Mostrando entradas con la etiqueta desconcierto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta desconcierto. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de agosto de 2026

La infertilidad es la pérdida de un proyecto vital y toda pérdida conlleva un duelo

Cristina López del Burgo, doctora en Medicina por la Universidad de Navarra y especialista en Medicina Familiar y Comunitaria cuenta que las reacciones más comunes que tienen las parejas al conocer que no pueden tener hijos son en primer lugar, desconcierto porque lo que pensaban que iba a ser fácil, no lo es. Después pueden aparecer la tristeza, la culpa, la rabia, el miedo. Son reacciones habituales en un proceso de duelo, porque la infertilidad es la pérdida de un proyecto vital y toda pérdida conlleva un duelo. También es normal sentir envidia y no alegrarse ante los embarazos de las demás, porque esos embarazos te recuerdan que tú no lo has conseguido y eso, inevitablemente, duele.
Pero ser fecundos no significa únicamente tener hijos, dice López de Burgo. Significa dar fruto. Y el amor siempre da fruto. Por eso cualquier persona, esté o no casada, tenga o no tenga hijos, puede ser muy fecunda. Las maneras de amar y de entregarse a los demás son infinitas. Muchas veces son pequeñas y muy concretas, como sonreír por la mañana a tu pareja o escuchar a una amiga, y otras puede que sean más grandes, como fundar una ONG para ayudar a los más necesitados.


lunes, 18 de agosto de 2025

Ruptura de la relación de pareja

Según se indica en un estudio sobre rupturas de pareja de One Plus One, “hay una dependencia inequívoca entre la ruptura de la relación de pareja y un empeoramiento de la salud en los adultos y en la educación de los menores”. Las rupturas, lejos de suponer un borrón y cuenta nueva,dice Jaime Sánchez-Carpintero de la universidad de Navarra, suelen ser más bien el inicio de problemas más profundos. De hecho, según indican los expertos, los divorcios precedidos de conflictos de nivel bajo perjudican más la salud y bienestar de los hijos que los de nivel alto. Un estudio del Institute for American Values nos da una idea de la dimensión de esta situación. Según afirma, los estudios de la última década indican que la mayoría de los divorcios (dependiendo de los estudios, entre el 50% y el 66%) se dan en parejas con un nivel medio de bienestar y un nivel bajo de conflicto. Los casos más conflictivos, de abusos o alejamiento consolidado, son mucho menores.
Muchos autores coinciden en destacar el desconcierto que un divorcio provoca en los hijos, aunque no tiene por qué ser así siempre ni con todos. Además, un nivel económico alto no contrarresta los efectos de un divorcio.Tras el divorcio, también surgen conflictos nuevos. Así ocurre por ejemplo con las nuevas relaciones que inician el padre o la madre. Diversos estudios, dice Sanchez-Carpintero, muestran que, cuantas más relaciones mantienen los padres, mayores son los problemas de conducta de los hijos como fracaso escolar, malestar psicológico, conductas delictivas, mayor riesgo de tener hijos fuera del matrimonio, más relaciones inestables en el futuro…