martes, 19 de julio de 2016

¿A quien beneficia el golpe de estado en Turquía?



Unos pocos aviones, unos cuantos helicópteros y algún tanque, de estos solo uno en el aeropuerto de Estambul que fue liberado por un grupo de policías y de empleados desarmados (¿?). Un ataque al parlamento que solo produce buenas imágenes de daños de la agresión simbólica pero inútil (¿?). Cuando para herir la imagen del presidente Recep Tayyip Erdogan habría sido más eficaz un ataque al inmenso palacio presidencial.

La televisión pública pudo ser liberada sin combate por pocos policías y sus empleados desarmados (¿?). Y otras televisiones no fueron ocupadas (¿?), en contra del manual del buen golpista. Las que eran necesarias para que se difundiera el mensaje épico del presidente llamando a inundar las calles en defensa de la democracia y de su presidente. Erdogan habló a través del móvil como un perseguido,pero con televisiones prestas a difundir el mensaje del estadista lleno de resolución y tranquilidad que disparó la admiración por el líder.

Erdogan.
Todos unidos, partidarios y críticos de Erdogan contra el golpe, con el presidente. Contra unos golpistas que decretaron pero no impusieron la Ley Marcial. No se vio ninguna de las unidades especiales de ese grandísimo ejército. Todo eran reclutas entre 18 y 20 años, campesinos de la Anatolia profunda, muchos sin órdenes, aterrados en cuanto se les acercaba un grupo de civiles.

Algunos analistas opinan que no se puede creer que los golpistas tuvieran intención de vencer. Hay excesiva discrepancia entre medios disponibles y medios utilizados.

Erdogan va a utilizar esta nueva circunstancia para aplastar al  movimiento opositor que ha participado con éxito en toda la resistencia de la sociedad turca a Erdogan. Erdogan ha dicho que el golpe lo había enviado Alá. Todo indica que utilizará este regalo de Alá para aplastar a lo que queda de oposición política y resistencia civil. La venganza se anuncia brutal. Hay unos seis mil detenidos, muchos de ellos militares, pero casi la mitad son jueces y fiscales.

El presidente Erdogan ha sentenciado que los seguidores de Gulen pagarán el precio más alto. Pronto estará en marcha una revisión constitucional y seguramente la reintroducción de la pena de muerte.

Mueren las esperanzas de un Estado de Derecho en Turquía
Con este golpe, lo diera quien lo diera, mueren las esperanzas de un Estado de Derecho en Turquía. Y del aparente triunfo de la democracia nace posiblemente un dictador por la gracia de Alá.

“Siempre hemos tenido el temor de que esto acabase desembocando en una república islámica. Ese momento ha llegado”,dice una militante del Partido Comunista de Turquía.

En 2.011, en una entrevista con 'The Wall Street Journal', el historiador de Princeton especializado en Oriente Medio Bernard Lewis afirmó: “En 10 años, Irán podría convertirse en Turquía, y Turquía en Irán”. En aquel momento, parecía una exageración.



Erdogan va ha utilizar esta nueva circunstancia para aplastar al  movimiento opositor



Siempre hemos tenido el temor de que esto acabase desembocando en una república islámica




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