sábado, 12 de octubre de 2019

La primacía de la conciencia individual


La persona que siente, por convicción interna, repugnancia por el robo, o por el crimen, o por una agresión cualquiera, puede de hecho llevar a cabo todas estas acciones con una relativa facilidad, una vez que le son ordenadas por la autoridad. Un tipo de conducta inconcebible en quien obra por propia cuenta, puede no ofrecer dificultad alguna cuando se trata de algo que se lleva a cabo por orden de otro. Es viejo el dilema que se encierra en la obediencia a la autoridad. Escribe Stanley Milgram que la esencia de la obediencia consiste en el hecho de que una persona viene a considerarse a sí misma como un instrumento que ejecuta los deseos de otra persona, y que por lo mismo no se tiene a si misma por responsable de sus actos.



Los humanistas razonan en favor de la primacía de la conciencia individual en semejantes materias, insistiendo en que, cuando se hallan en conflicto el juicio moral del individuo y la autoridad, ha de pasar aquél por encima de ésta, dice Stanley Milgram.

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