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sábado, 22 de octubre de 2022

Trucos burdos y eficaces para atacar la democracia constitucional


Atacar la democracia constitucional en nombre de su otra democracia verdadera; pedir permanentemente diálogo, no para dialogar, sino para forzar la asunción de sus postulados anticonstitucionales y, por último, criticar la judicialización de la política. Son trucos burdos y elementales, pero que han demostrado, y están demostrando, una gran eficacia. “No se pueden arreglar los problemas políticos por la vía judicial”, hemos oído mil veces en Euskadi, y oiremos otras mil en Cataluña. Y tienen razón, la Justicia no está para arreglar los problemas políticos, para eso están las instituciones representativas y los partidos políticos. La Justicia está para recuperar la legalidad truncada. La función de los jueces, escribe Andoni Unzalu, es recuperar el imperio de la ley, para que la solución política sea posible; porque sin legalidad, la política, al menos la democrática, desaparece, para caer en el abismo del totalitarismo.

jueves, 18 de octubre de 2018

El votante medio es fácilmente manipulable por los profesionales del poder.


Decía Winston Churchill que el votante medio tiene ideas primarias y a menudo pintorescas sobre los problemas políticos, económicos, etc., por lo que es fácilmente manipulable por los profesionales del poder, de modo que el peligro de que la política se convierta en un torneo de demagogias es real y no infrecuente. Si la mayoría de los votantes entienden poco de los problemas generales, las oligarquías o partidos pueden, en gran parte por eso mismo, operar como auténticas mafias.

Una falsa crítica condena a la democracia por dar el mismo
valor al voto de una persona instruida, digamos un ingeniero, que a un peón de albañil de escasa cultura, a quien se supone más proclive a la demagogia. Sin embargo, dice Moa, la realidad muestra que las personas instruidas pueden tener ideas tan disparatadas como las no instruidas, y que en general los demagogos no son precisamente analfabetos.