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miércoles, 1 de abril de 2026

El PSOE fue el gobierno más privatizador de la historia de España

En el año 2003 se publicó La memoria recuperada, un libro de entrevistas realizadas por la periodista María Antonia Iglesias a muchos de los principales dirigentes políticos de los años de Felipe González. En un pequeño apartado, Fernández Ordóñez resumía sus impresiones sobre el período 1982-1996. “Dentro de cincuenta años, cuando los historiadores describan la política económica de los gobiernos de la democracia (UCD, PSOE, PP), no apreciarán muchas diferencias entre la orientación de las mismas. El gobierno socialista privatizó el doble de empresas de las que privatizó posteriormente el PP, habiendo iniciado la privatización de las mayores empresas públicas. Pero hizo esto ocultándolo, sin enorgullecerse de haber sido el gobierno más privatizador de la historia de España”,  afirmaba Fernandez Ordoñez.


lunes, 17 de mayo de 2021

Rechazar a participar en una injusticia


Trata de blancas, fechado en 1895, Sorolla
Para Juan Pablo II, “el rechazo a participar en la ejecución de una injusticia no sólo es un deber moral, sino también un derecho humano fundamental. Si no fuera así, se obligaría a la persona a realizar una acción intrínsecamente incompatible con su dignidad y, de este modo, su misma libertad, cuyo sentido y fin auténticos residen en su orientación a la verdad y al bien, quedaría radicalmente comprometida”.

domingo, 4 de abril de 2021

Que su luz brille en la oscuridad de nuestras preguntas


Que su luz brille en la oscuridad de nuestras preguntas, a fin de que sepamos de dónde venimos y adónde vamos, a fin de que esa luz sea para nosotros consuelo y, al mismo tiempo, orientación (Benedicto XVI).

lunes, 27 de marzo de 2017

Las grandes ciudades han dado lugar a diferentes tipos de comunicación.

La estructura ocupacional de las grandes ciudades ha dado lugar de forma cada vez más clara especialistas en diferentes tipos de comunicación oral, escribe el historiador ingles Burke. Entre estos especialistas podríamos señalar los corredors d’orella  de la Lonja de Barcelona, que escuchaban las conversaciones y ponían a unos comerciantes en contacto con otros; los “corredores” que en el siglo XVIII anunciaban servicios matrimoniales clandestinos en Londres o informaban de las llegadas de barcos a los aseguradores en la casa de café de Lloyd; y los
romanceros que iban y venían por la ciudad o se paraban en determinados lugares como el Pont Neuf de París o la Puerta del Sol de Madrid, donde cantores ciegos, estratégicamente situados entre las oficinas de la Gazette oficial y la parada final del servicio postal,Correos, vendían almanaques, periódicos y edictos oficiales. Los avisos oficiales se daban a conocer en las esquinas de las calles o en las puertas de las iglesias. Por ejemplo, en Florencia el nuevo Índice de libros prohibidos se expuso en 1558 en las puertas de las iglesias de la ciudad. En tiempos de Carlos II, en Londres las obras de teatro se anunciaban por medio de letreros colocados en las calles. A un visitante suizo de Londres le impresionó, en 1782, que las tiendas tuvieran nombres y no tanto signos de identificación. Los nombres de las calles se escribieron cada
Madrid en el siglo XVIII.
vez con mayor frecuencia en las paredes (en París, a partir de 1728). Los números en las casas empezaron a ser algo común en las ciudades más grandes durante el siglo XVIII. Un visitante inglés de Madrid observó en la década de 1770 que “los nombres de las calles aparecían pintados en las esquinas de las mismas” y que “todas las casas estaban numeradas”.




Dice Burke que los nativos de las grandes ciudades experimentaron cada vez más la necesidad de orientación, de información acerca de las diversas formas de emplear el tiempo libre o sobre cómo encontrar determinados productos y servicios. El problema se solucionó en parte con el uso de los carteles. Por ejemplo, para anunciar las representaciones teatrales. Estos anuncios pegados a las paredes tuvieron su origen en España, a finales del siglo XVI, momento en que inició su despegue el teatro comercial. La palabra española cartel se tradujo al italiano como manifesto, al francés como affiche, al alemán como Plakat y al inglés como bill. En 1662 Pepys se refiere a carteles (bills) que anuncian representaciones teatrales y que están fijados a postes en el edificio del Temple y en otros lugares. A finales del siglo XVIII, este tipo de carteles tuvo un importante papel en la vida urbana de París. Eran objeto de un estricto control oficial y los cuarenta "carteleros"(afficheurs) oficiales llevaban una insignia especial como demostración pública de su categoría. La información que pegaban a las paredes incluía desde anuncios referentes a charlatanes, perros perdidos y predicadores hasta decretos del Parlamento de París.