viernes, 19 de julio de 2019

La dignidad humana se expresa también en el mundo del trabajo


La dignidad de la criatura humana es el criterio adecuado para juzgar los verdaderos progresos de la sociedad, del trabajo, de la ciencia, y no al revés. Y la dignidad del hombre se expresa en todo su quehacer personal y social; de modo particular, en el campo del trabajo, donde se realiza. Dignidad de la persona que trabaja, y a la que se falta cuando se la estima sólo en lo que produce, cuando se considera el trabajo como mera mercancía, valorando más la obra que el obrero, el objeto más que el sujeto que la realiza, dice Juan Pablo II, cuando se le utiliza como elemento para la ganancia, estimándolo sólo en lo que produce.

Es necesario examinar si las estructuras, el funcionamiento, los ambientes de un sistema económico, son tales que comprometen la dignidad humana de cuantos en él despliegan su propia actividad, dice Juan XXIII en la encíclica Mater et Magistra. Hemos de tener presente que el criterio supremo en el uso de los bienes materiales debe ser el de facilitar y promover el perfeccionamiento espiritual de los seres humanos, tanto en el orden natural como en el sobrenatural, comenzando, como es lógico, por aquellos que los producen, añade Juan XXIII.

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