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lunes, 16 de marzo de 2026

Revolución

Desde la explicación de Karl Marx en el siglo XIX, centrada en las contradicciones estructurales objetivas de los procesos sociales, hasta quienes las han considerado como meros episodios de violencia, el tema ha dado lugar a interpretaciones para todos los gustos. Theda Skocpol, autora de un estudio ya clásico de historia comparada de las tres grandes revoluciones en Francia, Rusia y China, las definió como “transformaciones rápidas y fundamentales de la estructura de clases y del Estado en una sociedad”, acompañadas, y en parte ayudadas, por revueltas y movimientos sociales desde abajo. En su definición, cuestionada y modificada por acontecimientos y enfoques posteriores, intervenían dos elementos decisivos. En primer lugar, la transformación tenía que ser social y política. Al cambio político, súbito y violento, debían acompañarle, en un corto o muy corto período de tiempo, transformaciones sociales profundas, la inversión sustancial de la situación anterior. Y era eso justamente lo que las diferenciaba de los golpes de Estado, de las revueltas palaciegas o de las rebeliones que no modificaban las bases sociales del poder político. En segundo lugar, las revoluciones sociales debían incluir algo más que una renovación planeada por una elite desde arriba; la lucha de clases, la insurrección popular, ocupaban de esa forma un espacio primordial en el cambio.
Las revoluciones cambian muchas cosas, entre ellas la jerarquía establecida entre las clases y los valores e instituciones sociales, pero, sobre todo, crean Estados más burocráticos, centralizados y represivos que los ya existentes, escribe Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza.

sábado, 20 de enero de 2024

Expediente Picasso

Miguel Primo de Rivera con Alfonso XIII

El disparador del golpe de Estado que colocó en el poder a Primo de Rivera no fue otro que las posibles repercusiones del llamado Expediente Picasso, nombre que recibió la investigación abierta con el fin de depurar las responsabilidades por una nueva derrota militar, acaecida en esta ocasión en el Marruecos español. En 1906, la Conferencia de Algeciras había concedido a españoles y franceses un protectorado conjunto sobre el país africano en el que España recibió la zona septentrional del sultanato. Pero la explotación de sus recursos mineros, a la que aspiraban algunas importantes empresas nacionales, exigía la ocupación efectiva del territorio, objetivo nada fácil a tenor de la belicosidad que demostraban las kábilas o tribus locales. El avance de las tropas, mal entrenadas y peor dotadas, fue lento y costoso. Así las cosas, en julio de 1921, los soldados españolas sufrieron una humillante derrota en Annual ante las tribus rebeldes. Cerca de trece mil hombres, con su general al frente, perdieron la vida. Una catástrofe semejante exigía responsables, y la prensa los exigió casi de forma unánime. El contenido del expediente, que revelaba no solo la imprevisión e incompetencia de buena parte de las autoridades civiles y militares implicadas, sino que llegaba a salpicar también al propio rey, habría explicado así un golpe que el mismo Alfonso XIII sin duda conocía de antemano y que no tardó en legitimar llamando a Primo de Rivera, su figura principal, a formar Gobierno. Pero debajo de estos hechos subyace la verdadera cuestión. El golpe venía a significar el fracaso de la vía reformista a la democracia, la confesión de impotencia del régimen para renovarse, para cambiar en la dirección que le marcaba el signo de los tiempos.
Monte Arruit, después del Desastre
En aquellos años España cambió su faz con una rapidez desconocida. Las Confederaciones Hidrográficas iniciaron la racionalización y la explotación de los recursos hídricos del país, tantas veces sugerida por los regeneracionistas como panacea de los males del campo. Los ferrocarriles, las carreteras, las líneas telefónicas y las emisoras de radio se multiplicaron, acortando las distancias físicas y espirituales entre los españoles. La industria recibió un impulso enorme, alimentada por la creación de monopolios y bancos públicos, el aumento impresionante de las inversiones del Estado y la intensificación del proteccionismo arancelario, mientras el PIB crecía a un ritmo desconocido hasta entonces. Las relaciones sociales parecieron disfrutar un período de relativa calma, gracias a la bonanza económica y la introducción de pensiones de maternidad, subsidios para las familias numerosas e instituciones de arbitraje y mediación entre empresarios y trabajadores que funcionaban bajo la tutela del Estado y que contaron incluso con la participación del PSOE y su sindicato, la Unión General de Trabajadores (UGT). El nacionalismo catalán, agraviado por la suspensión de la ya escasa autonomía de la región y la prohibición de todos los símbolos de su identidad, se embarcó en una deriva radical que sobrepasó a la moderada y monárquica Lliga en beneficio de opciones extremistas como Estat Catalá, embrión de la futura Esquerra Republicana de Catalunya.
 
