sábado, 20 de junio de 2020

Bernard Shaw, dos anécdotas


Bernard Shaw

Bernard Shaw recibe una carta de una tal mistress Huysmann, coleccionista de autógrafos, que solicita uno del genial comediógrafo, quien en breve misiva llena de satíricas observaciones acerca de los coleccionistas, contesta negándose a lo solicitado. Mistress Huysmann le replica diciéndole que reyes, ministros, grandes escritores y artistas insignes han accedido siempre a sus peticiones, y que ahora él, Bernard Shaw, un autor meramente afortunado, no se lo concede. El autor vuelve a escribir a mistress Huysmann: “Señora, creí que sería usted inteligente y que pondría en su colección el autógrafo mío en que se lo negaba”. La contestación, como puede apreciarse, estaba cargada de ironía. Pero mistress Huysmann supo responder: “Es que yo no quería un autógrafo, sino dos”.

Estrena Bernard Shaw una de sus comedias y al final de la representación, el público, entusiasmado, aclama al autor. Aparece en el escenario el autor y al saludar al respetable advierte que dicho entusiasmo tiene una excepción. Un señor de la primera fila no participa de la opinión general. Bernard Shaw se adelanta. En la sala se hace el silencio. Shaw se encara con el espectador y le pregunta muy cortésmente: “¿Qué le ocurre caballero? ¿No le gusta la obra?” “¡No, señor!, responde indignado el espectador minoritario”. “A mí tampoco, dice Bernard Shaw sin inmutarse. Pero ¿qué quiere usted que hagamos contra tanta gente?”. 

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