Carlos Marín-Blázquez escribe que la locura del mundo moderno no es más que el resultado de haber liberado las virtudes cristianas de su matriz original, los arquitectos de nuestra época han creado una realidad difícilmente inteligible a menos que caigamos en la cuenta de que, al reaccionar de manera furibunda contra el cristianismo, lo que en realidad están haciendo es afirmarlo. Pero afirmarlo en una versión adulterada, es decir, vaciada de su dimensión trascendente y reelaborada a la medida de un hombre al que se le insta a ocupar el lugar de Dios y a hacer tabla rasa de su pasado.
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sábado, 15 de marzo de 2025
La locura del mundo moderno
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jueves, 11 de enero de 2024
El mundo moderno está lleno de virtudes cristianas que se volvieron locas
Gilbert Keith Chesterton decía que el mundo moderno “está lleno de virtudes cristianas que se volvieron locas”. Y añadía que “enloquecieron las virtudes porque fueron aisladas unas de otras y vagan por el mundo solitarias”.
“El hecho es este, que en el mundo moderno en que vivimos,con sus modernos movimientos, sigue presente el legado católico. Se siguen usando y gastando las verdades que lo sostienen fuera del viejo tesoro del cristianismo. Incluidas, por supuesto, muchas de las verdades conocidas por los antiguos paganos pero que acabaron cristalizando en el cristianismo. Por eso está despertando nuevos entusiasmos. La novedad es una cuestión de nombres y marcas, como sucede con la moderna publicidad; y en casi cualquier otro sentido, la novedad es simplemente negativa. No se están desarrollando nuevas ideas frescas que nos lleven hacia el futuro. Al contrario, se están recogiendo viejas ideas que no pueden llevarnos hacia delante en modo alguno. La primera, la que tomaron prestada, o bien arrebataron de las manos de los hombres antiguos o del medievo. La segunda, la que marchitaron rápidamente en las manos modernas”, escribe Chesterton.
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