miércoles, 1 de abril de 2026

Los espías de la KGB formaban un engranaje infernal del que no podían salir

Para el periodista y escritor Pedro García Cuartango, “hay una diferencia esencial entre el KGB, por ejemplo, y el MI5 o el MI6. El KGB nació en el año 17, pero con otro nombre, cuando Lenin creó la checa y puso a Dzerzhinski al frente. Entonces ya, llámese checa o llámese OGPU, o NKVD, o KGB, el propósito claro del servicio secreto soviético fue el de purgar a los enemigos de la revolución. Eliminar a la disidencia. Eso es algo que Lenin tenía en la cabeza desde el principio. Y toda la historia del KGB tiene ese hilo conductor. Es un instrumento de represión interna. También tenía un aparato de espionaje externo, claro, pero su función principal era vigilar a la población y acabar con la disidencia. No es lo mismo que el MI5 y el MI6. El MI5 era el servicio de contraespionaje y el MI6 era el servicio exterior de espías, sí, pero ambos se crearon exclusivamente para defender la democracia británica contra enemigos externos. El KGB, en cambio, opera siempre para perseguir a los enemigos internos. Esa es la diferencia esencial que explica la idiosincrasia de los espías que militaban en estas organizaciones. Todos los espías que trabajaban para el KGB formaban parte de un engranaje infernal del que no podían salir. Cualquier desviación mínima, cualquier sugerencia de descontento, podía provocar la muerte. Stalin instauró un régimen de terror en el que nadie se atrevía ni siquiera a pensar en solitario, en su casa, en la posibilidad de traicionar al régimen. Lenin creó las bases del terror de las que luego se aprovecharía Stalin. Creó la checa; tenía esa idea del partido como vanguardia de la revolución; y creía que había que eliminar cualquier tipo de oposición interna en la nueva Unión Soviética.”

El PSOE fue el gobierno más privatizador de la historia de España

En el año 2003 se publicó La memoria recuperada, un libro de entrevistas realizadas por la periodista María Antonia Iglesias a muchos de los principales dirigentes políticos de los años de Felipe González. En un pequeño apartado, Fernández Ordóñez resumía sus impresiones sobre el período 1982-1996. “Dentro de cincuenta años, cuando los historiadores describan la política económica de los gobiernos de la democracia (UCD, PSOE, PP), no apreciarán muchas diferencias entre la orientación de las mismas. El gobierno socialista privatizó el doble de empresas de las que privatizó posteriormente el PP, habiendo iniciado la privatización de las mayores empresas públicas. Pero hizo esto ocultándolo, sin enorgullecerse de haber sido el gobierno más privatizador de la historia de España”,  afirmaba Fernandez Ordoñez.


El orden social que denominamos moral

Escribe Hans Kelsen en Teoría pura del derecho que “el orden social que denominamos moral está compuesto por normas que prescriben o permiten una conducta determinada, pero no establecen actos coactivos destinados a sancionar la conducta contraria. Decimos que hay obligación moral de conducirse de la manera prescrita por la moral. La noción de obligación moral coincide, pues, con la de la norma moral que prescribe una conducta determinada. El que acata la norma cumple una obligación moral y el que no la acata enfrenta o viola dicha obligación. Por el contrario, no hay obligación jurídica de conducirse de una manera determinada sino en el caso de que una norma jurídica estatuya un acto coactivo para sancionar la conducta contraria. Un individuo está jurídicamente obligado a ejecutar un contrato cuando el incumplimiento de este contrato es la condición de un acto coactivo.”
“El legislador omite a veces establecer un acto coactivo para sancionar la conducta contraria a la prescrita. En este caso no hay verdadera obligación jurídica de conducirse de la manera prescrita. Hay solamente lo que los romanos llamaban una obligatio naturalis, opuesta a la obligatio juris. Sin duda, el acto del legislador tiene subjetivamente el sentido de prescribir una conducta determinada, pero objetivamente ese acto no es una norma jurídica y de él no puede resultar ninguna obligación jurídica.”

martes, 31 de marzo de 2026

Los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia

Dice Maquiavelo que “en general, los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver, pero pocos comprenden lo que ven”. La política se confunde con el arte del espectáculo, todo es cuestión de imagen. 
La cultura norteamericana ve la política como el arte de la actuación, dijo Arthur Miller (dramaturgo y guionista estadounidense) en una conferencia, poco antes de su muerte. 


Una cultura es el conjunto de historias que da cohesión a una sociedad

Dietrich Schwanitz (fue catedrático de literatura en la Universidad de Hamburgo) afirma que“una cultura es el conjunto de historias que da cohesión a una sociedad. Entre ellas están también los relatos sobre los propios orígenes, esto es, la biografía de una sociedad (la descripción de su vida), que le dice lo que es”.

