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lunes, 20 de julio de 2026

Aprender el arte de amar

“Errar y frustrarse en el amor es lo más terrible, es una pérdida eterna que ni el tiempo ni la eternidad pueden compensar”, decía Sören Kierkegaard (fue un filósofo y teólogo danés). Estamos hechos para amar. Este el gran anhelo de todos.No nos podemos realizar como humanos sin amor. Quizás, por esta carencia, el mundo, con todos sus avances tecnológicos y médicos, está tan deshumanizado.El amor esponsal es el más completo y representativo. Adán experimenta una soledad, que solo será superada por la presencia de Eva: “hueso de mis huesos, carne de mi carne”; ahora, ambos, serán “una sola carne” y podrán ser fecundos y poblar la tierra.Lo propio del amor es el éxtasis que, en griego, significa desplazamiento, salir de sí mismo, y en latín trance, asombro. Este me hace disfrutar, me saca de mi pobreza enriqueciendo al amado. Busca el bien del otro en cuanto otro y, así me alegra y enriquece, me hace feliz. Nada tiene que ver con el egoísmo, con el mero sentimiento. Es tan bonito y enérgico que me compromete en el otro, pasando la prueba del tiempo, yendo hacia la eternidad.
El amor es único, el divino y el humano; es “el amor que mueve el sol y las demás estrellas” en boca de Dante.Compromete alma y cuerpo, sentidos y emociones, voluntad y cabeza. Afecta al hombre entero. Es chispa, fuego y brasa. Es pasión y libertad. Es articulado. No es fácil de definir, sobre todo cuando no se ha experimentado. El amor vale la pena. Por amor comprometemos la libertad, la gastamos dirigiéndonos a su bien; dejamos atrás, con gozo, todo lo que lo puede dañar. A diferencia del mero enamoramiento, de la mera pasión, el amor implica a toda la persona. Exige estar preparado, solo los fuertes pueden amar y defender al amado. Debemos capacitarnos para amar, aprender el arte de amar, escribe Juan Luis Selma.


sábado, 9 de mayo de 2026

El poder y la bondad infinitos hacen posible lo imposible

Rudolf Eucken
Rudolf Eucken, escritor y filósofo alemán, premio Nobel de Literatura, escribe que “el alma inmortal cuya salvación está en juego no es una cosa privada de los hombres; su salvación no es un bien al que se puede renunciar, sino que significa un tesoro incomparablemente superior a todos los demás casos, un bien confiado al hombre, el cual no puede abandonarlo bajo ninguna condición. Las relaciones insensibles de un orden eterno hacen llegar inmediatamente su influencia hasta la vida de los individuos, y le dan una profunda seriedad. Pero no la oprimen porque la obra divina crea un mundo del amor y de la libertad y lleva también consigo al individuo. El poder y la bondad infinitos hacen asimismo posible lo imposible. Así, la rigidez de la existencia aislada desaparece en la corriente de vida del nuevo mundo; librándose de la estrechez de un yo rígido, adquiere el hombre un yo más amplio, y más puro. Y, además de la participación en la riqueza inagotable en el nuevo mundo fluye una inmensa alegría y felicidad, que está más allá de todo gozo egoísta y de toda dicha vulgar.”
“Para los pensadores griegos más profundos, la vida temporal es considerada como una reproducción del orden eterno; pero no conocen una introducción de lo eterno en el tiempo, un contacto del tiempo con la eternidad. Esto lo ha cambiado por completo el Cristianismo. Según su doctrina, lo eterno manifiesta toda su profundidad en el tiempo, y con ello establece fines inmensos y produce movimientos poderosísimos. Pues ahora se enciende en nuestra vida una lucha por la salvación o la perdición; ha de tener lugar una gran transformación; debe llevarse a cabo la construcción de un reino de Dios. Sólo esta presencia de lo eterno en el tiempo crea una historia universal y da también a la vida individual participación en la verdadera Historia. La elevación por encima de la existencia presente que así se origina libra al individuo, a los pueblos y a la humanidad entera de la sujeción a una medida dada; a través de conmociones y transformaciones pueden sentar nuevos principios y crear fuerzas originales; pueden combatirse y superarse a sí mismos. Así se injerta en la vida humana para siempre un anhelo profundo y una fuerte esperanza. Pero, a su vez, las numerosas transformaciones traen consigo inconvenientes graves. Queda todavía inexplicado y secreto cómo puede entrar lo eterno en el curso del tiempo sin perder su eternidad; cómo puede lo divino, sin adulterarse, participar en lo humano con sus evoluciones y cambios.”

