martes, 9 de julio de 2019

Los ancianos que mueren en soledad

En España, las noticias sobre ancianos que mueren en soledad, sin que familiares, amigos o vecinos les echen de menos, están despertado la sensibilidad por un fenómeno más cotidiano, el de quienes viven aislados, a menudo sin alicientes. Un reportaje de El País se hacía eco de iniciativas surgidas en varias ciudades españolas para afrontar este problema.


En Barcelona, el Proyecto Radars ha desplegado por 42 barrios redes vecinales que ayudan a detectar a personas solas, a las que luego ofrecen acompañamiento. Aunque cuenta con el apoyo del ayuntamiento y de varias asociaciones, lo peculiar de esta iniciativa es que aprovecha la vida del barrio para combatir la soledad. Así, las farmacias, los comercios y los propios vecinos actúan como radares de detección y dan la voz de alarma a servicios sociales cuando echan en falta a algún cliente habitual; si está solo y desganado, los voluntarios pasan a verle para charlar o hacer algo juntos.


El reportaje menciona otros programas en Valencia, San Sebastián, Madrid, Sevilla. Llama la atención el cambio que logran acciones tan sencillas como pasear, tomar algo en un bar, jugar al dominó o acompañar a la compra. En poco tiempo, surgen relaciones que devuelven la ilusión. En las dos semanas que lleva visitando a Paco, de 86 años, Vicente, de 63, ya ha visto el efecto. “Yo a Paco ya le aprecio, dice, y se nota que se alegra cuando me ve. Al llegar me está esperando con la chaqueta y el andador”.



Llama la atención el cambio que logran las pequeñas acciones de cuidado. En poco tiempo, surgen relaciones que devuelven la ilusión.

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