lunes, 30 de marzo de 2026

Las legumbres

El cardiólogo de Harvard, el Dr. William Li, afirma, en el podcast Feel Better Live More, que añadir legumbres a la dieta podría ayudar a reducir la grasa abdominal y la cintura en cuestión de días. En concreto, el experto se centra en las alubias: “Se ha estudiado una lata de alubias blancas baratas. Se ha demostrado que con solo comer una lata de alubias durante cinco días de siete a la semana se reduce la cintura una pulgada (2,54 centímetros) al quemar la grasa corporal dañina» y añade: «Las legumbres tienen mucha fibra dietética y algunas grasas saludables. Obviamente, la forma en que se cocinan las legumbres marcará la diferencia”.
El doctor de Harvard también se refirió a otra de las piezas clave de la dieta mediterránea como es el aceite de oliva: “Si quieres guisarlos, agrega un poco de aceite de oliva virgen extra y ya habrás ganado, porque este también puede quemar grasa corporal dañina”.
Expertos del Centro Clínico para la Diabetes de Shanghái, ya habían asegurado que las clásicas alubias cocidas en lata pueden ayudar a perder peso debido a su contenido de almidón. Los autores afirmaron: “Hemos demostrado que el almidón resistente puede facilitar la pérdida de peso. Los beneficios están asociados a cambios en la composición de la microbiota intestinal”.
Las judías blancas son fuente de calcio, selenio y poseen un alto contenido de hierro, magnesio, zinc, potasio, fósforo, tiamina, niacina y vitamina B6. Por si todo esto fuera poco, un estudio de la clínica oncológica MD Anderson, de la Universidad de Texas, concluyó en 2023 que incorporar alubias a la dieta de los pacientes que han sufrido un cáncer colorrectal (CCR) potencia el impacto positivo tanto en la salud intestinal como en la del huésped al modular los marcadores relacionados con la obesidad y las enfermedades.
Las judías blancas pequeñas, están llenas de fibras, aminoácidos y otros nutrientes que apoyan el intestino y que pueden ayudar a que florezcan las bacterias beneficiosas del colon, apoyando la salud inmunológica y regulando la inflamación, manifiesta el investigador nutricional Daniel-MacDougall.

El nihilismo de las élites europeas empuja a los inmigrantes a los brazos de los islamistas


Rémi Brague (profesor emérito de Filosofía Medieval en la Sorbona de París y de Historia del Cristianismo Europeo en la Ludwig-Maximilians-Universität München, además de director del centro de investigación "Tradición del Pensamiento Clásico" de la Sorbona. Autoridad internacional de la cultura musulmana de todos los tiempos) cuenta que “un hecho capital hoy es la inmigración masiva de poblaciones procedentes de países islámicos. Estas personas tienen relaciones matizadas con el islam, que ha dominado sus respectivos países; desde la adhesión entusiasta a la indiferencia, incluso a la apostasía, pasando por el respeto a las tradiciones “culturales” o la habituación a ellas.”
“Pero los principios de esta religión se han mantenido estables, mayoritariamente, desde el siglo IX. Adicionalmente, hay imanes o líderes religiosos por todas partes del mundo para recordar que la sharia, dictada por un Dios eterno y omnisciente, no ha perdido en nada su actualidad. El islam es más virulento en Europa que en los países musulmanes, porque funciona como principio de identidad grupal y, para algunos, como programa de venganza después de la colonización.”

“El ascenso del islam y la decadencia intelectual y espiritual de Europa que se expresa en la frase "a quienes Júpiter quiere destruir, primero los enloquece. En definitiva, el nihilismo teórico y práctico de las élites europeas empuja a los inmigrantes a los brazos de los islamistas.”
“Nuestras élites les proporcionan, sin saberlo, argumentos poderosos haciendo leyes “sociales” que vuelven obligatorias mentiras desvergonzadas, negaciones descaradas de la realidad como que un embrión no es más que un conjunto de células, un hombre puede estar embarazado, etc. Nada como esto para empujar a los musulmanes a construir alrededor de ellos una especie de cordón sanitario destinado a protegerlos del contagio. O, si quiere otra imagen, abordar una canoa mientras nuestro transatlántico se hunde. Más trágico y paradójico, si la orquesta a bordo toca: Más cerca de Ti, ¡Dios mío!”


domingo, 29 de marzo de 2026

Proteger a las minorías, armándolas contra las mayorías

En 1961, Jruschov abogó por “guerras de liberación nacional” en todo el mundo. Desde entonces, los marxistas han librado una guerra contra su propia cultura en nombre de las del tercer mundo. Enaltecen las culturas extranjeras como superiores a las occidentales, con la esperanza de que aún no hayan sido corrompidas por el capitalismo y puedan inspirar una revolución. Como escribió el marxista anticolonialista Franz Fanon, “abatir a un europeo es matar dos pájaros de un tiro”. Se mata al hombre y a su cultura al mismo tiempo. Por eso, como ya ha dicho el profesor Starkey, la declaración internacional de derechos humanos de la ONU fue subvertida por la Unión Soviética. El propósito pasó a ser proteger a las minorías; en la práctica, armándolas contra las mayorías europeas, manifiesta Ayaan Hirsi Alí. 


Una justicia penal internacional constituye un progreso de la conciencia moral de las naciones

