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miércoles, 6 de agosto de 2025

Compraba la calidad de sus espíritus

*Su corazón nada tenía que pedir, nada pedía a Dios.La plegaria constituía una afirmación de si mismo y de lo que él creía que era. Un hombre de poder definitivo; un hombre, en ese sentido, sin par, al menos en su país.
Abajo, en las calles, tan distantes que las veía como meras veredas grises, se movían criaturas del tamaño de insectos. Eran las gentes cuyos pensamientos guiaba, cuyas mentes iluminaba, cuyas conciencias dirigía. Que ellos lo ignorasen y que solo unos cuantos los supiesen, acrecía su poder. Hacía mucho que había renunciado a la ambición de ser un caudillo popular. Porque no tenía el don de ganarse el amor del pueblo, no. Obligado a saber que su aspecto, sombrío y grave, inspiraba más temor que fe, se había emparedado a si mismo en aquel gran edificio. Desde allí esparcía sobre la nación la red de sus periódicos diarios. Para ello adquiría los servicios y los máximos talentos de los hombres. Creía, aunque no con cinismo, que no pudiera ser comprado. Por otra parte, nada podía persuadirle para que comprase un talento que no deseaba o que no pudiera moldear según la forma de su propia doctrina. Los mejores escritores no encontraban lugar en sus paginas si no opinaban como él. Pocos eran los que no se sentían tentados por cincuenta mil solares. Sólo había uno al que ni siquiera le había tentado doble cantidad. Ninguno, pensaba, rehusaría lo que el ofreciera si juzgaba acertado ofrecérselo. Lo que compraba no era únicamente el fluir de los trabajos de los hombres. Compraba también la calidad de sus espíritus. Un hombre hasta entonces incorruptible era valioso cuando cedía, aunque no fuese más porque vendía a la par la confianza de las gentes en él.
*Hombres de Dios de Pearl S. Buck (Premio Pulitzer y el Nobel de Literatura)

sábado, 8 de julio de 2017

El mito Bismarck.

Bismarck
Después de que Bismarck se viese obligado a dimitir en 1890, surgió el mito (fomentado en gran parte por el descontento ex canciller y sus seguidores) del propio Bismarck como caudillo carismático que había cortado implacablemente los nudos gordianos de la política y resuelto por la fuerza los grandes problemas de la época. Lo que se mantuvo en la memoria del pueblo alemán fueron las guerras revolucionarias de Bismarck de la década de 1860, no los veinte años siguientes, en los que se esforzó por mantener la paz en Europa para dejar que pudiera asentarse el Reich alemán. Como confiaba a su diario durante una visita a la vieja residencia de Bismarck en Friedrichsruh el diplomático Ulrich von Hassell, un dirigente de la resistencia
Ulrich von Hassell
conservadora a Hitler en 1944: “Es lamentable lo falsa que resulta la imagen que hemos creado de él en el mundo, como el político militarista de la violencia, por una complacencia infantil en el hecho de que alguien consiguiese volver a situar a Alemania en una posición de influencia. En realidad, su gran mérito fue haber sabido hacer uso de una diplomacia y una moderación extremas. Comprendió como nadie qué era lo que había que hacer para ganarse la confianza del mundo, exactamente lo contrario de lo que vemos hoy”.

martes, 7 de junio de 2016

Existía un consenso para mantener el régimen franquista.

Escriba el profesor Javier Tusell (1.945-2.005) que el periodo de años que va de 1.951 a 1.965 son los años centrales de la historia del franquismo pueden ser calificados, con plena justicia, como los de plenitud y apogeo del régimen. Siendo el régimen una dictadura, parecía resultar lo bastante estable y aceptada como para poder decir que existía un consenso en la sociedad por mantenerlo, añade Tusell.
El régimen de Franco seguía careciendo de
Francisco Franco (1.892-1.975)
institucionalización, pero esto, lejos de testimoniar debilidad, era muestra de su capacidad de adaptación.En el mantenimiento del régimen del general Franco no cabe la menor duda de que jugó un papel decisivo la propia tenacidad defensiva de quien le dio nombre, el fracaso de la oposición y la reacción visceral de una parte de la sociedad española ante la mera eventualidad de un cambio. No obstante también la coyuntura internacional, con el desarrollo de la Guerra Fría, tuvo una influencia de primerísimo orden en la subsistencia de la dictadura.
Franco, más que un Caudillo, parecía haberse convertido en una especie de guardián paternal contra las inclemencias de ese mal nacional que era la discordia.


Joaquin Ruiz-Gimenez (1.913-2.009)
Los sucesos de 1.956 cuando un grupo de estudiantes reclamó la celebración, democrática y libre, de un Congreso de Estudiantes, al margen del SEU, concluyó con la destitución del ministro de educación Don Joaquin Ruiz-Gimenez y su repercusión, escribe el profesor Tusell, en la oposición tuvo una mayor transcendencia futura que inmediata.


 régimen franquista

El régimen de Franco carecía de institucionalización pero era muestra de su capacidad de adaptación