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miércoles, 17 de junio de 2026

La ideología del multiculturalismo sufrió una mutación funcional en Europa

En Europa, el multiculturalismo se adaptó enseguida al discurso oficial de la Unión, aunque a escala nacional no siempre sucediera lo mismo. La diversidad de culturas siempre se había ensalzado como uno de los principales atractivos de la Comunidad supranacional. Lo único que había que hacer era extender el atractivo de las diferencias entre estados miembros al ámbito de cada nación para abarcar a las nuevas culturas inmigrantes recién incorporadas.El multiculturalismo se adaptaba a la perfección a este propósito, era una variedad sin antagonismos. Pero aunque cuadraba con la doctrina oficial que había consagrado el consenso como el método de la Comunidad, no encajaba con la realidad de la inmigración.
Ningún Estado miembro de la UE se había fundado a través de la inmigración extranjera, como Estados Unidos y Canadá, sociedades cuya prosperidad e identidad habían dependido por completo a lo largo de la historia de la llegada de colonos y migrantes de otras regiones del mundo. La inmigración de la posguerra es una cuestión completamente distinta. No solo porque tuvo una magnitud mucho más considerable, de alcance europeo. Sino, ante todo, porque en esta ocasión no fue una inmigración de origen intraeuropea, sino que, en esencia, fue el resultado de la descolonización de los territorios europeos del exterior y de la periferia semicolonial. Esto se tradujo, por supuesto, en que Europa se tuvo que enfrentar enseguida con una serie de tensiones raciales.
Lo importante no era la raza, sino la religión, aunque en la práctica no fuera sencillo aislarlas. Más de la mitad de los nuevos inmigrantes eran musulmanes. En consecuencia, la ideología del multiculturalismo sufrió una mutación funcional en Europa. El significado de la noción de cultura se alteró y dejó de aludir a los usos y costumbres populares para hacer referencia a los sistemas de creencias, de forma que el multiculturalismo se convirtió sobre todo en una doctrina de los valores de la diversidad interreligiosa en detrimento de los de la diversidad interétnica.

Referencia: El nuevo viejo mundo (Perry Anderson)

miércoles, 11 de marzo de 2026

Londres estaba dispuesta a devolver Gibraltar, pero el activismo de los sefardíes lo impidió

El derrumbe del imperio en los años posteriores hizo que el Reino Unido llevase sus colonias al comité de descolonización de la ONU. Todas querían quitarse de encima a la metrópoli y la metrópoli estaba encantada de deshacerse de unos territorios que no podía mantener. ¿Todas? No. Una pequeña aldea al sur de la Península Ibérica se resistió ferozmente. De ninguna manera querían dejar de ser británicos si eso significaba que debían ser españoles. La idea horrorizaba especialmente a los comerciantes y abogados sefarditas, que percibían (con razón) que no encontrarían acomodo en un estado nacional-católico. Hoy sabemos que su activismo político fue crucial, pues Londres estaba más que dispuesto a entregar Gibraltar a España. En el nuevo contexto de alianzas posbélicas, el peñón había dejado de tener valor estratégico. Si no se produjo esa entrega que los ministros de Franco esperaban “como fruta madura”, fue porque la sociedad civil, liderada por la comunidad judía y transformada en fuerza política, se plantó y dijo aquello de “British we are, British we stay”. El resultado fue la creación de un sistema parlamentario autónomo de Downing Street y de Westminster que, en 1964, eligió su primer parlamento y su primer Gobierno. En ese ejecutivo estaban Joshua Hassan de ministro principal y Solomón Seruya de ministro de Turismo y Puertos. De aquella legislatura nació la Constitución de Gibraltar de 1969, a la que Franco respondió cerrando la verja e inaugurando el período más asfixiante y traumático de la historia de la roca desde el Gran Sitio. Hassan se convirtió en el líder eterno de Gibraltar, donde gobernó veinte años en dos períodos (de 1964 a 1969 y de 1972 a 1987). Seruya, sin embargo, adoptó la nacionalidad israelí y fue embajador de su nuevo país en Filipinas, hasta que regresó a Gibraltar para hacerse cargo del negocio familiar, pero nunca perdió de vista su ascendiente sobre la comunidad judía y sobre la ciudad en general. Ambos sostuvieron el ánimo y la autoestima de los gibraltareños cuando más cuesta arriba se puso su vida, en el largo período del aislamiento, cuando se cortaron todas las comunicaciones con España, incluidas las telefónicas, y su casa se convirtió en prisión. La Línea y Gibraltar forman un continuo urbano. Los centros de ambas ciudades están a media hora de paseo. En los años del cierre, para ir a La Línea había que tomar un ferry o un avión de Gib Air hasta Tánger y, desde allí, tomar otro ferry hasta Algeciras. Desde el puerto de Algeciras, un taxi puede hacer el trayecto a La Línea en media hora. En total, con suerte, se tardaba cinco o seis horas (con un desembolso notable de dinero) en hacer un viaje que obligaba a cruzar tres fronteras. Manu Leguineche, que lo hizo en la década de 1970, cuenta historias de gibraltareños desesperados que saltaban la verja en mitad de la noche. 