domingo, 19 de febrero de 2023

Sed de Dios

El filósofo alemán Robert Spaemann escribe que “muchos hombres piensan que la religión satisface una necesidad religiosa. Allí donde desaparece esta necesidad los hombres ya no necesitan a Dios. El que no tiene sed no necesita beber. Pero eso no es verdad. El hambre y la sed son señales subjetivas de una necesidad objetiva que sigue existiendo cuando no la percibamos por haberse deteriorado la señal. La pérdida de apetito no supone ninguna ventaja, sino que puede ser una enfermedad que lleve a la muerte”. 
Es una desgracia que no tengamos sed de Dios. Se les llama bienaventurados a los que tienen hambre y sed de justicia de Dios. Podemos matar las sed de Dios con múltiples compensaciones humanas, con entretenimientos, trabajo, ajetreo, etc. La oración es el espacio de vacío en el que dejamos surgir en nosotros, una y otra vez, el solo anhelo de Dios. Quien dice no tener necesidad de oración, dice algo más o menos igual de absurdo que un anoréxico que afirma no tener hambre del estimulante que le despierta el apetito. Solo en la oración emerge la necesidad de Dios. Solo en la oración la necesidad objetiva de Dios se convierte en un deseo subjetivo.

martes, 8 de noviembre de 2022

Penetrar en los secretos de la realidad

Para la filósofa Mónica Cavallé penetrar en los secretos de la realidad es únicamente posible para el que ha purificado su mirada y su personalidad, para el que ha abandonado todo interés propio, de tal modo que su visión es limpia y desinteresada, para quien tiene más anhelo de verdad que de seguridad. Solo esta autenticidad y hondura de nuestro ser posibilita la profundidad de nuestra visión y nos abre a la experiencia de la verdad.

sábado, 16 de octubre de 2021

¿Dejarlo llorar?


Por la noche, la madre mete al bebé en la cuna y se va a dormir. El niño, aterrorizado por el sentimiento de soledad y por la pérdida de contacto con el cuerpo de la madre, empieza a gritar y a llorar. Ninguna madre animal dejaría de responder a la llamada de su cría. Sin embargo, algunas madres humanas creen que sería un error responder a la llamada de su hijo. Ceder al llanto del niño sería malcriarlo. Además, según le han dicho, llorar es bueno para el niño, porque fortalece los pulmones. Así que, como no hay respuesta, el bebé sigue llorando. Puede que la primera vez que sucede algo así el niño llore durante horas, antes de caer rendido y dormirse. Si a la noche siguiente se repite la misma situación, el niño ya no llorará durante tanto rato y se dormirá más pronto. La madre quizá piense que su hijo ha aprendido la lección, pero, y es bien sencillo, lo que pasa es que el niño ya no tiene energía para repetir el intento. El sueño llega antes porque él se agota antes. Después de varias experiencias de este tipo, el bebé aprende a abandonar la lucha para tener cerca a su madre. En efecto, el niño ha reprimido el anhelo de ese contacto, y ya no siente dolor ni frustración. Ha aceptado una nueva realidad, en la que ya no se expresa el deseo de cercanía e intimidad. La semilla del narcisismo y la personalidad límite está sembrada, manifiesta al psicoterapeuta estadounidense Alexander Lowen.

domingo, 18 de agosto de 2019

Anhelo de belleza

Enseña Juan Pablo II que Dios nos da personas, nos da hermanos y hermanas en nuestra humanidad, comenzando por nuestros padres. Luego, en la medida que crecemos, Él va colocando más y más gente nueva en el camino de nuestra vida. De algún modo cada una de esas personas es un don para nosotros, y de cada una podemos decir: “Dios te dio a mí”. Tener conciencia de esto se convierte en un enriquecimiento para ambos. Al crear a la mujer, al colocarla al lado del varón, Dios abrió el corazón del hombre a la conciencia de donar el don. “Ella es de mí y para mí; a través de ella es que yo puedo convertirme en un don, porque ella misma es un don para mí”.

Al crear a la mujer, manifiesta Juan Pablo II, Dios despierta el gran anhelo de belleza que habrá de convertirse en el tema central de la creatividad humana, del arte y de mucho más… Hay una cierta búsqueda de la belleza en toda espiritualidad creativa, una cierta búsqueda de cada vez nuevas formas de encarnación, nuevas fuentes de asombro, que son tan indispensables para el hombre como la comida y la bebida. 

