jueves, 21 de abril de 2016

Cuando ve la tumba abierta, el hombre sarcástico y descreído se vuelve a Dios.


A lo largo de la historia nos encontramos que existen hombres que cuando gozan de poder o prosperidad, sin que haya nada que en ese momento les haga daño o cause temor, no se acuerdan de Dios e incluso están dispuestos a desafiarlo. 
Pero en medio del peligro, privado de toda ayuda humana, cuando ve la tumba abierta ante el, entonces, en el momento de la tribulación, el hombre sarcástico y descreído se vuelve a Dios para pedirle auxilio, pues siente que no hay esperanza, amparo o abrigo más allá de Su Brazo protector.

No hay comentarios:

Publicar un comentario