viernes, 15 de abril de 2016

El amor humano es una emoción, una actitud.

Dice el profesor Trese que el amor humano es una emoción, una actitud. Cuando quieres a alguien, experimentas un sentimiento hacia la otra persona (un sentimiento más fácil de reconocer que de definir). Pero, e independientemente de cuánto puedas querer, permaneces fuera de la otra persona. No puedes penetrar dentro de la otra persona y hacerte uno con él o con ella. Puedes decir a alguien: “Te quiero con todo mi ser”. Pero en realidad no es así. No puede serlo.



Dios, sin embargo, puede hacerlo y lo hace. Si el amor de Dios es el mismo Dios, es porque ésa es la única manera de la que Dios puede amar. Su amor no es una emoción que salga de Sí. Su amor es Él mismo.

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