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lunes, 29 de junio de 2026

El peligro de la desconexión social

El ser humano, que es creativo y crédulo a la vez, cuenta con la imaginación, la capacidad de crear ficción, de inventar un mundo que no existe, capacidad que es exclusivamente humana. Y cuenta, para bien y para mal, con las emociones; no somos tan analíticos como podríamos creer. Razonamos no de forma neutra, sino partiendo de conclusiones en las que creemos para buscar el camino que las valide. La mente humana, a la que debemos la ciencia moderna, la biología o la mecánica cuántica, se inclina a elaborar razonamientos simplistas; necesitamos estar siempre a favor o en contra de algo, preferimos ir derechos a las conclusiones, aferrándonos a ellas. Las máquinas, por su parte, no tienen ni sentido común ni consciencia (al menos, de momento) y carecen de emociones. La IA, sentencia Daniel Cohen, es una inteligencia idiota. De modo que una primera conclusión acerca de las diferencias entre seres humanos y máquinas podría ser un eficiente (pero no exento de riesgos) reparto de tareas, teniendo en cuenta las aptitudes de unos y otras. Para las máquinas, el trabajo estadístico y laborioso; para los humanos lo que tenga que ver con las relaciones entre personas……..Lo que caracteriza a una tecnología de ruptura es ofrecer posibilidades que sobrepasan la propia concepción de sus autores. Esto es evidente en la Inteligencia Artificial, en la que predomina la incertidumbre sobre su aplicación, con el peligro de que, en lugar de una relación eficiente entre hombres y máquinas, estas, aun careciendo del sentido común propio de los humanos, los lleguen a sustituir a la hora de aprehender la realidad. Entretanto, un peligro más cercano y palpable es la desconexión social, la reducción de los encuentros cara a cara.
La desconexión social lleva al auge de las identidades. Donde antes había un lenguaje de clases sociales, ahora está el de las identidades. Todo eso desemboca en una decadencia de la democracia, que se manifiesta en el aumento de la abstención, la desconfianza hacia la política y las instituciones, y la violencia entre facciones políticas. Las redes sociales contribuyen a este proceso porque no informan, sino que ratifican creencias; no crean espacios de debate, sino que aumentan las fracturas, las discrepancias y la división excesiva. Las redes no están interesadas por la información. Según Daniel Cohen, se recluta a más islamistas en las redes (y en las cárceles) que en las mezquitas. La crisis de los medios de comunicación hace que cada vez haya menos periodistas, lo que lleva a una peor información, y a la consiguiente degradación del debate público. La paradoja es que las redes sociales han aumentado justo lo que se supone que debían corregir, el aislamiento; además de haber embrutecido la vida política. El problema es grave porque, dice Cohen, el individuo no puede crearse un concepto de sí mismo en ausencia del grupo; la propensión a la reciprocidad con desconocidos es la base del mundo social, una condición necesaria a la que hay que añadir las instituciones adaptadas. Y la revolución digital carece de las necesarias instituciones mediadoras (cultura, religión) propias de la filosofía liberal. La revolución digital confluye con otros procesos característicos de los últimos años. Uno es la dispersión de los trabajadores. Las redes no provocan guetos y dispersión social, algo que viene de antes, pero lo acentúan; no crean puentes. Otro es la mentalidad tribal posmoderna, estudiada por el sociólogo Maffesoli. La sociedad digital materializa esa mentalidad posmoderna, con un mundo de posverdad, neotribal, en el que cada individuo cultiva su propio metadiscurso.

jueves, 16 de abril de 2026

Nos creemos el centro del Universo, y no somos más que paja que esparce el viento

En toda crítica rastrera gratuita se esconde un complejo, que la persona que lo sufre arrastra dejando tras de sí un jugo viscoso que envenena a todo aquel que se cruza con ella o hasta la sigue imitándola con camaradería interesada. Es el mal de la propia complacencia, que con las redes está explosionando mucho más de lo que ya venía haciendo en los últimos años. Nos creemos el centro del Universo, y no somos más que paja que esparce el viento.


jueves, 11 de noviembre de 2021

Relaciones clientelares que no se ajustan a la meritocracia


En 1921, la burocracia bolchevique era diez veces mayor que la de los zares, con dos millones y medio de empleados, cifra que duplicaba la de los trabajadores de la industria. Pese a todas las diferencias ideológicas, el Partido Nazi desempeñaba funciones similares a las de los comunistas. Ambos partidos ocultaban complejas redes personales basadas en relaciones clientelares que no se ajustaban a la meritocracia que formalmente propugnaban. En teoría, sus miembros eran élites activistas que comunicaban la voluntad de sus jefes a las masas de población, a la vez que ejercían una tutela vigilante sobre estas. En ambos sistemas, informar sobre los demás constituía un deber a nivel celular, en el que el partido permeaba toda la vida cotidiana.


lunes, 22 de marzo de 2021

El gobierno de China brinda a Camboya directrices para reprimir cualquier forma de disidencia


El gobierno de China no solo brinda ayuda económica, sino también verdaderas directrices para mantener el control y reprimir cualquier forma de disidencia en Internet, bloqueando la aparición de temas y noticias. Un nuevo decreto publicado por el gobierno camboyano, e impulsado por el primer ministro Hun Sen, pretende "facilitar y gestionar" el flujo de noticias y tráfico en la red con el objetivo de "proteger la seguridad nacional y mantener el orden social". Los activistas y las ONGs pro derechos humanos han definido esta ley como una violación de la privacidad, la libertad de expresión y la protección de los datos personales. La medida del Ejecutivo ha acaparado la atención de la opinión pública, ya que sanciona la creación de una gateway siguiendo el modelo chino, con el objetivo de controlar y monitorear la actividad en Internet. El decreto pretende favorecer la restricción de las conexiones para "preservar el orden social" en Camboya. Los operadores de las "puertas de acceso" de la información y el tráfico, dice, ayudarán a las autoridades con "medidas orientadas a prevenir y desconectar" las redes que "afecten la renta nacional, la seguridad, la moral, la cultura, las tradiciones y las costumbres". En las últimas semanas, el gobierno de Phnom Penh y el primer ministro Hun Sen recibieron críticas internacionales por la campaña de represión que ha "diezmado" el campo de la oposición, reforzando"el monopolio del partido" mediante "acusaciones y procesos judiciales contra posibles rivales”.
 


Los analistas y expertos subrayan que la gateway de Camboya se inspira en la que China utiliza desde hace años. China es el principal aliado de Camboya en la región de Asia-Pacífico y, con creciente fuerza, está sustituyendo a los Estados Unidos y a la Unión Europea en el frente comercial. El lazo entre los dos países se centra en la economía, en detrimento de los derechos y las libertades, en un contexto en el que el nuevo coronavirus ya había fomentado una mayor vigilancia sobre la esfera privada. Y en lo que al Covid-19 se refiere, hay que destacar que el mismo Hun Sen dedicó gran parte del  año pasado a mantener la amistad con Beijing, cuando el alcance de la pandemia aún no era evidente, pero sí los peligros que esto implicaba para la salud pública. 

miércoles, 6 de febrero de 2019

El flujo de la información mantiene al mundo unido.

Helen Czerski
Helen Czerski, investigadora en el departamento de ingeniería mecánica del University College London, cuenta que cuando surgieron los primeros homo sapiens, los humanos solo tenían dos sistemas de soporte vital, el cuerpo y el planeta. Pero ahora tenemos un tercero. Han sido muchas las especies que han alterado este planeta, pero solo hace unos cuantos miles de años que una sola especie ha reconstruido el entorno en el que vive con el propósito de adaptarlo a sus necesidades. Ahora ya casi se trata de un solo organismo, de una creciente red de interconexiones entre conciencias individuales. En este sistema, todas las personas dependen casi totalmente de las demás para su supervivencia, pero, a su vez, todas contribuyen a él.
El flujo de la información mantiene al mundo unido. Los agricultores pueden organizar sus cosechas en función de lo que los supermercados vayan a querer esa semana; las noticias sobre los desastres naturales llegan al resto del planeta en tiempo real; los aviones pueden modificar sus rutas para evitar el mal tiempo que les espera más adelante; podemos decidir si queremos hacer la compra más tarde porque va empezar a llover dentro de unos minutos. Este sistema funciona porque esas ondas las coordinan los seres humanos cooperando entre ellos, porque nuestra especie se puso de acuerdo para establecer unas reglas globales para ciertas ondas y unas reglas nacionales para otras, dice Czerski. Durante la mayor parte de la historia de la humanidad, había ondas pero no redes. En las últimas cinco generaciones, hemos construido una red de información basada en las ondas que hoy en día nos parece indispensable.