Para Pío XII, al derecho penal interno de cada Estado debe corresponder un Derecho Penal Internacional capaz de “proteger a los individuos y a los pueblos de la injusticia”. El Papa, al subrayar la importancia del derecho, recuerda la trágica experiencia de la Guerra Mundial, que ensangrentó el siglo pasad, e identifica la causa de tantos horrores a la negativa a reconocer al adversario la condición de ser humano. Pone de relieve la exigencia de que los culpables respondan de su delito y auspicia la “elaboración de normas jurídicas coercitivas claramente definidas, que, en virtud de tratados formales, tengan fuerza vinculante para los Estados contrayentes”. Pío XII indica los criterios objetivos para definir los crímenes más graves, y menciona, en primer lugar, el caso de una guerra emprendidas sin motivos de defensa, afirmando que “ la comunidad internacional debe juzgar a los criminales sin escrúpulos que, con el fin de lograr sus ambiciones, no temen desencadenar la guerra total”. Enumera diversas acciones inaceptables, desde el fusilamiento de rehenes inocentes a la deportación en masa. 
El Papa subraya la importancia del reconocimiento de garantías jurídicas en favor del acusado durante el proceso, de las que ha de beneficiarse desde el mismo momento del arresto.Insiste en la prohibición de cualquier forma de tortura y cita un texto de Nicolas I, quien, en el año 866, dirigiéndose al pueblo húngaro, proclamó lo inaceptable de la tortura. Pío XII estima oportuno la creación de un tribunal internacional  y evoca el “disgusto” de ver “ al vencedor juzgar al vencido por crímenes de guerra cuando el mismo vencedor es responsable confeso de hechos análogos frente al vencido”.
Juan Pablo II afirmó el 13 de Enero de 1977 que “el intento de organizar una justicia penal internacional constituye un auténtico progreso de la conciencia moral de las naciones.” Para la Santa Sede , el Derecho Internacional se funda sobre normas éticas basadas antológicamente en una naturaleza humana que es la misma en todas partes. Tal base continúa siendo el fundamento del edificio del Derecho. Es necesario ser siempre muy conscientes de que la dignidad humana es inviolable, porque distingue de modo indeleble a todo ser humano. Sin esta convicción, todo esfuerzo de carácter jurídico corre el riesgo de ser vano, con el peligro añadido de que la fuerza de la ley se convierta en la ley del más fuerte, manifiesta el jurista Giorgio Filibeck.

¿Puede la poesía salvar al mundo?

Ana Blandiana hizo la siguiente reflexión en la entrega de los Premios Princesa de Asturias en 2024: “¿Puede la poesía salvar al mundo?", se preguntó. Y para responder acudió a recuerdos de su propia vida personal, en un relato impactante de cuando "en las cárceles comunistas de Rumanía se produjo una auténtica resistencia a través de la poesía". El papel y el lápiz estaban prohibidos a los presos, así que componer un poema exigía "tres personas, la que lo componía, la que lo memorizaba y la que lo transmitía a través del alfabeto morse”. Así pudieron componerse miles de poemas que pasaban de celda en celda y de prisión en prisión: "En sus libros de memorias o recuerdos los presos políticos describen, como un ritual sagrado, el momento de la transmisión de los nuevos poemas, cuando un preso era trasladado de una cárcel a otra. Y luego, tras la apertura de las cárceles, el primer pensamiento de los liberados era transcribir lo que habían memorizado, sin los nombres de los autores o con nombres que presuponían muchas veces equivocadamente, en una verdadera sinfonía de resistencia espiritual, un intento de convertir el misterio de la poesía en un arma de defensa contra la locura”."Esta es la prueba", dijo, "de que, en circunstancias extremas, cuando sentían peligrar su propia esencia, los hombres recurrían a la poesía como medio de salvación. Cuando en la poesía se escondían las últimas moléculas de libertad, la gente, asfixiada por la represión, las buscaba, las encontraba y las respiraba para sobrevivir”.Una vez descrito el horror antihumano del comunismo e identificada la falta de espiritualidad y de fervor religioso con el "vacío", la Premio Princesa de Asturias de las Letras elogió el papel desempeñado por el cristianismo en la historia y su arrumbamiento por lo que, sin nombrarlo, fue una perfecta definición del materialismo dialéctico, del odio marxista como motor del mundo.
"Al final del Imperio Romano, que parecía ser el fin del mundo", recordó, "el cristianismo trajo la buena nueva, el evangelio del amor al prójimo que, a pesar de los vaivenes de la historia, ha conseguido mantenernos en equilibrio durante más de dos mil años hasta que, a partir del siglo XX, se ha impuesto el odio (de clase o de raza, entre mujeres y hombres, entre hijos y padres). La poesía moderna es la expresión desgarradora de este desequilibrio existencial”.Tras esa solemne y emotiva proclamación de que el mundo moderno ha acabado con dos mil años de amor y equilibrio bajo el cristianismo para sustituirlos por el odio y el desequilibrio característicos del presente, Blandiana, doctora honoris causa por la Universidad de Salamanca, citó el "¡Me duele España!" de quien fuera su rector, Miguel de Unamuno, exclamación que afirmó como muy importante en su formación "intelectual y espiritual”."He utilizado la angustia del filósofo español ante el destrozo de su país como un punto de apoyo en el universo actual, en el que las naciones se difuminan ante las ideologías, como un ancla en la profundidad del tiempo, en cuya superficie se estrellan las olas siempre cambiantes de la posmodernidad, a las que me resisto porque me duele España, me duele Rumanía, me duele el mundo", casi declamó, en algunos momentos con la voz quebrada.

