miércoles, 9 de marzo de 2022

La pobreza es fundamentalmente una cuestión de falta de dinero

El dinero en efectivo engrasa las ruedas de la economía. La gente compra más, y eso a su vez estimula la creación de empleo y los ingresos, escribe Rutger Bregman. “La pobreza es fundamentalmente una cuestión de falta de dinero en efectivo. No se trata de estupidez, dice el economista Joseph Hanlon. No puedes levantarte por ti mismo si no tienes un punto de apoyo”. Lo bueno del dinero es que la gente puede usarlo para comprar las cosas que necesita, en lugar de las cosas que quienes se proclaman expertos creen que necesita.



Cuenta el economista Christopher Blattman que en Liberia se llevó a cabo un experimento para ver qué sucedía si se entregaban 200 dólares a los pobres más proclives a malgastarlos. Reclutaron alcohólicos, adictos y pequeños delincuentes en los barrios más humildes. Tres años después, ¿en qué habían gastado el dinero? En comida, ropa, medicinas y pequeños negocios. Estas personas no desperdiciaron el dinero. En el informe final sobre el experimento, un obispo ofreció esta explicación: “Leed con atención Éxodo 16. El pueblo de Israel, en su largo viaje para escapar de la esclavitud, recibió maná del cielo. Sin embargo, eso no los convirtió en holgazanes, antes bien, les permitió continuar su camino”.

Erradicar la pobreza en Estados Unidos costaría sólo 175 mil millones de dólares, es decir, menos del 1% del PIB, afirma Matt Bruenig. Esto equivale aproximadamente a una cuarta parte del gasto militar del país. Un sistema que ayuda sólo a los pobres amplía la brecha entre ellos y el resto de la sociedad. “Una política para los pobres es una pobre política”, señaló el gran teórico del estado del bienestar británico Richard Titmuss. Es un hábito arraigado entre los políticos de izquierdas hacer que todos los planes dependan de la renta. El problema es que esa forma de actuar es contraproducente. En un artículo publicado por Walter Korpi y Joakim Palmea demostraron que los países con los programas gubernamentales más universales han sido los que han tenido más éxito en la reducción de la pobreza.Es lógico suponer que una renta básica universal sin condiciones también gozaría de una base de apoyo muy amplia. Alaska es el mejor ejemplo de esto, pues es la única entidad política que tiene una renta básica universal incondicional (1.000 dólares al año), financiada con los ingresos del petróleo. Gracias en parte a esta pequeña renta básica Alaska es el estado con menor desigualdad de Estados Unidos.

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