lunes, 1 de mayo de 2017

Un padre, protege y vela por su hijo, un hijo protege y vela por su padre.

Confucio recomendaba no prestar una lealtad ciega al Estado. Cuando TzuLu, gobernador de She, le pregunta “cómo servir al príncipe”, Confucio le responde, “dile la verdad, incluso si le ofende”. 

Confucio.
Confucio no se muestra enemigo de la prudencia y del tacto, pero no renuncia a la recomendación de oponerse a un mal gobierno (discretamente, si así fuese necesario): “Cuando es el bien lo que prevalece en el Estado, habla y actúa con audacia. Cuando el Estado extravíe el camino, actúa con audacia y habla con cautela”. De hecho, Confucio apunta claramente al hecho de que los dos pilares del edificio imaginario de los valores asiáticos, la lealtad a la familia y la obediencia al Estado, pueden estar en conflicto el uno con el otro. Muchos defensores del poder de los “valores asiáticos” ven en el papel del Estado una extensión del de la familia, pero tal como apunta Confucio, puede existir tensión entre los dos. 

Confucio y sus discípulos.
El gobernador de She le dijo a Confucio, “Entre mi gente, hay un hombre de una integridad indoblegable: cuando su padre robó una oveja, él lo denunció”. A lo que Confucio respondió: “Entre mi gente, los hombres íntegros hacen las cosas de otro modo: un padre, protege y vela por su hijo, un hijo protege y vela por su padre, y existe integridad en lo que hacen”.

Muchos defensores del poder de los “valores asiáticos” ven en el papel del Estado una extensión del de la familia, pero tal como apunta Confucio, puede existir tensión entre los dos. 

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