Referencia: El camino hacia la modernidad de Luis E. Íñigo.


jueves, 14 de mayo de 2020

Cuando las miradas se posaron sobre España



Cuenta el profesor Joan M. Oleaque que el morbo generado en toda Europa por la muerte de Franco, el fracaso del golpe de estado del 23F y una transición democrática aparentemente correctísima, habían provocado que las miradas de occidente se posasen sobre España. También el mundial de fútbol de 1982, así como las declaraciones de algunas superestrellas de rock internacional a las que les atraía la idea de actuar en las mayores ciudades del país. Las estrategias de la industria discográfica, la información sobre los clubs de Nueva York recogida en las revistas, la resaca mercadotécnica del punk… todo esto llovía con fuerza sobre Barcelona y Madrid. 

miércoles, 19 de junio de 2019

Franco no se dio cuenta que su golpe de Estado conduciría a una guerra mundial en miniatura


Francisco Franco, Casares Quiroga y Manuel Azaña

Conferencia Escuela de jefatura y estado mayor, Fort Leavenworth, Kansas, 1937-1938 Lecciones de la Guerra Civil española:  “Franco levantó el estandarte de la revuelta en Marruecos el 17 de julio de 1936 y empezó a trasladar a sus moros y legionarios a través del estrecho de Gibraltar en aviones alemanes e italianos prestados o comprados. No se dio cuenta del todo de que su golpe de estado conduciría casi instantáneamente a una guerra mundial en miniatura. Pero mientras los aviones alemanes e italianos volaban a Marruecos, en Moscú los rusos cerraban con clavos las cajas de otros aviones para enviarlos al Gobierno español, y el Gobierno radical francés permitía la entrega de 22 cazas, destinados en principio a su Ejército, a sus hermanos de la izquierda española. Los aviones comerciales franceses en España fueron intervenidos por parte del Gobierno sin que se levantara ninguna protesta. ¿Qué tipo de hombre es Franco? Principalmente, un soldado. Con treinta y dos años se convirtió en el general más joven del Ejército español. Junto al general Sanjurjo se le atribuye el mérito de sofocar la rebelión mora después de los fracasos de otros durante ocho años. Franco nunca se había metido en política, y por esta razón pudo ponerse al mando de la revuelta sin despertar las antipatías de ninguna de las muchas facciones
existentes. Ha demostrado ser un líder hábil, conciliador y con dotes de organización; la España insurgente es ahora un país bien gobernado. A pesar de empezar sin reservas de oro para su moneda, ha mantenido estable la peseta, mientras que el Gobierno, con siete millones en oro, ha visto cómo su moneda caía a la mitad de su valor en el mercado internacional. Franco ha unificado notablemente a los elementos dispares de su bando, mientras que los partidos del Gobierno han dedicado tanta energía a luchar entre ellos como a luchar contra Franco”.

martes, 19 de julio de 2016

¿A quien beneficia el golpe de estado en Turquía?



Unos pocos aviones, unos cuantos helicópteros y algún tanque, de estos solo uno en el aeropuerto de Estambul que fue liberado por un grupo de policías y de empleados desarmados (¿?). Un ataque al parlamento que solo produce buenas imágenes de daños de la agresión simbólica pero inútil (¿?). Cuando para herir la imagen del presidente Recep Tayyip Erdogan habría sido más eficaz un ataque al inmenso palacio presidencial.

La televisión pública pudo ser liberada sin combate por pocos policías y sus empleados desarmados (¿?). Y otras televisiones no fueron ocupadas (¿?), en contra del manual del buen golpista. Las que eran necesarias para que se difundiera el mensaje épico del presidente llamando a inundar las calles en defensa de la democracia y de su presidente. Erdogan habló a través del móvil como un perseguido,pero con televisiones prestas a difundir el mensaje del estadista lleno de resolución y tranquilidad que disparó la admiración por el líder.

Erdogan.
Todos unidos, partidarios y críticos de Erdogan contra el golpe, con el presidente. Contra unos golpistas que decretaron pero no impusieron la Ley Marcial. No se vio ninguna de las unidades especiales de ese grandísimo ejército. Todo eran reclutas entre 18 y 20 años, campesinos de la Anatolia profunda, muchos sin órdenes, aterrados en cuanto se les acercaba un grupo de civiles.

Algunos analistas opinan que no se puede creer que los golpistas tuvieran intención de vencer. Hay excesiva discrepancia entre medios disponibles y medios utilizados.

Erdogan va a utilizar esta nueva circunstancia para aplastar al  movimiento opositor que ha participado con éxito en toda la resistencia de la sociedad turca a Erdogan. Erdogan ha dicho que el golpe lo había enviado Alá. Todo indica que utilizará este regalo de Alá para aplastar a lo que queda de oposición política y resistencia civil. La venganza se anuncia brutal. Hay unos seis mil detenidos, muchos de ellos militares, pero casi la mitad son jueces y fiscales.

El presidente Erdogan ha sentenciado que los seguidores de Gulen pagarán el precio más alto. Pronto estará en marcha una revisión constitucional y seguramente la reintroducción de la pena de muerte.

Mueren las esperanzas de un Estado de Derecho en Turquía
Con este golpe, lo diera quien lo diera, mueren las esperanzas de un Estado de Derecho en Turquía. Y del aparente triunfo de la democracia nace posiblemente un dictador por la gracia de Alá.

“Siempre hemos tenido el temor de que esto acabase desembocando en una república islámica. Ese momento ha llegado”,dice una militante del Partido Comunista de Turquía.

En 2.011, en una entrevista con 'The Wall Street Journal', el historiador de Princeton especializado en Oriente Medio Bernard Lewis afirmó: “En 10 años, Irán podría convertirse en Turquía, y Turquía en Irán”. En aquel momento, parecía una exageración.



Erdogan va ha utilizar esta nueva circunstancia para aplastar al  movimiento opositor



Siempre hemos tenido el temor de que esto acabase desembocando en una república islámica