Si hay una palabra que signifique en esencia lo opuesto al amor, es egoísmo.El origen de casi todo acto pecaminoso que se haya cometido puede encontrarse en una motivación egoísta, escribe Stephen Kendrick. Cuando un esposo o esposa pone sus intereses, sus deseos y sus prioridades antes que su esposa, es una señal de egoísmo.

San Pablo en la carta a los Filipenses dice: “Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo”
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