Y añade el Papa que el cuerpo humano guarda su propia dignidad, que emana de este carácter sagrado. Esto es verdad tanto para el cuerpo del hombre como para el cuerpo de la mujer. La Redención del cuerpo confiere, una nueva dimensión especial al carácter sagrado del cuerpo. Se trata de un carácter sagrado que excluye el convertirse en un mero objeto de uso. Cada uno de nosotros, especialmente cada varón, debe ser un guardián, un protector de este carácter sagrado y de la concomitante dignidad. “¿Acaso soy el guardián de mi hermano?”, interrogó Caín (Gn 4:9), dando paso al infeliz curso de la civilización de la muerte en la historia humana. Cristo arriba en medio de esta civilización, desciende para dar respuesta a la pregunta de Caín y dice: “Sí, tú eres un custodio, eres el
guardián de lo sagrado, el guardián de la dignidad del hombre en cada varón y en cada mujer. Tú eres el guardián del carácter sagrado del cuerpo de la mujer, que por siempre habrá de ser objeto de tu respeto. Entonces podrás regocijarte con la belleza que Dios le confirió de principio, y ella se regocijará contigo. Ella se sentirá entonces a salvo bajo la mirada de su hermano y se regocijará con el don que es su femineidad creada”. Es entonces que el “eterno femenino” puede ser una vez más un don inviolable para la civilización del hombre, una inspiración de la creatividad y una fuente de belleza para que podamos levantarnos de entre los muertos (Norwid). ¿No es acaso por esto que tantas resurrecciones varoniles tienen su origen en la belleza femenina, la belleza de la maternidad, esa belleza filial y esponsalicia que encuentra su especial culminación en la madre de Dios?, termina diciendo Juan Pablo II.

martes, 25 de junio de 2019

El hombre anhela la seguridad de su alma

La gente no quiere leer lo que ellos piensan ni lo que piensan otros, porque eso lo saben de sobra. Desean saber lo que deben pensar. Es un anhelo espiritual profundamente arraigado en el corazón humano. La Premio Nobel de Literatura Pearl Buck escribía que el hombre busca la verdad, busca la orientación divina, anhela la seguridad de su alma. 

domingo, 28 de abril de 2019

La filosofía debe alimentar nuestro ser con la verdad viva


La filosofía allí donde es fiel a sí misma y la búsqueda de verdad prima sobre la búsqueda de seguridad, tiene una mira profunda. No la de saciar nuestra mente con ideas, proporcionándonos así mera seguridad psicológica, sino la de alimentar nuestro ser con la realidad, con la verdad viva, escribe Mónica Cavallé. Penetrar en los secretos de la realidad es únicamente posible para el que ha purificado su mirada y su personalidad, para el que ha abandonado todo interés propio, de tal modo que su visión es limpia y desinteresada, para quien tiene más anhelo de verdad que de seguridad. Solo esta autenticidad y hondura de nuestro ser posibilita la profundidad de nuestra visión y nos abre a la experiencia de la verdad.

lunes, 11 de marzo de 2019

No ha sido el comunismo el que ha sido derrotado, sino la idea de que el hombre pueda vivir sin religión.

Un papa que llegó de un país comunista ha sido uno de los artífices de la crisis y del declive del comunismo, con su apoyo decidido a la creación del sindicato polaco Solidaridad y con su respaldo a los derechos de los ciudadanos sistemáticamente conculcados por las democracias populares. Según el intelectual italiano Carlo Bo, no ha sido el comunismo el que ha sido derrotado, sino la idea de que el hombre pueda vivir sin religión, sin una participación de orden espiritual. El apoyo decidido del papa al sindicato Solidaridad desencadenó un movimiento imparable que fue infiltrándose en algunos de los países vecinos. En Lituania, donde la identidad religiosa se funde con la étnico-nacional, la independencia del yugo soviético adquirió claramente tintes eclesiales. Otro tanto fue sucediendo en otras regiones europeas. La religión, que parecía encontrarse en estado terminal, volvió a configurar la personalidad y los anhelos de
unos pueblos que fueron descubriendo el significado de la libertad. Los discursos del papa durante sus diversos viajes a estos países pusieron el acento en esa palabra que durante decenios había sido pronunciada en voz baja. El concepto de libertad, enraizado tanto en el derecho natural como en la concepción cristiana del hombre, ha sido repetido por el papa mil veces como profesión de fe en el hombre y en su dignidad.

No olvidemos el grito lanzado por Juan Pablo II en su primer viaje como papa a su propio país: “Nadie tiene el derecho de expulsar a Cristo de la historia”.