miércoles, 25 de enero de 2017

Éxtasis de santa Teresa.

El dinamismo espiritual de las formas de Bernini en el espacio se ejemplifica en su Éxtasis de santa Teresa, concluido en 1652 para la capilla Cornaro en Santa Maria de lla Vittoria. La pieza central escultórica de la capilla está iluminada por una luz oculta que se refleja en los rayos dorados; la santa, en éxtasis, caída entre una cascada de pliegues de ropa, es asaeteada por un ángel jubiloso. 

Éxtasis de santa Teresa
Como la misma Teresa recordaba, el ángel empuñaba un largo dardo de oro. “Veíale, dice la santa, en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Éste me parecía meter por el corazón algunas veces, y que me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. Era tan grande el dolor que me hacía dar aquellos quejidos, y tan excesiva la suavidad que me pone este grandísimo dolor, que no hay desear que se quite, ni se contenta el alma con menos que Dios”. 



Gian Lorenzo Bernini, Éxtasis de santa Teresa, c. 1647-1652 Bernini capta el momento más profundo del coito espiritual de la santa, en el que Dios transforma el supremo desasosiego de su carne en el divino deleite de su alma, dice Martin Kemp.

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