viernes, 21 de enero de 2022

Nuestros estados de conciencia tienen marcado efecto sobre las funciones de las vísceras


La vergüenza, la cólera, el temor, producen modificaciones de la circulación cutánea, palidez o rojez de la faz, contracción o dilatación de las pupilas, la protrusión del ojo, la descarga de adrenalina en la circulación, la detención de las secreciones gástricas, etc. Es por ello que nuestros estados de conciencia tienen marcado efecto sobre las funciones de las vísceras. Se sabe que multitud de enfermedades del estómago y del corazón, comienzan por trastornos nerviosos, escribe el médico e investigador francés Alexis Carrel.



Se puede tener, manifiesta Carrel, sin razón alguna, la impresión de una desgracia inminente; o bien la de una alegría, la de una desconocida felicidad. El estado de nuestros sistemas orgánicos obra puramente sobre la conciencia. A veces un órgano nos da, de este modo, la advertencia del peligro, Cuando un hombre, sano o enfermo, experimenta la impresión de su muerte próxima, esta noticia, le viene probablemente del centro de la conciencia visceral. Y la conciencia visceral se engaña rara vez. 

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