viernes, 25 de septiembre de 2020

En el 2120 todavía estaremos hablando de esta crisis



Como consecuencia del coronavirus, el mundo se precipita hacia una crisis alimentaria sin precedentes, que podría dejar más víctimas que el virus mismo, según un estudio elaborado por Oxfam. Las estimaciones actuales indican que 132 millones de personas más de lo previsto podrían agudizar su situación de hambre para fines del 2020; un dato que triplica el de años anteriores, en este nuevo siglo. La pandemia ha alterado por completo las cadenas de abastecimiento de alimentos, dañando las economía y erosionando el poder adquisitivo de los consumidores.


Los analistas y expertos subrayan que el Covid-19 ha dejado al descubierto las profundas desigualdades que existen en el mundo, agudizando las divisiones sociales a nivel global, mientras los más ricos siguen acumulando riquezas a un ritmo vertiginoso. Millones de personas han sido despedidas y no cuentan con suficiente dinero para dar de comer a sus familias.  Además del desastre económico, las medidas de confinamiento obligatorio y la interrupción de las cadenas alimentarias han creado serios problemas en la distribución de la comida. Aún en los mejores escenarios, los efectos de todo esto serán de larga duración y el hambre crecerá en el próximo decenio, en comparación con los datos previos a la pandemia. Para el 2030, el número de personas desnutridas podría llegar a 909 millones.


“Por varias generaciones, veremos el legado de esta situación crítica”, afirma Mariana Chilton, directora del Center for Hunger-Free Communities de la Universidad de Drexel. "En el 2120 todavía estaremos hablando de esta crisis”. 

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