lunes, 27 de julio de 2020

El diálogo es clave para la felicidad


*Las conversaciones entre padres e hijos a veces se parecen más a un monólogo que a un diálogo. Hablamos, pero nos limitamos a la función pragmática y utilitarista de la comunicación. Exigencias, peticiones, avisos, dar el parte. Y así se pierden oportunidades de enriquecimiento mutuo, de construcción de vínculos y de acompañamiento en el proceso de madurez de los más jóvenes. 

Los progenitores contemplan con asombro cómo esos chavales que en casa no son capaces de enlazar dos frases seguidas se explayan durante horas con sus amigos. La justificación es sencilla, con los amigos se comparten intereses, gustos, planes, por lo que es habitual el acuerdo y muy raro el conflicto. Se trata de un diálogo que les hace sentirse bien. En cambio, en las familias, la rutina, la excesiva confianza, la susceptibilidad y las rencillas surgidas de muchos pequeños roces durante años de convivencia llevan más fácilmente a sus miembros a evitar escucharse e incluso a hablar de modo negativo e hiriente. 


El diálogo es clave para la felicidad, porque las personas anhelamos que nos quieran y para lograrlo es vital comunicarse. Con las palabras conocemos y nos damos a conocer. Para alcanzar ese diálogo necesitamos un ámbito donde nos escuchen con interés y nos digan lo bueno y lo malo; un lugar en el que mostrarnos como somos, con nuestra vulnerabilidad, sin miedo a que nos fallen. Este espacio protegido de amor incondicional, escucha y sinceridad es la familia.


La comunicación muere pronto si a la pregunta «¿Qué tal el día?» la respuesta es «Bien», y no somos capaces de repreguntar y alimentar el diálogo. Para desatascar estas situaciones resulta especialmente útil cambiar el tipo de preguntas y apostar por «¿Te sientes contento?», «¿Cómo te ha afectado esta situación?», «¿Te ha enfadado mucho tal hecho?»… Y, después, estar dispuesto a escuchar lo que venga. La verdadera escucha implica dar una retroalimentación, con cariño y respeto, a lo que estamos oyendo, para que quien hable constate que le están escuchando sin distorsiones, críticas o falsas interpretaciones.

*Fernando Sarráis Oteo es psiquiatra y psicólogo, profesor de Psicopatología en la Facultad de Educación y Psicología de la Universidad de Navarra. Fuente: nuestrotiempo.unav.edu.


No hay comentarios:

Publicar un comentario