martes, 11 de junio de 2019

Las elecciones y los referéndums tratan de lo que sentimos


 El rey Juan Carlos, Felipe González y Margaret Thatcher 
Margaret Thatcher dijo que “no existe tal cosa como la sociedad. Existe un tapiz vivo de hombres y mujeres, y la calidad de nuestra vida depende de lo mucho que cada uno esté preparado para responsabilizarse de sí mismo”.

Las elecciones y los referéndums no tratan de lo que pensamos. Tratan de lo que sentimos. Y cuando la cosa va de sentimientos, Einstein no  es mejor que cualquier hijo de vecino. La democracia da por sentado que los sentimientos humanos reflejan un “libre albedrío” misterioso y profundo, que este “libre albedrío” es el origen último de la autoridad, y que mientras que algunas personas son más inteligentes que otras, todos los humanos son igualmente libres. Como Einstein, una sirvienta analfabeta también tiene libre albedrío, de modo que el día de las elecciones sus sentimientos (representados por su voto) cuentan tanto como los de cualquier otra persona.

Professor Yuval Noah Harari
Dice Yuval Noah Harari que esta confianza en el corazón puede ser el talón de Aquiles de la democracia liberal. Porque una vez que alguien (ya sea en Pekín o en San Francisco) disponga de la capacidad tecnológica de acceder al corazón humano y manipularlo, la política democrática se transformará en un espectáculo de títeres emocional.

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