sábado, 28 de marzo de 2026

Lo que duele es el persistente sinsentido de la vida

Poco se cuestionan las causas del sufrimiento, sino que se pone el foco solo en aliviarlo, en paliar, en llevarlo de la mejor manera. En la actual sociedad paliativa “cada vez se sufre más por cada vez menos” (Byung-Chul Han, La sociedad paliativa, 2021) donde la paradoja es que, a mayor capacidad para alivio del dolor, se sufre insoportablemente por cualquier cosa.
En una visión materialista el sufrimiento es reducido a una cuestión corporal que hay que combatir con analgésicos, dejando de lado otras dimensiones, especialmente su significación, su posible sentido.“El sinsentido del dolor indica más bien que nuestra propia vida, reducida a un proceso biológico se ha quedado vacía de sentido. El sentido del dolor presupone una narrativa que integra la vida en un horizonte de significado. El dolor carente de sentido solo es posible en una vida vacía de sentido, reducida a pura supervivencia y que ha dejado de narrar (Han, 2021).Cuando buscamos hacer desaparecer cualquier dolor y sufrimiento, la felicidad puede volverse superflua. “Si se ataja el dolor, la felicidad se trivializa y se convierte en un confort apático. Quien no es receptivo para el dolor también se cierra a la felicidad profunda”. La ausencia de sentido, de profundidad, de significado de la vida nos trae una paradoja creciente, que cada vez se sufre más por cosas más insignificantes. Si bien el sufrimiento no se puede medir objetivamente, porque es siempre una experiencia muy personal e intransferible, las expectativas tan altas puestas en la analgesia, hacen que incluso dolores insignificantes resulten insoportables. Fueron desapareciendo las narrativas y los significados que hacen más soportable el dolor. “Al fin y al cabo lo que duele es, justamente, el persistente sinsentido de la vida” (Han, 2021).

No hay ateos en las trincheras

Solzhenitsyn
Solzhenitsyn explicó que había prisioneros en los gulags soviéticos que sabían de su inocencia, pero confesaron crímenes que no habían cometido por lealtad a la ideología comunista. Contó la historia de cómo una hija escribió a su madre diciéndole que no se uniría al Komsomol si era encarcelada injustamente; pero que si era culpable, nunca volvería a escribirle. La madre, por lealtad al partido, le dijo a su hija que era culpable y que se uniera al Komsomol. El testimonio de Solzhenitsyn desmontó las mentiras contadas por Duranty y expuso el verdadero rostro del imperio soviético.
Cuenta Ayaan Hirsi Alí que “en 1992 me embarqué en un tren con destino a los Países Bajos, para escapar de un matrimonio que mi familia había arreglado. También huía del encarcelamiento de la mente y de la represión del Islam que padecía por ser mujer. Tras el 11 de septiembre de 2001 me propuse advertir a Occidente de que no cayera preso de las recetas engañosamente tranquilizadoras de los multiculturalistas que abogan por aceptar e incluso dar poder a los islamistas en sus propios términos. Pero ahora siento que, tras el 7 de octubre, estoy lanzando las mismas advertencias que cuando los aviones chocaron contra las Torres Gemelas en 2001. ¿Cómo es posible que mi patria adoptiva no haya aprendido la lección?
Ayaan Hirsi Alí
Podemos encontrar nuestra respuesta atendiendo al significado de la palabra idiota, dice Ayaan Hirsi Alí. En la antigua Grecia significaba “una persona privada o un individuo”. Es decir, alguien apartado de su civilización, de su familia, de su religión. Una flor sin raíces, destinada a marchitarse y morir. La palabra que usaba Roger Scruton para este tipo de gente era oikófobos, personas que repudian su herencia y su hogar. Gente que cree que considerar mejor la civilización occidental es estar “embaucados por ilusiones imperiales con el fin de justificar su dominación”. Hay un dicho que dice que “no hay ateos en las trincheras”. Pues parece que no hay oikófobos en Israel.Douglas Murray habla a menudo del inmenso valor que ha visto en los jóvenes israelíes que se alistan en las FDI, arriesgando sus vidas para defender a su país después del 7 de octubre. No están afectados por el mismo odio al hogar, la historia y el patrimonio que nuestros jóvenes en Occidente. 
Edmund Burke
Edmund Burke definió sociedad como “una alianza no sólo entre los que viven, sino entre los que viven, los que han muerto y los que han de nacer”. Un conservador es alguien que busca mantener este pacto con sus antepasados y con sus hijos. Burke se opuso a la Revolución Francesa, porque buscaba disolver la sociedad en “un caos insocial, incivil e inconexo de principios elementales”. Eso es lo que nos prometen los socialistas y los idiotas útiles.

viernes, 27 de marzo de 2026

Una de las funciones esenciales de la democracia, evitar que los adversarios se conviertan en enemigos

Hoy en día, el partidismo ha pasado de los combates ásperos de los antiguos días al asesinato venenoso del carácter. Desde el punto de vista de un político, el partidismo no es un exceso ni un trastorno de la política. La diferenciación es la naturaleza del negocio. Las personas se merecen una opción, y es responsabilidad de un político presentar esa opción en términos claros y necesariamente austeros. La dramatización de la elección, presentándola en tonos de blanco y negro, es esencial si confiamos en despertar a los votantes de su estado de letargo. Si un político no es partidista, no da la cara por las ideas de su equipo y comienza su propia línea de discurso, no es un político sino un necio. Visto desde fuera, sin embargo, el partidismo es lo que envenena la política de cara al público. Los intercambios amargos parecen no tener nada que ver con los individuos o sus intereses. Para muchos votantes, la política partidista es un espectáculo hipócrita realizado en beneficio exclusivo de la clase política. El partidismo premia la lealtad sobre la honestidad, la repetición de los mantras del partido a expensas de la defensa de lo que uno cree. Todo político ha tenido que vender humo en un momento dado, escribe Michael Grant Ignatieff, escritor, académico y expolítico canadiense.
Para Ignatieff, el partidismo divide a una sociedad ya dividida y convierte a los adversarios en enemigos. Un adversario tiene que ser derrotado, mientras que un enemigo debe ser destruido. No puedes llegar a compromisos con los enemigos. Con los adversarios, el compromiso sí es posible. El adversario de hoy puede convertirse en un aliado mañana.Cuando la persuasión no cabe en el debate democrático, los intercambios se vuelven inútiles representaciones de acritud. Nada reduce más la estima de un ciudadano por la democracia que ver a dos políticos injuriándose mutuamente en una Cámara por lo demás vacía, y esto es ahora algo común en los parlamentos de todo el mundo. A medida que el poder abandona los Parlamentos y recae cada vez más en el Ejecutivo y la Administración, el debate dentro de las Cámaras democráticas se convierte en algo tan desagradable como carente de sentido. Los pueblos democráticos tienen razones para temer este doble fenómeno (una menguante democracia legislativa y un mayor partidismo), porque juntos debilitan una de las funciones esenciales de la democracia, evitar que los adversarios se conviertan en enemigos. El remedio se encuentra en la civilidad, pero la civilidad es más que mera cortesía. Es el reconocimiento de que la lealtad de tu oponente es igual a la tuya, de igual modo que su buena fe es igual a la tuya. Este reconocimiento no impide la competencia entre adversarios, o incluso unos cuantos golpes duros, sino que surge de un entendimiento compartido de que la democracia, hablando con propiedad, es la política de los adversarios, manifiesta el político canadiense.

La Primera Guerra Mundial fue uno de los grandes cataclismos de Europa que separó una época de otra

Art Nouveau
La Primera Guerra Mundial fue uno de los grandes cataclismos de Europa que separó una época de otra. Las certezas estaban esfumándose por todas partes, y en ese aspecto los cambios en la ciencia iban de la mano con los producidos por la propia guerra. El resultado fue una búsqueda creciente de raíces, de autoridades y de alguna esperanza más allá de la realidad de los hechos. El liberalismo y la era burguesa estaban resquebrajados hasta los cimientos, pero se trataba de un proceso que ya se había iniciado antes de que estallase la guerra.Hoy parece casi irreal la vida de antes de la guerra. Desde el punto de vista de la alta burguesía fue sin lugar a dudas una época de bienestar.
Las casas de los ricos y los edificios públicos imitaban, en toda Europa, los estilos griego y romano. En Berlín, edificios como el Museo Nacional intentaban recrear el estilo de los templos griegos, y en Inglaterra, donde aún era fuerte el impulso gótico, las estaciones de ferrocarril parecían o templos griegos o catedrales góticas. El gusto burgués ansiaba una identificación con el pasado, lo mismo que las ciudades en crecimiento se identificaban con las tradiciones de un pasado municipal más glorioso. El estilo popular de pintura también evidenciaba este anhelo de continuidad histórica. Los temas míticos e históricos eran parte de esa cultura patricia que los nouveaux deseaban reclamar como propia.En Alemania se puso de moda hacia final de siglo pintar a prósperos hombres de negocios con atuendo renacentista. El estilo de cada edificio debía estar determinado por su asociación histórica. Un cuartel debía construirse como una fortaleza medieval, el ayuntamiento como el palacio del dux de Venecia, y cada casa debía tener una “habitación renacimiento” y también una “habitación gótica”. Nada había en estas alusiones clásicas e históricas del arte monumental que recordase al propietario que vivía en un mundo en rápida industrialización. 
Contra esos gustos contra los que se rebeló el Art Nouveau.El “arte nuevo” se hizo a su vez fantástico además de escapista, y quizá eso explique la considerable aceptación de que gozó entre la burguesía. Al idealizar su existencia, estas clases estaban apartándose de los problemas del presente.
Francia continuó siendo una importante excepción en esto. Allí nunca dejó de atraer el realismo, tan importante en novelistas como Émile Zola y en pintores como Honoré Daumier. Charles Morazé ejemplificó claramente la fuerza de esta tradición cuando contrastó las águilas imperiales del Primer Imperio y del Segundo. El águila de Napoleón I procedía de la tradición heráldica, la de Napoleón III, de un ejemplar contemporáneo de los jardines botánicos.Después de la primera guerra mundial, cuando en otras partes de Europa se pensaba que se estaba afrontando ya el "fin de la realidad", aún seguía viva en Francia la tradición racionalista.

Referencia: La cultura europea del siglo XX (George L. Mosse)

jueves, 26 de marzo de 2026

La razón práctica

Para Kant era inherente a la razón humana el saber distinguir entre el bien y el mal. Todos los seres humanos sabemos lo que está bien y está mal, y lo sabemos no solo porque lo hayamos aprendido, sino porque es inherente a nuestra mente. Según Kant todos los seres humanos tienen una “razón práctica”, una capacidad de razonar que en cada momento nos dirá lo que es bueno y lo que es malo moralmente. 
Todos los seres humanos, dirá Kant, tienen acceso a la misma ley moral universal. Esta ley moral tiene la misma validez absoluta que las leyes físicas de la naturaleza. Es válida para todas las personas en todas las sociedades y en todas las épocas. Te dice como debes de actuar. Kant formula la ley moral como un imperativo categórico, la ley moral es válida en todas las situaciones. Además es un imperativo, es preceptiva, completamente ineludible.

