jueves, 25 de enero de 2018

La primitiva Iglesia cristiana se tuvo que enfrentar a las persecuciones y a las corrientes gnósticas.


catacumbas de San Gennaro
La primigenia Iglesia cristiana se enfrentaba, allá por el siglo II, ya no sólo a la persecución de los emperadores romanos, sino también a la posibilidad de que, debido a la influencia de las corrientes gnósticas, acabara por transformarse en una religión mistérica, uno más entre los innumerables y fastuosos cultos orientales que cosecharon un éxito pasajero en el seno del Imperio romano. Ante cualquiera de estas dos posibilidades, el resultado podría haber sido el mismo, la desaparición definitiva del cristianismo. La represión y persecución por parte de las autoridades romanas puede parecer a priori, debido a su extrema violencia, la principal amenaza de muerte para el cristianismo. No obstante, sin ningún género de dudas, fue
El Buen Pastor. 
el riesgo de asimilación gnóstica lo que mayor peligro representaría para el cristianismo en este sentido. En palabras del catedrático de Historia Antigua José Manuel Roldán,“en el gnosticismo, el cristianismo se diluía en un sincre
tismo y el misticismo era parecido al de las religiones mistéricas y al paganismo”. Pero como ya sabemos, ni la persecución ni el gnosticismo acabaron con la religión de Jesucristo. 

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