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jueves, 1 de octubre de 2026

Los revolucionarios no se levantan por hambre, sino por ansia de poder

Contra lo que circula normalmente, la debilidad económica no es la base de las revoluciones. Los revolucionarios no se levantan por hambre, sino por ansia de poder. “Cuando el pueblo está aplastado por la miseria, se resigna; cuando se endereza y mira por encima es cuando se inclina a sublevarse”, decía Tocqueville en El Antiguo Régimen, en el siglo XIX, y los pensadores izquierdistas posteriores le han dado la razón. “Donde mejor están los obreros, son más numerosas las huelgas” recordaba el anarquista Federico Urales (padre de Federica Montseny) en Revista Blanca, 15 mayo de 1905, y, por el contrario “la miseria no engendra rebeldía, sino que, por regla general, la mata allí donde existe”, decía La Voz del cantero en 22 de abril de 1914. En la historia política moderna, ese axioma se ha visto robustecido por las pruebas. Los que se sublevaron en octubre de 1934, no eran los braceros de Andalucía sino los mineros de Asturias, los mejor pagados de España. Después de la caída del fascismo en Italia, la extrema izquierda, la que se lanzaba a la calle pidiendo la revolución, estaba compuesta sobre todo por obreros de la Fiat de Turín, los mejor pagados de Italia, cuando los depauperados del Sur votaban todavía a los monárquicos. En lugares de gran protección social, como Francia y Bélgica, los izquierdistas han tenido gran influencia en la vida política del país.

domingo, 9 de agosto de 2020

La inseguridad vuelve a ser un ingrediente activo de la vida política en las democracias occidentales




La inseguridad vuelve a ser un ingrediente activo de la vida política en las democracias occidentales. La inseguridad causada por el terrorismo, desde luego, pero también, de forma más insidiosa, el temor a la velocidad incontrolable del cambio, el temor al paro, el temor a perder terreno frente a otros en una distribución de recursos cada vez más desigual, el temor a perder el control de las circunstancias y rutinas de nuestra vida diaria. Y, quizá sobre todo, el temor de que no es sólo que nosotros no podemos dirigir nuestras vidas, sino que quienes ostentan el poder también han perdido el control, que ahora está en manos de fuerzas que se encuentran fuera de su alcance.

domingo, 19 de julio de 2020

El papel de la mujer en la vida pública



Josemaría Escrivá en 1968  habla del papel de la mujer en la vida pública: “Una sociedad moderna, democrática, ha de reconocer a la mujer su derecho a tomar parte activa en la vida política, y ha de crear las condiciones favorables para que ejerciten ese derecho todas las que lo deseen. Una mujer con la preparación adecuada ha de tener la posibilidad de encontrar abierto todo el campo de la vida pública, en todos los niveles. En este sentido no se pueden señalar unas tareas específicas que correspondan sólo a la mujer. Como dije antes, en este terreno lo específico no viene dado tanto por la tarea o por el puesto cuanto por el modo de realizar esa función, por los matices que su condición de mujer encontrará para la solución de los problemas con los que se enfrente, e incluso por el descubrimiento y por el planteamiento mismo de esos problemas”

lunes, 9 de marzo de 2020

China es un estado leninista que ejerce el control sobre todos los aspectos de la sociedad y de la vida política

Las autoridades chinas han cerrado las cuentas de WeChat de algunos académicos chinos que critican al gobierno por su gestión de la crisis epidémica en el país. La principal acusación es que la censura ha favorecido la difusión del coronavirus, y que la epidemia podría haber sido contenida de un modo más eficaz, con una mayor información. El 15 de febrero, arrestaron al abogado por los derechos humanos Xu Zhiyong, quien también era profesor de  la Universidad de Beijing. Fue detenido en Guangzhou (Guandong), durante un “control sanitario” para prevenir la difusión del coronavirus. En un mensaje en las redes sociales, Xu denunció la “incapacidad” demostrada por Xi Jinping para manejar la crisis epidémica, la guerra comercial con los EEUU y las protestas en defensa de la democracia en Hong Kong. 



La Agencia nacional China, responsable del control del cíberespacio, ha clausurado una serie de blogs que desde el 2012 publican opiniones de conocidos intelectuales chinos. También fueron eliminadas las publicaciones que piden la libertad de palabra y de expresión después de la desaparición de Li Weliang, el médico de Wuhan que falleció por atender a pacientes enfermos del virus. Los intentos de amordazar la crítica se extienden más allá de las fronteras de China. La embajada china en Singapur atacó a Bilahari Kausikan, responsable del Instituto para el Oriente Medio de la Universidad Nacional de Singapur, por un artículo publicado en Straits Times. Kausikan escribió cómo el Covid-19 ha dejado al descubierto las virtudes y defectos del sistema de gobierno chino. Para él, es evidente que el déficit de información ha acelerado la propagación de la epidemia. Al mismo tiempo, él recuerda que China es un estado “leninista”, guiado por un “partido de vanguardia”, el cual, para sobrevivir, debe ejercer el control sobre todos los aspectos de la sociedad y de la vida política. 

martes, 28 de junio de 2016

El miedo está resurgiendo como un ingrediente activo de la vida política en las democracias occidentales.

Miedo.
El miedo está resurgiendo como un ingrediente activo de la vida política en las democracias occidentales. El miedo al terrorismo, por supuesto, pero también, y quizá de forma más insidiosa, el miedo a la incontrolable velocidad del cambio, a perder el empleo, a quedar atrás en una distribución de recursos cada vez más desigual, a perder el control de las circunstancias y rutinas de la vida diaria. Y, quizá sobre todo, miedo no sólo a que ya no podamos definir nuestras vidas, sino también a que quienes tienen la autoridad hayan perdido el control en favor de fuerzas que están más allá de su alcance. 

Miedo al terrorismo.
Pocos gobiernos democráticos pueden resistir la tentación de sacar provecho político de esta sensación. Algunos ya lo han hecho, por lo que no nos debería sorprender asistir a una revitalización de grupos de presión, partidos políticos y programas basados en el miedo: miedo a los extranjeros, miedo al cambio, miedo a las fronteras abiertas y a las comunicaciones libres, miedo a la expresión
Partidos políticos y programas basados en el miedo
de opiniones incómodas. En los últimos años, estas personas y estos partidos han progresado en una serie de países impecablemente democráticos Bélgica, Suiza e Israel, así como en repúblicas más vulnerables como Rusia, Polonia y Venezuela,y el desafío que presentan ha tentado a los principales partidos en Estados Unidos, Dinamarca, Holanda, Francia y el Reino Unido a adoptar una línea más dura con los visitantes, los “extraños”, los inmigrantes ilegales y las minorías culturales o religiosas.
 

La política de la inseguridad es contagiosa.
En el futuro podemos esperar más desarrollos en esta línea probablemente dirigidos a restringir el flujo de bienes e ideas, así como de personas, “que representen una amenaza”. La política de la inseguridad es contagiosa.

El miedo en las democracias occidentales.

La política de la inseguridad. 

Sacar provecho político del miedo.