Conociendo lo anterior se puede comprender un poco mejor lo presente

Cuando se estudia la historia siempre se ve como una mera narración de hechos y sucesos consecutivos que aparentemente alteran la sociedad y provocan sus transformaciones, pero siempre quedan de ella los nombres propios, las fechas, los momentos trascendentes que suponen un hito a tener muy en cuenta. Pero la historia no solo es eso, sino que todas las personas que han poblado la Tierra son historia; en su medida y consideración, todas han aportado algo, sean reyes, nobles, esclavos, marineros, militares, estadistas, sastres o jornaleros. Cada uno tiene sus historias y el conjunto de estas historias forman la memoria colectiva de una sociedad. Que una sociedad no haya protagonizado guerras, conquistas, o no haya tenido personajes que hayan quedado para los libros de texto no implica que sea menos importante o destacable, porque esa sociedad está en la memoria colectiva de todo lo que somos actualmente.
Las propias palabras que lees son prueba de ello, ya que el sistema alfabético tal y como lo conocemos tiene un origen fenicio, y el primer alfabeto como tal fue inventado por estos para hacer más fácil su uso de cara a las transacciones comerciales. De él nacerán los alfabetos hebreo, árabe, latino y griego, por lo que medio mundo escribe actualmente como escribe gracias a que unos anónimos fenicios inventaron un sistema más fácil de aprendizaje y de representación de los sonidos fonéticos. Otra de las aportaciones más destacadas fue la expansión del uso del torno en la producción alfarera con todo lo que ello implicaba, un cambio sustancial para la industria cerámica que permitió una mayor producción y un aumento en la calidad de los objetos. El cultivo de la vid y el olivo también fue propagado por sus barcos allí donde instalaban colonias comerciales, y el vino y el aceite se convertirán en un producto alimenticio básico que supondrá una base económica importante para las zonas de producción, sin pararnos a hablar del papel de estos dos ingredientes en la dieta mediterránea. Estos dos productos siguen siendo básicos para la economía de muchas regiones, y la presencia del vino y el aceite en el comercio internacional a lo largo de la historia es el indicio del significativo papel de su cultivo.
Para conocer cualquier circunstancia o hecho, y más en temas históricos, hace falta conocer el contexto circunstancial que rodea los momentos anteriores, porque conociendo lo anterior se puede comprender un poco mejor lo presente.

miércoles, 25 de marzo de 2026

Las guerras fratricidas de la izquierda son innumerables

Las guerras fratricidas de la izquierda son innumerables desde la Primera Internacional fundada en 1864 en Londres, donde había anarquistas, socialistas y sindicalistas, entre otros. Pretendían organizar políticamente al proletariado y proponer líneas de acción. Allí estaban Marx, Engels y Bakunin. Lo mejor de cada casa. La lucha entre socialistas y anarquistas encabezados por Marx y Bakunin llevó a la ruptura de la Primera Internacional.
Desde entonces hasta nuestros días siguen apuñalándose. Todo el siglo XX ha sido un enfrentamiento entre facciones de la izquierda a cada cual más radical. Empezaron con las luchas de Bolcheviques y Mencheviques en la Revolución de Octubre, siguieron en la Guerra Civil española y han dado infinitas muestras de fratricidio en medio mundo hasta nuestros días.


Imaginemos que nos enteramos de que nunca moriremos

Imaginemos que nos enteramos en este momento de que nunca moriremos. No pasaremos después de la muerte a un más elevado modo de vida, como nos enseña la fe cristiana; sino que siempre viviremos tal cual ahora somos, sin dolor y sin hacernos viejos. Quien tenga la suficiente fantasía para imaginar lo que esto significa, comprenderá enseguida que sería una catástrofe. Alguno quizá podría vivir a gusto hasta los doscientos años; pero al ser infinito, cada momento, cada alegría y cada encuentro humano caería poco a poco en la intrascendencia. Todo lo que ahora hacemos, podríamos hacerlo igualmente mañana o pasado mañana; todo daría completamente igual. Pero el momento presente tiene justamente valor porque nunca volverá. En una vida sin fin nada sería valioso. Tenemos así una situación paradójica, sin la preocupación por una vida amenazada por el final no cabe una existencia plena. Ni la autoconservación ni el placer son el verdadero sentido de la vida, ya que, de una parte, deberíamos desear vivir eternamente, y de otra, esa vida no sería valiosa. Por lo demás, ni la conservación ni el placer los queremos a cualquier precio. Uno puede sacrificar su vida por otro, y puede, como dice Brecht, “tener más miedo a su mala vida que a la muerte”, escribe Robert Spaemann, filósofo alemán.

Hay ocasiones en las que el ambiente se encuentra tan enrarecido que parece que la crisis es inevitable

Ambiente político irrespirable
Hay ocasiones en las que el ambiente social y político se encuentra tan enrarecido y encrispado, en los que parece que la crisis es inevitable. Un ejemplo de esto es lo que dice Radomiro Tomic en una carta al general Prats del 25 de agosto de 1973 (dos semanas antes del 11 de septiembre, fecha del golpe de estado en Chile), en la que le dice “Como en las tragedias del teatro griego clásico, todos saben lo que va a ocurrir, todos desean que no ocurra, pero cada cual hace precisamente lo necesario para que suceda la desgracia que pretende evitar”. Otro ejemplo son las cartas y columnas de Gonzalo Vial que presagiaban, casi proféticamente, que el orden económico y social instaurado no perduraría si es que no se atendía a la naturaleza espiritual y familiar del ser humano.

