miércoles, 10 de mayo de 2017

Iniciar a los jóvenes en los asuntos sexuales.

Una estadística psicológica de grandes proporciones, organizada por la escuela de Charlotte Bühler, ha revelado que las relaciones sexuales serias de muchachas muy jóvenes (en las que no hay, por tanto, motivos para suponer la existencia de relaciones amorosas verdaderamente eróticas) conduce a una clara limitación del círculo de intereses generales, del horizonte espiritual, por cuanto el impulso sexual, al moverse dentro de la totalidad en agraz de la personalidad de las jóvenes sometidas a prueba, absorbe los demás afanes y preocupaciones, bajo la fascinación de un placer logrado a poca costa y con un apetito vehemente de satisfacción. “No cabe duda de que, bajo la acción de este proceso desviado, tiene que sufrir rudos golpes la preparación interior para el ideal del matrimonio, reconocido por todos y tan valioso desde el punto de vista cultural. La dicha conyugal y la estabilidad matrimonial sólo se hallan garantizadas por la consecución de la meta ideal de un desarrollo normal y sano, la aptitud para contraer relaciones monogámicas, mediante la venturosa síntesis y congruencia de la sexualidad y el amor”, dice Viktor Frankl.



Y añade el neurólogo y psiquiatra austriaco Frankl: “las explicaciones encaminadas a iniciar a la juventud en los asuntos sexuales no deben darse nunca colectivamente. Si se dan a un conjunto de muchachos en bloque, se incurrirá en el peligro de que la explicación sea, para algunos, demasiado prematura y los deje perplejos, y que para otros, en cambio, sea demasiado atrasada, poniéndose con ello en ridículo. El método racional y recomendable es el individual. Mas, para que dé resultado, tiene que basarse precisamente en la confianza que el joven sienta por el encargado de educarle y que hace que el joven le exponga los problemas sexuales que se le plantean en el momento mismo en que se le presentan, ni antes ni después”.

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