sábado, 25 de mayo de 2019

La pornografía enseña a usar a la mujer como objeto de placer


El Papa Juan Pablo II manifiesta que “Dios asignó a cada hombre como un deber cuidar la dignidad de cada mujer”. Una manera concreta de hacer esto es dejar de apoyar a la industria que las degrada, dejando de consumir pornografía. La pornografía, que enciende y alimenta la lujuria, sólo nos enseña a querer tomar algo de las mujeres, a usarlas para nuestro placer, escribe Evert.

El Papa Juan Pablo II dice que “cada hombre debe mirar dentro de sí mismo para ver si aquella que le ha sido confiada como hermana en la humanidad no se ha convertido dentro de su corazón en un objeto de adulterio”.

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