martes, 24 de marzo de 2026

El romanticismo de Wagner era un romanticismo que la clase media podía entender

El romanticismo de Wagner era sentimental. Para él, el alma era de una importancia decisiva, pero fue viendo cada vez más este alma en función del amor cristiano. Lohengrin, Parsifal y el Holandés Errante eran héroes que se habían esforzado por realizarse plenamente, un objetivo que sólo se alcanzaba por medio de la integración en un fin superior, a través del amor cristiano. De hecho, Wagner adoptó como lema que “sólo es posible comprender a través del amor”. Sin embargo, compartió la visión pesimista de la vida tan predominante a finales de siglo. La verdadera integración, a través del amor, con un fin superior sólo podía lograrse en la eternidad. En esta vida sólo había frustración; la muerte era necesaria para la autorrealización. En el caso de los románticos anteriores, una muerte como la del joven Werther era una tragedia, pero en el caso de Wagner la muerte se convirtió en una necesidad lógica para la autorrealización plena. Era el único medio de eludir las fragilidades humanas.
El tema de Wagner era la renuncia a los deseos humanos. Parsifal poseía poderes titánicos para resistir la tentación, y Lohengrin, al final, tenía que renunciar a la felicidad terrena. El hombre no sólo debe combatir contra su deseo interior de alcanzar la autorrealización, sino también contra la tentación de las riquezas y el poder exteriores. Para Wagner, como para los románticos en general, el hombre materialista había perdido su alma. El poder en sí se desdeñaba: “Corren a su fin quienes se ufanan de tan gran fuerza”. Sigfrido, símbolo del hombre de poder en la época capitalista, ansiaba el poder y las riquezas, es decir, el anillo y el oro. Pero estaba condenado, porque aquel que poseía el anillo y el oro estaba privado eternamente de amor. Brunilda, al darse cuenta del carácter del dilema de Sigfrido, vio claramente que sólo en la eternidad volvería a convertirse en un auténtico héroe. La solución era la muerte. El matrimonio del amor y el poder es imposible, porque amor significa renuncia al poder y a las riquezas, así como a los deseos humanos.
El cristianismo de Wagner se unía a una visión romántica del pasado. Estaba adaptado a las antiguas leyendas germánicas del Nibelungenlied. Los héroes que conocían el verdadero amor cristiano eran las figuras épicas del mito germánico. Wagner escribió en su ensayo Lo que es alemán (1865-1878) que ser alemán era entender el cristianismo como una religión del alma y no del dogma. Los personajes de la saga de los Nibelungos podían mostrar a los alemanes modernos el significado real del cristianismo. El nacionalismo, la visión del pasado y el sacrificio cristiano a través del amor se entremezclaban en estos dramas musicales. No es extraño que el yerno de Wagner, Houston Stewart Chamberlain, creyese que había llegado el profeta de un cristianismo alemán, como opuesto a uno oriental.
El romanticismo de Wagner era un romanticismo que la clase media podía entender. No era inquietantemente revolucionario, sino tranquilizadoramente moral. Servía al nacionalismo y al anhelo de identificación de grupo. Proponía, sobre todo, una idea de liderazgo, el héroe como el redentor de su pueblo. El romanticismo se había hecho político en manos de Wagner; la visión de un pasado germánico y cristiano ofrecía en realidad un escape de las frustraciones del presente materialista. Aunque para muchos los dramas musicales de Wagner sólo representaban una fuga de la monotonía de la vida cotidiana, Wagner satisfacía este anhelo, dándole un objetivo y una dirección definidos.En el núcleo de las concepciones artísticas de Wagner estaba la unidad romántica y esto significaba que la puesta en escena era una parte integrante del conjunto. Música, inteligencia y vista debían funcionar simultáneamente.

Referencia: La cultura europea del siglo XX (George L. Mosse)

Tiempo psicológico

Nuestra conciencia registra, no el tiempo físico, sino su propio movimiento; la serie de sus estados, bajo la influencia de estímulos que le vienen del mundo exterior. Como dice Bergson, el tiempo viene a ser el tejido de la vida psicológica. La duración mental no es un instante que reemplaza a otro instante, porque constituye el progreso continuo del pasado. Gracias a la memoria el pasado se acumula sobre el pasado conservándose automáticamente a sí mismo. Nos sigue a cada instante enteramente. Sin duda, no pensamos sino con una parte bien pequeña de nuestro pasado, pero, mediante nuestro pasado total, deseamos, queremos, y obramos. Constituimos una historia y la riqueza de ésta expresa la de nuestra vida interior, mucho más que el número de los años vividos. Sentimos oscuramente que hoy no somos idénticos a lo que ayer fuimos. También nos parece que los días pasan cada vez más ligero. Pero ninguno de estos cambios es bastante preciso, ni bastante constante para que podamos medirles. El movimiento intrínseco de nuestra conciencia resulta indefinible, escribe el premio Nobel, Alexis Carrel.

lunes, 23 de marzo de 2026

Hay que devolver competencias a los ciudadanos, para que éstos puedan organizar su vida, libres de la nefasta fiebre intervencionista

Hay que establecer el equilibrio de poderes y los controles mutuos, a promover una eficaz representación, implantar adecuados mecanismos de selección de los gobernantes, impedir la confusión entre lo público y los intereses privados, eliminar los privilegios, garantizando unas instituciones neutrales, y reinstaurar la independencia de la justicia. Transformaciones que garanticen una actuación pública basada en la igualdad de oportunidades y el trato impersonal, fomentando los descritos valores de honradez, mérito y esfuerzo. La solución pasa por racionalizar el caótico y oneroso sistema autonómico, garantizando que la distribución de competencias responda a criterios de economía y eficacia. Las autonomías deben derogar de una vez esa colosal montaña de leyes, normas y regulaciones que impone enormes trabas a los emprendedores, dificultando la innovación, el comercio interior y la creación de empleo. En definitiva, devolver muchas de sus competencias no ya al Estado, sino a los ciudadanos, para que éstos puedan organizar su vida, libres de esa nefasta y asfixiante fiebre intervencionista.