Referencia:Lugares fuera de sitio (Sergio del Molino)

jueves, 3 de julio de 2025

El prisma progresista

A través del prisma progresista, La Bella Durmiente y Blancanieves, por ejemplo, pasan a ser peligrosos vectores de la violencia sexual que deben ser desterrados, como denunció, en enero de 2018, la profesora de la Universidad de Osaka (Japón) Kazue Muta. La docente aseguró que este tipo de cuentos de hadas promueve la violencia sexual. El despertar de la Bella Durmiente o el de Blancanieves deben ser considerados “un acto indecente y repugnante”, mientras que los príncipes no son más que “delincuentes sexuales por besar a jóvenes desconocidas mientras ellas estaban inconscientes”. “Estos cuentos de hadas hablan acerca de que una princesa se despierta con el beso de un príncipe, pero lo que están haciendo es describir un asalto sexual a una persona inconsciente”, acusó Kazue. Pocos meses antes, en North Shields, al noreste de Inglaterra, Sarah Hall había pedido al colegio al que asiste su hijo de 6 años que retirara La Bella Durmiente, “porque la princesa no había dado su acuerdo” para ser besada. “Digan lo que quieran, pero mientras sigamos viendo estas narrativas, nunca vamos a cambiar actitudes enraizadas en el comportamiento sexual #MeToo #consent #mysonisix”, escribió en las redes sociales.
En 1972, el chileno Ariel Dorfman y el belga Armand Mattelart habían publicado su "manual de descolonización" Para leer al Pato Donald (1972), un ensayo que proponía desmontar los resortes del imperialismo estadounidense en la cultura pop a través de la literatura infantil de Disney. Ahora, el desplome del modelo alternativo al estadounidense llevaba a los huérfanos de la utopía comunista a ocuparse de los derechos de ese proletariado de substitución que se había encontrado, las minorías oprimidas por quien encarnaría al nuevo enemigo designado, el hombre blanco heterosexual….La creación de este nuevo mundo, concebido como un safe space sin fronteras, requiere establecer listas negras de artistas e intelectuales que hayan transgredido, hace tres mil años o quince minutos, las nuevas reglas del bien pensar. En este ejercicio revisionista, las obras de los antiguos sólo serán mencionadas como un ejemplo de los basamentos de una injusticia histórica, mientras que a las ovejas negras de Hollywood de hoy en día se las borrará digitalmente de los catálogos como si no hubieran existido, al mejor estilo 1984, y se las reemplazará por un actor cuyo currículum (antecedentes morales) se ajusten a la nueva ley.
España, el regreso del PSOE en 2018 al Palacio de la Moncloa no fue una excepción. La vicepresidenta del Gobierno y ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad, Carmen Calvo, anunció a poco de asumir que el Congreso pediría a la Real Academia Española un informe para adaptar el texto de la Constitución al llamado lenguaje inclusivo. La Carta Magna “sólo tiene un lenguaje masculino, y eso no se corresponde con una democracia desarrollada. Las mujeres no tenemos por qué reconocernos en el masculino, que además es absoluto en la Constitución”, sostuvo. La izquierda española ya había dado muestras de su intención de reformar la lengua. Por esos días Pedro Sánchez ya hablaba de “miembras” (retomando una expresión de la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, para dirigirse a las diputadas) y la portavoz de Podemos, Irene Montero, de “portavozas”.

