miércoles, 28 de marzo de 2018

La floración del cerezo.

Se las denomina “Hanami”, y son las fiestas tradicionales durante las cuales japoneses y turistas colman calles y parques para asistir a la floración del cerezo, símbolo del país del Sol Naciente, donde se lo conoce como “sakura”. Justamente en estos días, la Japan Weather Association anuncia el inicio de la estación de la floración, e informa, para cada ciudad y región, cuándo será su inicio.  

En la cultura japonesa, la floración de los cerezos ha sido un
evento importante ya desde el siglo IX, cuando la aristocracia de la época (Heian 794-1185) se reunía bajo los árboles para contemplar las flores apenas éstas brotaban. Para los japoneses, la fragilidad y la breve vida de los pétalos, que no supera las dos semanas, es fuente de intensa emoción. Se trata del “mono no aware” (“el pathos de las cosas”). Una emoción que combina el estupor ante una gran belleza y la melancolía por su caducidad, símbolo de la fragilidad de la vida misma. Nacido en el contexto de las “novelas” de la época monogatari, el “mono no aware” también aparece en la literatura moderna y en las obras del premio Nobel de Literatura nipón-británico, Kazuo Ishiguro.


Hace tiempo que el evento atrae olas de turistas, iniciándose a mediados de marzo en ciertas áreas aisladas, y concentrándose en el área del Kyushu y del Honshu entre la última semana de marzo y la primera de abril.  En primavera, millones de turistas van a visitar los jardines y tesoros de Kioto, en particular, los templos de  Kiyomizudera, Kodaiji y el castillo Nijo.


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