martes, 19 de abril de 2016

El kibbutz.


Mi amigo Tato, profesor de la Universidad Complutense, me comentaba que si en algún lugar se ha vivido el autentico socialismo ha sido en el kibbutz .

Tato estuvo viviendo en un kibbutz. El no es judío, pero por interés científicos y un trabajo que estaba realizando para la Universidad le interesaba conocer como se vivía y cual era la relación entre sus distintos miembros del kibbutz.


En el Estado judío tal como ellos lo concebían los jornaleros tenían tanta importancia como los filósofos. Con su pico y su fusil, los pioneros de los kibbutz ponían en práctica la utopía que habían soñado todos los socialistas del siglo XIX y rechazaba entre los viejos oropeles el mito del judío errante, perezoso y venal. Falansterio y monasterio a la vez, el kibbutz iba a responder tanto a las exigencias de la seguridad como a las aspiraciones del ideal y a cultivar, desinteresadamente, el trabajo y la virtud.

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