viernes, 29 de diciembre de 2023

Desarrollo de Suiza como centro financiero extraterritorial

Vanessa Ogle, profesora en Berkeley ha realizado un estudio explicando el espectacular desarrollo de Suiza en las décadas de 1950 y 1960 como centro financiero extraterritorial, estableciendo un vínculo directo con la llegada masiva de capitales procedentes de los movimientos descoloniales. Con la independencia de las antiguas colonias y la llegada al poder de gobiernos percibidos como hostiles, se teme por la seguridad de los activos. Repatriar los fondos a los antiguos países colonizadores no es lo deseable, ya que en aquella época en Europa comienzan a aplicarse impuestos progresivos que gravan más a quienes más tienen. Vanessa Ogle subraya la persistencia de una “moral de impuestos bajos para los blancos”, donde los colonos se habían beneficiado de tipos impositivos extremadamente bajos. Suiza es quien saca el máximo partido a estas limitaciones fiscales y al pánico financiero que acompaña al fin de los imperios coloniales. Para las empresas y los particulares establecidos anteriormente en las colonias, en un primer momento; y para las élites locales, en una segunda fase. De este modo, Suiza albergó los fondos de muchos antiguos dictadores, como Juan Perón (Argentina), Fulgencio Batista (Cuba), Sukarno (Indonesia) o Rafael Trujillo (República Dominicana).

A partir de la segunda mitad de los años 50, el Banco Nacional Suizo se da cuenta de que en el territorio nacional se abre un número inusualmente alto de bancos procedentes del antiguo mundo colonial. Su objetivo es repatriar activos del norte de África y de Oriente Medio, en el marco del proceso de descolonización. El Banco de Indochina, el Banco Pariente, el Banco Hassan, el Banco Otomano, el Crédito de Garantía de Argelia y Túnez…Para Vanessa Ogle, “estos bancos vinculados a antiguos imperios, y su establecimiento en Suiza, contribuyen a que Suiza se internacionalice como centro bancario después de la Segunda Guerra Mundial e influyen en la reputación y las perspectivas del sector bancario suizo en las décadas siguientes”.
El Banco Nacional Suizo teme que un sobrecalentamiento y un exceso de liquidez perjudique a la economía. En 1956 exige a los bancos privados que cumplan un “pacto de caballeros” destinado a reorientar estos flujos de dinero mediante una estrategia de inversión conforme a los intereses suizos. Este acuerdo, que se prolonga hasta mediados de la década de los 60, estipula que los bancos no deben invertir ningún dinero de diversas fuentes extranjeras en valores o bienes inmuebles suizos. Una decisión que, de manera significativa, contribuye al desarrollo en Suiza de los servicios de ingeniería financiera para inversiones en el extranjero.

lunes, 10 de septiembre de 2018

Estados Unidos: potencia global.

Noam Chomsky
Noam Chomsky cree que no podemos tomarnos al pie de la letra todas esas referencias al declive estadounidense. La Segunda Guerra Mundial fue el momento en que Estados Unidos verdaderamente se convirtió en potencia global. Ya era la mayor economía del mundo desde mucho antes de aquella contienda, pero podría decirse que era más bien una potencia regional. Controlaba el hemisferio occidental y había realizado también incursiones en el Pacífico. Pero los británicos eran la auténtica potencia mundial. La Segunda Guerra Mundial lo cambió todo. Estados Unidos pasó a ser la potencia mundial dominante. Estados Unidos poseía la mitad de la riqueza del mundo. Las otras sociedades industriales habían quedado debilitadas o destruidas. Estados Unidos se encontraba en una posición increíblemente favorable en el terreno de la seguridad. Controlaba su hemisferio, pero también el Atlántico y el Pacífico, y se valía para ello de una inmensa fuerza militar. 

Obviamente, eso se moderó un poco con el tiempo. Europa y Japón se recuperaron, y también se produjo el proceso de la descolonización. En 1970, Estados Unidos había caído hasta representar un 25% aproximadamente de la riqueza mundial, que es más o menos lo que ya representaba en la década de 1920, por ejemplo. Seguía siendo la potencia mundial preponderante, pero no como lo era en 1950. Desde 1970, esas posiciones se han mantenido bastante estables, aun cuando, como es lógico, ha habido cambios.


Se habla mucho de un supuesto desplazamiento del centro de gravedad del poder mundial: la India y China van a convertirse ahora en las nuevas grandes potencias, las más ricas. Pero también esto deberíamos tomárnoslo con muchas reservas, dice Noam Chomsky. Por ejemplo, muchos observadores alegan para apoyar ese argumento la elevadísima deuda estadounidense y el hecho de que China sea la compradora de gran parte de ésta. Pero, si lo pensamos bien, unos años atrás Japón era propietario de la mayoría de la deuda estadounidense. China simplemente lo ha sobrepasado en fecha más reciente.

sábado, 23 de julio de 2016

La independencia de las colonias no mejoró su condición, su riqueza, la felicidad de sus habitantes.

A fines del siglo XIX y principios del siglo XX, las palabras colonia y colonialismo sonaban francamente bien, y el hecho de tener colonias era un motivo de orgullo para las potencias que las poseían y un motivo de envidia para las demás. El prestigio de cada país se medía en gran manera por el número, la extensión y la población de sus colonias ultramarinas. Estas colonias eran al mismo tiempo unas de las claves fundamentales de la superioridad europea, ya que otras grandes potencias, como Estados Unidos o la Unión Soviética, no las poseían. El dominio colonial era así un símbolo de poder de carácter universal que todos reconocían: al tiempo que confería un carácter global al influjo y control de las potencias europeas sobre el mundo. Y en principio la reducción de países atrasados a la condición de colonia no se interpretaba como una intromisión intolerable por parte de los colonizadores, ni como un desdoro humillante para los colonizados: la presencia de una potencia desarrollada en lejanos territorios significaba no solo riqueza y poder para ella,manifiesta el profesor Comellas, sino cultura, enseñanza, sanidad, protección para seres humanos incapaces de organizarse por sí mismos o de alcanzar un nivel de civilización propio de la dignidad del ser humano.
No puede asegurarse que la independencia de las colonias carentes hasta entonces de soberanía mejorase su condición, su riqueza, la felicidad de sus habitantes, escribe Comellas. En muchos casos, aunque resultan difíciles las estadísticas, podría hablarse de un empobrecimiento o incluso de un descenso cultural. La mayor parte de las colonias eran paises sin tradición nacional,muy vinculados al medio natural en que se desenvolvían y dotados de una organización tribal muy rudimentaria. 

Las potencias colonizadoras realizaron una labor positiva, pero francamente reducida, de educación: llevaron el alfabeto, los sistemas de organización, una religión que hablaba del amor entre los seres humanos y su excelso destino, la sanidad, las vías de comunicación, los inventos occidentales, las mismas nociones de patria, ley, Estado; crearon escuelas, hospitales, centros educativos, acabaron con prácticas crueles y costumbres inhumanas, como la de quemar vivas a las viudas o tener que presentar tres cráneos de otros tantos enemigos para poder casarse. Teóricamente, el régimen de colonización civilizó y llevó una cultura superior a pueblos que carecían de ella.
La Conferencia de Berlín
Debemos abandonar la idea de que las tribus precoloniales vivían felices en sus respectivos paraísos: el dolor, la guerra, el hambre, los odios tribales, los abusos de los fuertes sobre los débiles o de los hombres sobre las mujeres merecían ser desterrados, como en muchos casos lo fueron; pero la generosidad de las potencias colonizadoras muchas veces brilló por su ausencia, o los beneficios se repartieron en proporción muy escasa. Ahora bien, si la colonización causó numerosos daños en los pueblos sometidos, la independencia de aquellos países no significó en todos los casos una verdadera liberación, ni mucho menos la prosperidad o la libertad. Desaparecieron muchas instituciones benéficas y asistenciales, y no fueron sustituidas por otras equivalentes.

Jawaharlal Nehru
Hubo una primera generación de políticos inteligentes y capaces, muchos de ellos universitarios formados en las respectivas metrópolis o muy relacionados con la cultura y la organización de los pueblos más civilizados. Figuras notables fueron, por ejemplo, Jawaharlal Nehru, Ahmed Sukarno, Seku Turé, Leopold Senghor. Jomo Kenyatta, Kwane Nkrumah, Julius Nyerere. Bajo su mandato, parecía, o por o menos así se lo figuraron muchos, que las nuevas naciones se organizaban bien, estaban progresando, y podrían pasar con cierta rapidez un periodo de transición que les permitiera vivir las condiciones propias de todos los países civilizados. La generación que siguió ya no estuvo a la misma altura, y muchos países cayeron en manos de dictadores o de hombres corruptos.


No debemos suponer que la pérdida de las colonias empobreció a las antiguas metrópolis, manifiesta Comellas. Francia liquidó su imperio colonial con déficit, y creció más rápidamente a partir de la pérdida de aquellas posesiones ultramarinas. Lo mismo puede decirse de Bélgica y Holanda. Alemania había tenido pérdidas mientras fue administradora de territorios lejanos, y no es seguro que el descenso de Inglaterra como gran potencia financiera se debiera al hecho de quedarse sin colonias, sino a las terribles deudas de guerra. Muchas de sus dependencias,las principales excepciones fueron la India y Sudáfrica,representaban cargas administrativas y militares, aparte de que el mantenimiento de la primera flota del mundo para asegurar tan inmenso imperio era sumamente costoso. En muchos casos al menos, la descolonización supuso liberarse de cargas.