domingo, 25 de marzo de 2018

En el ajuste perfecto del universo está la impronta de un diseño sumamente inteligente.


Hay muchos hechos que apuntan a un tipo de universo que es sencillamente el adecuado, el único que permite la existencia de la vida, al menos en la Tierra. Pocos niegan la naturaleza sumamente inusual de estos parámetros físicos, que son difíciles de explicar como simple resultado del azar. Uno de los delicados equilibrios que la ciencia ha observado es la relación precisa que existe entre la gravedad y el electromagnetismo. El físico Paul Davies comenta que los
Paul Davies
cálculos demuestran que los cambios en la intensidad de cualquiera de las dos fuerzas de solo una parte entre 1040 significaría una catástrofe para estrellas como el Sol. En tales condiciones, no tendríamos ahí a nuestro benéfico sol para calentarnos. Una parte entre 1040 es un valor tan diminuto que resulta difícil imaginarlo.

El astrónomo británico Fred Hoyle, que rechaza el cristianismo y la idea de Dios, afirma que una interpretación obvia de los hechos sugiere que un superintelecto ha trasteado con la física, al igual que con la química y la biología, y que en la naturaleza no hay fuerzas ciegas dignas de mención.
Planeta Tierra.
El físico  Freeman Dyson comenta que cuando estudiamos el universo e identificamos los muchos accidentes de la física y la astronomía que han cooperado para nuestro beneficio, casi parece como si el universo hubiese sabido de alguna forma que después veníamos nosotros. El universo parece estar configurado precisamente para albergar la vida.

El científico suizo Ariel Roth manifiesta que muchos investigadores ven en las evidencias de un ajuste perfecto del universo la impronta de un diseño sumamente inteligente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario