domingo, 19 de abril de 2020

Pío VII se encontró con la necesidad de reestructurar y revitalizar una Iglesia en ruinas



Pio VII

La verdad es que la Iglesia Católica ha pasado grandes crisis a lo largo de su historia y esta en la que vivimos no es la peor. Por ejemplo, Pío VII se encontró con la necesidad de reestructurar y revitalizar una Iglesia en ruinas. En el mundo germánico habían desaparecido los obispos electores y los obispos príncipes, y sus diócesis habían perdido territorios, riquezas y predominio; los seminarios estaban cerrados, las órdenes religiosas sin efectivos y las vocaciones eran inexistentes; en la sociedad se estaba imponiendo el matrimonio civil, el divorcio, la libertad de prensa y la libertad de cultos. El papa aprobó la reconstitución de los jesuitas en agosto de 1814, cuarenta y un años después de su disolución. Cinco días después prohibió nuevamente a los católicos el pertenecer a la masonería. Todo este periodo quedó marcado por el interés y el esfuerzo dedicado a la renovación y la organización de las instituciones eclesiásticas, por la fundación de nuevas congregaciones religiosas y por la reagrupación y reorganización de las antiguas.

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