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sábado, 19 de febrero de 2022

Lo que cuenta es lograr los objetivos


La política se ha diluido hasta convertirse en la mera gestión de problemas. Los votantes cambian su voto no porque los partidos sean muy diferentes, sino porque es casi imposible distinguirlos, y lo que ahora separa a la izquierda de la derecha es un punto porcentual o dos en los impuestos sobre la renta. Lo vemos en el periodismo, que retrata la política como una competición donde lo que está en juego no son ideales sino carreras. Lo vemos también en el ámbito académico, donde todo el mundo está demasiado ocupado escribiendo como para leer, demasiado ocupado publicando como para debatir. De hecho, la universidad del siglo XXI se parece más que a ninguna otra cosa a una fábrica, y lo mismo puede decirse de nuestros hospitales, escuelas y cadenas de televisión. Lo que cuenta es lograr los objetivos. Se trate del crecimiento de la economía, de los índices de audiencia o de las publicaciones. De forma lenta pero segura, la calidad está siendo remplazada por la cantidad, escribe el historiador holandés Rutger Bregman. 


Rutger Bregman

Si nuestros abuelos aún seguían los preceptos impuestos por la familia, la Iglesia y la nación, nosotros seguimos los dictados de los medios, el marketing y un Estado paternalista. No obstante, pese a ser cada vez más parecidos, hace mucho que superamos la época de los grandes colectivos. La pertenencia a partidos políticos y sindicatos ha caído en picado y la tradicional línea divisoria entre derecha e izquierda tiene ya escaso significado. Lo único que nos preocupa es resolver problemas, como si la política pudiera externalizarse a consultores de gestión, añade Bregman. “Las mejores mentes de mi generación se dedican a pensar en cómo lograr que la gente haga clic en anuncios”,se lamentaba un antiguo genio matemático de Facebook.

martes, 19 de septiembre de 2017

Tenemos incluso impuesto para respirar.

Tenemos impuestos para todo. Tenemos impuestos de basuras, impuestos de residuos que se cobran a todas las empresas aunque no generen residuo alguno, impuesto de bienes inmuebles, impuesto para circular, para aparcar, para tener vehículo, para que esté revisado.Tenemos incluso impuesto para respirar, dice Fernando Trias de Bes. De hecho, hay varios impuestos relacionados con el aire de la atmósfera. Uno que pagas sin enterarte grava los gases de los aires acondicionados porque utilizan gases con flúor que producen efecto invernadero y son perjudiciales para la capa de ozono. Cuando una cosa es perjudicial, en lugar prohibirla, o de invertir en tecnología con el fin de erradicar sus efectos secundarios, lo que hace el estado es gravarla con impuestos.

Hay capítulos verdaderamente injustos, como el impuesto sobre el patrimonio o el impuesto de sucesiones. Si una persona tiene un cierto patrimonio, es porque ha logrado apartar un ahorro. Pero previamente habrá tributado. Es decir, gana un dinero y paga el impuesto directo. De lo que le queda, paga todos los impuestos y arbitrios estatales, regionales y municipales. Pagado todo ello, decide invertir, pongamos, en un inmueble. Paga el impuesto sobre el valor añadido del mismo en el momento de la compra; paga cada año el impuesto sobre bienes inmuebles, basuras, etc. El patrimonio podría ser definido como lo que le queda a un ahorrador tras pagar todos los impuestos. ¿Qué hace el Gobierno sobre esa cuantía? ¡Poner un impuesto!


Hay gobiernos que cuando se aproximan elecciones reducen impuestos y aumentan déficit. Es una forma facilísima de engañar al pueblo y a los votantes. Nos congratulamos de la bajada de impuestos y tendemos a votar a ese partido de nuevo, sin saber que, simplemente, ha obtenido un anticipo de nuestros impuestos a través de la emisión de deuda pública. Sencillamente, esos impuestos los cobrarán más adelante.

miércoles, 12 de octubre de 2016

El síntoma más inmediato del momento político que vivimos es la desilusión

participación ciudadana
Estoy leyendo los resultados de las ultimas encuestas publicadas en distintos medios.
Aunque el síntoma más inmediato es la desilusión, que da lugar a una falta de participación en el proceso político, siempre existe la preocupación de que los votantes se sientan atraídos por políticos populistas y extremistas que atacan al establishment que ha creado este sistema tan injusto y que prometen unos cambios poco realistas.


existe la preocupación de que los votantes se sientan atraídos por políticos populistas