El mero acto de comer juntos refuerza el vínculo

La actividad más importante que une a las personas es comer. En la mayoría de los días festivos y ritos de paso hay un banquete, o al menos una comida compartida, a menudo con alimentos concretos para ese día. Cuando se junta la familia o los amigos, deben comer juntos, y ésta es una de las costumbres humanas más extendidas, las personas que comparten el pan tienen un vínculo. El mero acto de comer juntos refuerza ese vínculo y reduce la posibilidad de conflicto. Esta es una deficiencia que el mundo virtual nunca podrá superar, por mucho que mejore la tecnología de realidad virtual.

Referencia: La generación ansiosa de Jonathan Haidt


domingo, 22 de marzo de 2026

Un concepto fundamental para comprender la agresividad del nazismo es el conocido como Lebensraum o espacio vital

Lebensraum o espacio vital
Una de las causas que nos permiten comprender el estallido de la Segunda Guerra Mundial es, sin duda, la puesta en práctica de políticas nacionalistas expansionistas muy agresivas por parte de las potencias del Eje: Alemania, Japón e Italia. En el caso alemán, el principal sustento teórico de su expansión era la gran cantidad de alemanes que, tras la reordenación fronteriza del Tratado de Versalles, habían quedado fuera de su nación; en particular en países como Austria, Polonia y Checoslovaquia. Además, un concepto fundamental para comprender la agresividad del nacionalismo nazi es el conocido como Lebensraum o espacio vital, acuñado en el siglo XIX por el geógrafo alemán Friedrich Ratzel. Esta idea establecía que era necesaria una correlación entre la población y el espacio que ocupaba una nación, puesto que, si esto no era posible, dicha nación no podía satisfacer las necesidades de sus habitantes. Así, Adolf Hitler utilizó este concepto para justificar su política expansiva, que comenzó con el Anschluss o anexión de Austria para luego ocupar Checoslovaquia y, finalmente, invadir Polonia el 1 de septiembre de 1939 y dar inicio, con ello, a la Segunda Guerra Mundial. 
Nacionalsocialistas alemanes estaban obsesionados con que su país no tenía tierras suficientes para alimentar a su población, por lo que consideraban necesario ampliar territorios mediante conquistas, sobre todo en el este. Más allá de las teorías de Ratzel, Hitler utilizó además términos biológicos para establecer la necesidad de expandir la nación alemana hacia el este. El expansionismo era necesario para garantizar la supervivencia de la raza aria, identificada con el Estado alemán, y eliminar a las razas inferiores, como la eslava, que podían contaminarla. Esta teoría fue puesta en práctica de forma definitiva con la invasión alemana de la Unión Soviética en 1941.

Referencia: Breve historia de los nacionalismos (Iván Romero)

En la Europa medieval la vida intelectual estaba dominada por las universidades

En la Europa medieval, más que en ninguna época posterior, la vida intelectual estaba dominada por las universidades. Las únicas instituciones que, además de esta, se ocupaban de la educación superior eran las escuelas de las órdenes religiosas, en gran parte extensiones del sistema universitario, que impartían el mismo tipo de enseñanza a fin de elevar el nivel intelectual de sus miembros. En términos generales, si un hombre deseaba adquirir una formación que le permitiera ocuparse de la filosofía, las ciencias, las matemáticas o la teología o un mayor conocimiento de las profesiones legales (que en la mayor parte de Europa significaba el Derecho Civil o Romano), o de la medicina, tenía que asistir a una universidad. Hubo excepciones notables, tales como Dante o Chaucer, por ejemplo, pero estos poseían ambos un nivel de conocimientos extraordinarios para un autodidacto, lo cual ha llevado a los eruditos a especular acerca de la posibilidad de que hubieran asistido a la Universidad, aunque haya datos en contra. Los países de Europa meridional y occidental estaban bien provistos de universidades a principios del siglo XIV. En Italia eran famosas las de Bolonia, Padua y varias otras; en España, la de Salamanca; Francia contaba con las de París y Montpellier y varias más; Inglaterra con las de Oxford y Cambridge. En Alemania y Europa central no existió ninguna hasta que el mecenazgo de los príncipes llevó a la fundación de la de Praga (1347) y Cracovia (1364), Viena (1365), Heidelberg (1385) y varias más durante el siglo siguiente. Pero el mundo universitario era cosmopolita, y alemanes y neerlandeses asistían en elevado número a la Universidad de París y a otras. El número de hombres con formación universitaria era elevado por aquel entonces, tanto entre los eclesiásticos como entre los laicos. Formaban una elite intelectual e internacional de graduados muy claramente diferenciada. 
El propósito de la educación universitaria era poner al estudiante en contacto con ciertos textos cruciales y enseñarle a pensar metódicamente sobre ellos. Las universidades estaban esencialmente dedicadas al ejercicio y desarrollo de la facultad de pensar.