miércoles, 30 de marzo de 2022

En la España del Frente Popular la condición de católico era motivo para ser detenido y asesinado

Esta acreditado documentalmente que en tiempos de la Segunda República española los maristas fueron perseguidos y asesinados por ser parte de la Iglesia con prestigio y por su influencia en la sociedad a través de su docencia. A pesar de que la institución como tal no se involucró con ningún partido político, fueron víctimas de los revolucionarios. En Cataluña como en el resto de la España gobernada por el Frente Popular la simple condición de sacerdote, monja, el mero hecho de ser católico, era motivo para ser detenido y en nocturnidad asesinado. Este ambiente de sospecha sobre estas personas y no poder hacer nada por su libertad generó un clima de represión que obligó a esconderse a unos y a pasar la frontera a otros.


Solidaridad Obrera escribía: “Las órdenes religiosas han de ser disueltas. Los obispos y cardenales han de ser fusilados. Y los bienes eclesiásticos han de ser expropiados”. Continuaba: “Se ha perseguido y exterminado a sacerdotes y religiosos únicamente porque lo eran. La destrucción de la Iglesia es un acto de justicia. Matar a Dios, si existiera, al calor de la revolución, cuando el pueblo, inflamado por el odio justo, se desborda, es una medida natural, muy humana”. Una de las consignas fue “que había que ahorcar a los frailes con las tripas de los curas”.

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