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| Isabel la Católica |
Los grandes Borbones del siglo XVIII reducen la obsesión europea, intensifican la conexión americana y consiguen así la plena consolidación de la nación española, en una auténtica Segunda Fundación de España. Sin el menor problema político ni la menor exteriorización nostálgica por parte de Cataluña. Donde se genera, como demostrarán las formidables pruebas del siglo XIX, un profundo patriotismo español. Para esta Segunda Fundación de España, como había sucedido en la Primera (desde fines del siglo XV) Cataluña desempeña un papel primordial. Vicens: “Este proceso de integración social entre los distintos pueblos de España, en el que los catalanes tomaron parte decisiva mediante una triple expansión, demográfica, comercial y fabril, fue de mucha mayor enjundia que cualquier medida legislativa ideada desde la época de Felipe II”. La apertura total de América al comercio catalán por el Rey Carlos III, aclamado como ningún otro Rey de España en Barcelona desde su desembarco inaugural, cuando llegaba de Nápoles, originó un brote de colonias catalanas en América que defendieron hasta el último aliento, durante la guerra civil atlántica del siglo XIX, la bandera de España. Esa bandera nueva que había seleccionado el propio rey Carlos III como una concentración de los colores de Cataluña y a partir de la enseña naval catalana.
Referencia:El nacionalismo catalán (Ricardo de la Cierva)




