jueves, 10 de mayo de 2018

Ya no accederemos a la red, sino que viviremos en ella.


Ofrecer un libro digital como regalo empieza a ponerse de moda, y aún más el hecho de leerlo en un smartphone, prueba de que las cosas han cambiado desde la época en que el pánico se había apoderado de los editores y libreros a finales de los años 1990. Tres palabras parecen esenciales: almacenamiento, organización y difusión. En un futuro próximo, el patrimonio mundial debería estar almacenado en forma digital, con una organización efectiva de la información y una red internet adaptada. De limitada difusión en el año 2000, y luego pariente pobre de los archivos musicales y videos, ahora el libro digital ocupa un lugar respetable junto a la música y las películas.

La conexión a la red resulta más fácil gracias a la DSL, la fibra óptica, a las tecnologías WiFi, para un sector geográfico limitado, y a WiMAX  para un sector geográfico amplio. Jean-Paul, webmaster del sitio web hipermedia cotres.net, resume la situación: “Tengo la impresión de que estamos viviendo un periodo flotante, situado entre los tiempos heroicos, en los que se trataba de avanzar esperando a que la tecnología nos alcanzara, y el futuro, en el que la anchura de banda muy alta liberará fuerzas que aún no se han desencadenado”. La próxima generación del internet sería
una red “pervasiva”, omnipresente, que permitiría conectarse en cualquier lugar y en cualquier momento a través de cualquier tipo de aparato vía una red única. Rafi Haladjian, fundador de la sociedad Ozone, desarrolla este concepto de red pervasiva en su sitio web: “La nueva ola afectará nuestro mundo físico, nuestro entorno real, nuestra vida cotidiana en cualquier momento. Ya no accederemos a la red, sino que viviremos en ella. Las futuras componentes de esta red (cables, operadores, etc.) serán completamente transparentes para el utilizador final. La red estará siempre abierta, posibilitando así una conexión permanente en cualquier lugar. También será agnóstica en términos de aplicaciones, ya que estará fundada en los mismos protocolos del internet”.

¿Se parecerá el futuro al ciberespacio que describe el filósofo Timothy Leary en su libro Chaos & Cyber Culture? “Toda la información del mundo está en el interior de gigantescas bases de datos. Y gracias al ciberespacio, todo el mundo puede tener acceso a ella. Todas las señales humanas contenidas hasta ahora en los libros han sido digitalizadas. Han sido guardadas y están disponibles en estos bancos de datos, sin contar todos los cuadros, todas las películas, todos los programas de televisión, todo, absolutamente todo”.

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