruya de ministro de Turismo y Puertos. De aquella legislatura nació la Constitución de Gibraltar de 1969, a la que Franco respondió cerrando la verja e inaugurando el período más asfixiante y traumático de la historia de la roca desde el Gran Sitio. Hassan se convirtió en el líder eterno de Gibraltar, donde gobernó veinte años en dos períodos (de 1964 a 1969 y de 1972 a 1987). Seruya, sin embargo, adoptó la nacionalidad israelí y fue embajador de su nuevo país en Filipinas, hasta que regresó a Gibraltar para hacerse cargo del negocio familiar, pero nunca perdió de vista su ascendiente sobre la comunidad judía y sobre la ciudad en general. Ambos sostuvieron el ánimo y la autoestima de los gibraltareños cuando más cuesta arriba se puso su vida, en el largo período del aislamiento, cuando se cortaron todas las comunicaciones con España, incluidas las telefónicas, y su casa se convirtió en prisión. La Línea y Gibraltar forman un continuo urbano. Los centros de ambas ciudades están a media hora de paseo. En los años del cierre, para ir a La Línea había que tomar un ferry o un avión de Gib Air hasta Tánger y, desde allí, tomar otro ferry hasta Algeciras. Desde el puerto de Algeciras, un taxi puede hacer el trayecto a La Línea en media hora. En total, con suerte, se tardaba cinco o seis horas (con un desembolso notable de dinero) en hacer un viaje que obligaba a cruzar tres fronteras. Manu Leguineche, que lo hizo en la década de 1970, cuenta historias de gibraltareños desesperados que saltaban la verja en mitad de la noche. 

Referencia:Lugares fuera de sitio (Sergio del Molino)

viernes, 5 de abril de 2024

El nacimiento del documental británico

En la Exposición Universal de Nueva York de 1939 se proyectaron películas de todos los géneros concebibles, desde películas sobre viajes hasta promociones de ventas. Sin embargo, lo que sobresalió por encima de todo fue una manera bien diferente de rodar lo que sucedía en la época. Se trataba de los documentales británicos. En lo referente al cine de entretenimiento, Gran Bretaña se hallaba muy rezagada no sólo respecto de Hollywood, sino también de otros países europeos. Con todo, no puede decirse lo mismo de la tradición documental. Su vigor se debía sobre todo a la Empire Marketing Board Film Unit, que había comenzado su andadura en 1929 como organización propagandística encargada de diseñar carteles y folletos con la intención de promocionar el suministro británico de alimentos procedentes de lo que era aún el Imperio. La sección cinematográfica fue creada cuando un escocés, John Grierson, formado en los Estados Unidos y muy impresionado por las técnicas propagandísticas de este país, persuadió a sir Stephen Tallens, director de la organización, de que las películas podrían proporcionar a sus mensajes una difusión mucho más amplia que la palabra escrita.El objetivo de Grierson era hacer uso del talento de directores de primera fila para llevar a la pantalla el mundo real y transmitir el drama y el heroísmo protagonizados por personas de carne y hueso, procedentes sobre todo de la clase trabajadora, lo que creía perfectamente posible desde la introducción del cine sonoro. Para él, el documental era una nueva forma de arte aún por nacer. Las primeras películas, acerca de pescadores, alfareros o mineros, contenían en realidad pocas cualidades dramáticas y aún menos artísticas. Más tarde, en 1933, se trasladó la sección cinematográfica de la organización, prácticamente intacta, a la Oficina General de Correos, donde permaneció hasta la guerra. En su nueva sede produjo una serie de documentales revolucionarios, que hicieron nacer por fin la nueva forma de arte con que había soñado Grierson. Ésta no contaba con un único estilo. En Song of Ceylon (‘La canción de Ceilán’), Basil Wright adopta un tono alusivo al alternar con gran sutilidad “el ritual imperecedero de la recogida del té” con sonidos más severos de los comerciantes y vistas más prosaicas de la Bolsa de Londres. Night Mail (Correo nocturno), de Harry Watts, fue quizás el documental más famoso de todos para varias generaciones de británicos (al igual que los otros, se distribuyó en las escuelas). Seguía el recorrido que efectuaba el tren correo noche tras noche de Londres a Escocia, con comentarios de W. H. Auden y música de Benjamín Britten. Auden fue sin duda la elección perfecta, su poema transmitía a un tiempo los ritmos líricos del tren, su prisa, y el carácter reiterado y ordinario de la operación, así como el efecto que puede tener sobre la vida de cualquier persona la carta menos excepcional. Pues nadie oye al cartero sin que su corazón se precipite. ¿A quién le gusta verse en el olvido? Fue necesaria una guerra para que el pueblo británico se diese cuenta del valor propagandístico del cine.
Referencia:Historia intelectual del siglo XX (Peter Watson)

miércoles, 10 de enero de 2024

Las iglesias y las escuelas dominicales fundaron algunos de los clubes de la Premier de hoy en día

Los británicos, que inventaron una proporción importante de los deportes más populares de la actualidad, como el tenis, el ping-pong, el bádminton, el cricket, el fútbol, el rugby, el boxeo, el golf, las carreras de caballos, el hockey y los bolos, codificaron reglas para el fútbol y otros deportes que respetaban la dignidad del oponente, promoviendo el juego limpio y haciendo que el deporte fuese agradable.
El fútbol británico en sí fue moldeado en el siglo XIX por un movimiento llamado Cristianismo Muscular, que fomentaba el juego por sus beneficios sociales y físicos. Las iglesias y las escuelas dominicales fundaron algunos de los clubes de la Premier de hoy en día, como el Everton (Iglesia Metodista de St. Domingo), el Manchester City (Iglesia Anglicana de San Marcos), el Southampton (St Mary's) o el Celtic de Glasgow (Iglesia Católica de Santa María, Glasgow). Himnos como Abide with Me (Quédate conmigo), Swing low sweet chariot (Columpio bajo, dulce carruaje) y When the saints go marching (Cuando los santos vienen marchando) siguen siendo una parte tradicional de la escena del fútbol británico.



lunes, 14 de enero de 2019

Sanchez, Gibraltar y el brexit.

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, considera que las garantías conseguidas en el acuerdo del “brexit” sitúan a España en “una posición de fortaleza que no había tenido nunca” y que abren la posibilidad de plantear en un futuro al Reino Unido la cosoberanía de Gibraltar.

Pisos de lujo con vistas a Cádiz 
Ayer el informativo de una cadena de televisión en España anunciaba que el gobierno de Gibraltar había construido unos pisos para su venta ilegalmente en territorio español y que Gibraltar era un paraíso fiscal en donde se blanqueaba grandes cantidades de dinero procedentes de distintos negocios “turbios”. El informativo también recogía la manifestación del señor Fabian Picardo, ministro principal de la colonia, diciendo que nunca existiría una cosoberanía en Gibraltar. 

Fabian Picardo.
Esta claro que el señor Sanchez no ha contado toda la verdad  o los británicos han jugado con su presunta buena fe, la historia lo dirá. Y hablando de británicos, hay que recordar a Winston Churchill, ex Primer ministro del Reino Unido, que nos dejo una lección muy clara: “sin un liderazgo audaz y digno de tal nombre, probablemente cualquier gran empresa fracasará”.