viernes, 24 de junio de 2016

El mercado capitalista acabará ocupando unos nichos limitados.

Cada vez hay más autores que escriben libros y los venden en Internet a un precio muy bajo, incluso gratuitamente, prescindiendo de editoriales, correctores, impresores, mayoristas, distribuidores y minoristas. El coste de vender y distribuir cada copia es prácticamente nulo.

Miles de millones de personas tienen acceso a más y más información de una manera casi gratuita. Hoy, más de una tercera parte de la especie humana genera su propia información mediante teléfonos móviles y ordenadores relativamente baratos y la comparten en forma de vídeo, audio o texto en un mundo conectado en red y caracterizado por la colaboración.  En todo el mundo ya hay millones de consumidores que a la vez son productores que generan su propia electricidad verde, y se calcula que cerca de cien mil personas fabrican sus propios productos mediante impresoras 3D. Hay cerca de seis millones de estudiantes matriculados en cursos abiertos y masivos por Internet (MOOC, por sus siglas en inglés) impartidos por los mejores profesores del mundo; estos cursos otorgan créditos universitarios.

Conectados en inmensas redes continentales y mundiales
En los tres casos, los costes iniciales siguen siendo relativamente elevados, pero estos sectores crecen siguiendo una curva exponencial muy parecida a la que ha seguido la informática, cuyos costes marginales se han ido aproximando a cero en los últimos decenios. Entre los próximos veinte y treinta años se estará conectados en inmensas redes continentales y mundiales,se producirá y compartirá energía verde y productos y servicios físicos, y se aprenderá en aulas virtuales, todo ello con un coste marginal cercano a cero que llevará la economía a una era de bienes y servicios casi gratuitos, dice el profesor Jeremy Rifkin.


Chris Anderson
Muchos de los actores principales de la revolución del coste marginal cercano a cero sostienen que los bienes y servicios casi gratuitos serán mucho más corrientes, pero también abrirán nuevas posibilidades para crear otros bienes y servicios con unos márgenes de beneficio suficientes para mantener el crecimiento e incluso para permitir que el sistema capitalista pueda prosperar. Chris Anderson, exdirector de la revista Wired, nos recuerda que desde hace mucho tiempo se regalan productos para atraer a posibles clientes con el fin de que compren otros productos, y cita el ejemplo de Gillette, el primer fabricante de hojas de afeitar desechables que regala las maquinillas de afeitar para que los consumidores compren las hojas de repuesto. Del mismo modo, muchos músicos y cantantes de hoy dejan que millones de personas compartan sus obras en Internet con la esperanza de atraer a fans que paguen por asistir a sus conciertos en directo. The New York Times y The Economist ofrecen a millones de personas la lectura gratuita de algunos artículos en Internet con la esperanza de que un porcentaje de esos lectores decidan suscribirse y pagar por leer sus noticias y reportajes con más detalle. En este sentido, la gratuidad es una estrategia de marketing para crear una cartera de clientes de pago. Estas aspiraciones pecan de cortedad de miras y hasta puede que de ingenuidad. Cuantos más bienes y servicios que conforman la vida económica de la sociedad se acerquen a un coste marginal cercano a cero y sean casi gratuitos, más irá menguando el mercado capitalista hasta acabar ocupando unos nichos limitados donde las empresas rentables solo podrán sobrevivir en los márgenes de la economía, con una clientela cada vez más escasa para unos productos y servicios muy especializados.