viernes, 21 de octubre de 2016

La esperanza.

Terry Eagleton
Se puede elogiar a alguien por tener una virtud, pero no por tener un sentimiento, al menos un sentimiento espontáneo. Las personas que perdonan por mucho que les cueste son dignas de encomio, pero ser compasivo instintivamente, aunque reporte un bien moral, no es en sí mismo un mérito moral porque no es un mérito de ninguna clase, dice Terry Eagleton. La esperanza sí es meritoria porque se puede cultivar mediante práctica y autodisciplina, añade Eagleton. Ernst Bloch tiene razón al
 Ernst Bloch
mantener que la esperanza ha de aprenderse. Definirla como virtud es afirmar, entre otras cosas, que conduce a la felicidad humana. Según esta teoría, debemos tender a la esperanza porque ello es parte integrante de nuestra autorrealización. Deberíamos esperar, al menos cuando sea razonable hacerlo, de la misma forma que no deberíamos herirnos con cuchillos de carnicero o pudrirnos de envidia por los méritos de los demás. No es una opción o un capricho subjetivo.

La esperanza es la clase de virtud que implica un conjunto de cualidades: paciencia, confianza, valor, tenacidad, resistencia, entereza, perseverancia, mansedumbre, etcétera. Lutero la define como “coraje espiritual”. El filósofo
Alain Badiou
Alain Badiou ve la esperanza principalmente en términos de paciencia y persistencia, como “un principio de tenacidad, de obstinación”. Es una forma de “fidelidad a la fidelidad”, la manera en que uno se aferra a su fe incluso en las situaciones más duras y turbulentas.

De acuerdo con Ludwig Wittgenstein, la estructura temporal
Ludwig Wittgenstein
de la esperanza requiere el lenguaje.”Es posible imaginar a un animal enfurecido, temeroso, infeliz, feliz, asombrado,escribe, pero ¿esperanzado? ¿Y por qué no?”. Responde: bastaría señalar que no posee el lenguaje. Un perro, sostiene, puede tener una vaga expectativa del regreso de su amo, pero no puede esperar que vuelva a una hora determinada en un día determinado, porque, como criatura no lingüística, carece del concepto de, por ejemplo, el miércoles a las tres y cuarto. Entonces, según esta perspectiva, sólo puede decirse que esperan quienes han adquirido un lenguaje.


Santo Tomás
Santo Tomás señala que “un hombre no espera lo que está completamente fuera de sus posibilidades”y añade la condición de que la esperanza debe ser ardua en el sentido de que su objeto no se alcance fácilmente. Para santo Tomás, la esperanza es “un movimiento o extensión del apetito hacia un bien difícil de obtener”. No se puede esperar lo imposible, pero, según santo Tomás, lo que mejor ejemplifica esta virtud tampoco es lo que está a mano y es accesible sin más. Su objeto, escribe, es un bien que se encuentra en el futuro y que es difícil de obtener pero no inalcanzable. En este sentido, la esperanza es enemiga del utopismo vano así como de la desesperanza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario